Publicidad
 

PERSONALIDADES

|
22/03/2025

Emilia Attias reveló cómo se lleva con el Turco Naim tras su comentada separación

La actriz y el padre de su hija se separaron de manera inesperada en el 2024, sin embargo, aún mantiene el vínculo por su hija Gina.

La vida a menudo nos presenta giros inesperados y, a veces, aquellos que una vez estuvieron profundamente conectados por el amor toman caminos separados. Tal es la situación de Emilia Attias y Julio Mario "Turco" Naim, quienes después de dos décadas juntos, decidieron seguir rumbos diferentes. El anunció de su separación fue una sorpresa para muchos, pero la manera en la que ambos han manejado este nuevo capítulo es realmente admirable.

En julio de 2024, el comunicado conjunto de la pareja dejó en claro que a pesar del fin de su relación, no había rastro de desavenencias mediáticas, solo una decisión compartida y respetuosa. "No hay terceras personas involucradas" afirmaron, enfatizando que su enfoque principal sería la bienestar de su única hija, Gina, quien está cerca de celebrar un nuevo año de vida.

 

Para Emilia Attias, quien equilibra una carrera multifacética como actriz, conductora y modelo, el rol de madre ha tomado una posición central en su día a día. La rutina y estabilidad de Gina son sus prioridades inquebrantables. "Para mí es súper importante que tenga la rutina de todo lo que necesita", explica. De sus palabras se deduce que la maternidad no ha disminuido, incluso con el fin de su relación amorosa con el Turco Naim.

Este compromiso con la paternidad compartida parece ser una senda que ambos padres recorren con dedicación. Manteniendo abierta la comunicación y la cooperación, ellos han traspasado incluso la distancia física que podía haber representado un obstáculo. Naim ha residido recientemente en Montañita, Ecuador, por motivos de negocios, y Gina pudo disfrutar de tiempo con él allí. Tal intercambio muestra cómo el entendimiento mutuo y el amor de padre sigue vigente y fuerte.



La reciente vuelta del "Turco" a Argentina no fue solo por cuestiones administrativas debido al proceso de divorcio, sino también para compartir un momento especial con Gina, demostrando que cierto modo de estar presente trasciende cualquier circunstancia. "La crianza es un compromiso compartido", remarca este enfoque que ambos han elegido, demostrando así que el vínculo familiar, en especial con los hijos, sigue adelante a pesar de las diferencias personales.

Mientras el tiempo avanza, Emilia escoge enfocarse en lo esencial, asegurando que el bienestar de Gina sigue siendo su máxima prioridad. "La maternidad me atraviesa profundamente", declara ella. El cierre de este capítulo no significa un fin absoluto, sino una transición hacia un futuro con nuevas dinámicas familiares.