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PROTESTA POR JUBILACIONES DIGNAS

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07/05/2025

"¡Soy el padre Paco! ¡No se lo van a llevar! Llevame a mí si querés”

El sacerdote Francisco "Paco" Olveira, que integra el Grupo de Curas en Opción Por Los Pobres, formó parte de la marcha de jubilados y se enfrentó a policía para evitar que detengan a un manifestante.

En las inmediaciones del Congreso de la Nación, el sol del miércoles iluminó a un nutrido grupo de jubilados que se congregaron para hacer oír sus voces, como lo hacen desde hace meses . Los manifestantes buscan expresar su descontento frente a las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Lo que había comenzado como una manifestación pacífica se tornó en una escena de tensión cuando la presencia policial, bajo las órdenes de la ministra Patricia Bullrich, comenzaron reprimir a los participantes.

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La modalidad de las fuerzas de seguridad de reprimir, incluso las protestas más pacíficas, ha cobrado notoriedad. Los jubilados, que cada miércoles esperan ser escuchados, se han enfrentado en varias ocasiones a una respuesta hostil por parte de las autoridades. En esta oportunidad, la Policía hirió con uno de sus escudos al Padre Paco Olveira, Quien intentaba evitar que los efectivos policiales se llevaran detenido a un manifestante que se encontraba con él.

El Padre Paco Olveira, conocido por su vocación de servicio a la comunidad y su férrea defensa por los derechos civiles, sufrió una herida en su ceja cuando un escudo policial impactó en su rostro. Aunque el golpe no resultó en una herida grave, sí provocó un evidente sangrado que requirió atención médica inmediata. A pesar del incidente, que podría haber culminado en su detención, el Padre Paco no fue arrestado.

El episodio no sólo fue un reflejo de la creciente fricción entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad, sino también un recordatorio de la voluntad inquebrantable de los líderes comunitarios de estar al lado de aquellos que defienden sus derechos. El Padre Paco, mostrando solidaridad con el detenido, optó por permanecer en el lugar para asegurar su pronta liberación, argumentando que su arresto había sido injusto y carente de fundamentos.

La adhesión de otro miércoles de protestas demuestra la persistencia de estos jubilados en su cruzada, pero también subraya la urgencia de un diálogo genuino entre las partes involucradas.

En las inmediaciones del Congreso de la Nación, el sol del miércoles iluminó a un nutrido grupo de jubilados que se congregaron para hacer oír sus voces, como lo hacen desde hace meses . Los manifestantes buscan expresar su descontento frente a las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Lo que había comenzado como una manifestación pacífica se tornó en una escena de tensión cuando la presencia policial, bajo las órdenes de la ministra Patricia Bullrich, comenzaron reprimir a los participantes.

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La modalidad de las fuerzas de seguridad de reprimir, incluso las protestas más pacíficas, ha cobrado notoriedad. Los jubilados, que cada miércoles esperan ser escuchados, se han enfrentado en varias ocasiones a una respuesta hostil por parte de las autoridades. En esta oportunidad, la Policía hirió con uno de sus escudos al Padre Paco Olveira, Quien intentaba evitar que los efectivos policiales se llevaran detenido a un manifestante que se encontraba con él.

El Padre Paco Olveira, conocido por su vocación de servicio a la comunidad y su férrea defensa por los derechos civiles, sufrió una herida en su ceja cuando un escudo policial impactó en su rostro. Aunque el golpe no resultó en una herida grave, sí provocó un evidente sangrado que requirió atención médica inmediata. A pesar del incidente, que podría haber culminado en su detención, el Padre Paco no fue arrestado.

El episodio no sólo fue un reflejo de la creciente fricción entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad, sino también un recordatorio de la voluntad inquebrantable de los líderes comunitarios de estar al lado de aquellos que defienden sus derechos. El Padre Paco, mostrando solidaridad con el detenido, optó por permanecer en el lugar para asegurar su pronta liberación, argumentando que su arresto había sido injusto y carente de fundamentos.

La adhesión de otro miércoles de protestas demuestra la persistencia de estos jubilados en su cruzada, pero también subraya la urgencia de un diálogo genuino entre las partes involucradas.