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02/05/2025

La noche en vela: el duro oficio de los "turneros" del hospital Zatti de Viedma

Su labor, marcada por la paciencia y la frustración, revela una realidad poco conocida del sistema de salud local.
Un trabajo nocturno esencial pero lleno de obstáculos inesperados. (Fotos: Vanesa Schwemmler / NoticiasNet)
Un trabajo nocturno esencial pero lleno de obstáculos inesperados. (Fotos: Vanesa Schwemmler / NoticiasNet)

La labor silenciosa pero crucial de los "turneros" del hospital Artémides Zatti salió a la luz a través del relato de Eithan Segovia en una reciente charla con NoticiasNet. Estos trabajadores informales enfrentan cada noche la complejidad de asegurar un turno para quienes necesitan atención médica, una tarea que dista mucho de ser sencilla y que se ve agravada por desafíos inesperados.

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"La verdad que es muy complicado", confesó Eithan, describiendo la atmósfera tensa que se genera en la sala de espera. "Siempre se acumula mucha gente y te genera angustia ver todo eso en un lugar tan chico como la sala del hospital. Las personas se ponen de mal humor cuando no los atienden y observar todo eso es horrible".

La jornada para estos trabajadores comienza mucho antes de que el sol asome. Llegan al hospital en la madrugada para ser los primeros en la fila y así poder obtener los preciados turnos al día siguiente. Sin embargo, un nuevo obstáculo se sumó para complicar aún más su labor: la falta de enchufes para cargar sus teléfonos celulares, herramienta fundamental para comunicarse con sus clientes.

"El problema que comenzamos a tener es que nos sacaron todos los enchufes que había para poder cargar los celulares, entonces lo que hacemos es turnarnos también entre nosotros para poder ir hasta la Plaza Alsina a cargar el teléfono", explicó, revelando la ingeniosa pero demandante solución que encontraron.

Esta necesidad de mantener sus dispositivos operativos genera a su vez nuevos inconvenientes en la relación con sus clientes. "Necesitamos cargar los celulares para comunicarnos con nuestros clientes. El tema que cuando volvemos, viene gente que se enoja porque dice que cuando ellos llegaron tal persona no estaba, por eso además de todo debemos coordinar con las personas que llegan porque nos pasó que algunas se terminaron colando".

Para intentar poner orden, los turneros implementaron un sistema de listas, pero incluso esta medida no evita los conflictos al momento de pasar a las ventanillas a las 6:30 de la mañana. "Para evitar esto hacemos una lista, pero cuando llega el momento de pasar al otro sector donde están las ventanillas, a las 6.30, se arma el lío porque algunos buscan ganar lugares y otros se enojan".

La frustración no solo proviene de la organización interna, sino también de factores externos al trabajo de los turneros. "Muchas veces nos pasó que nos comimos toda la noche haciendo la fila y el médico no está atendiendo. Esto genera que nuestros propios clientes nos traten mal, aunque no son todos, porque la mayoría son muy amables. Sinceramente es bastante duro nuestro trabajo. Muchos hasta se llevan el desayuno, o para tomar mate, y hasta la comida".

A pesar de las dificultades, la demanda por sus servicios sigue siendo alta, especialmente para aquellos turneros que ganaron una reputación de confiabilidad. "Somos muy solicitados, sobre todos los que somos reconocidos como verdaderos 'turneros'. Utilizamos mucho las redes sociales para que la gente nos tenga en cuenta y tenemos muchos pedidos porque cumplimos. Las recomendaciones de personas que tenemos de clientes también nos ayudan mucho".

La organización semanal también requiere de estrategias. "Lo que hacemos para organizar la semana es que uno de nosotros consigue una foto de la planilla, la comparte y luego la gente comienza a llamarnos para pedirnos los turnos", detalló, mostrando la informalidad pero también la efectividad de su sistema.

El servicio tiene un valor de 10.000 pesos.  Para muchos, como en el caso de Ehitan, es su única fuente laborar. "En mi caso, yo vivo de esto, es mi sustento. Con lo que gano puedo comprarme comida y cubro mis necesidades básicas. Este es mi trabajo, por eso es importante que pueda seguir sacando turnos, porque la situación del país está complicada y todavía no puede conseguir un empleo fijo", comentó.

"Es importante que entiendan que hay personas que realmente están muy enfermas, que no se pueden levantar de la cama, y precisan de nuestra ayuda para poder conseguir un turno. Siempre nos atacan y la verdad que no saben el esfuerzo que hacemos, nos critican pero no se acercan a preguntarnos cómo es nuestro trabajo", reflexionó.

El testimonio de Eithan Segovia pinta un panorama complejo del trabajo de los "turneros" del Hospital Zatti, quienes noche tras noche lidian con largas esperas, la frustración de los usuarios y hasta la insólita odisea de encontrar un enchufe para mantener su medio de comunicación activo. Su labor, aunque invisible para muchos, es un eslabón fundamental para que aquellos que necesitan atención médica puedan acceder a ella, sorteando obstáculos que van más allá de la simple espera en una fila.

 

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