Publicidad
 

ESCÁNDALO

|
31/01/2025

“Negro drogadicto”: Los terribles mensajes que le envió Mauro Icardi a Valentino López

Una disputa familiar expuesta

En un contexto de fuertes tensiones familiares, Mauro Icardi ha vuelto al centro de la polémica debido a la filtración de mensajes privados que le envió a Valentino López, el hijo de su expareja Wanda Nara. Estos textos, que datan de los días previos a la oficialización del romance de Wanda con el cantante L-Gante, han suscitado controversia por el lenguaje utilizado por el futbolista y sus intentos de influyente en la dinámica familiar.

Los mensajes dejan entrever una situación compleja, donde Icardi aborda a Valentino López, de apenas 16 años, con el objetivo de persuadirlo de enfrentar a su madre y rechazar tajantemente la relación que mantenía esta con el cantante L-Gante. En sus intentos, Icardi no duda en referirse al artista con términos denigrantes y racistas, esperanzado de que el joven también adopte esta posición agresiva y así intervengan en la vida personal de su madre.

En una de las conversaciones, Icardi propone que Valentino actúe para que Wanda Nara cambie súbitamente de decisión y elija regresar a Turquía, dando énfasis a los aspectos negativos de su relación actual: 'Tenemos todo para ser felices acá y sigue involucrada con ese drogadicto', indicaba. Ante ello, Valentino muestra un atisbo de duda, reconociendo la situación, a lo que el futbolista responde con más presión emocional para manipular sus sentimientos.

Profundizando en la conversación, Icardi insiste en la importancia del regreso de Wanda a Turquía, señalando repetidamente lo reprobable del comportamiento de L-Gante, instigando que tal unión es un ataque a la familia que habían construido y recordando las dificultades que todos habían compartido. Sus mensajes revelan no sólo una animosidad hacia L-Gante, sino un deseo de mantener una cierta imagen pública y familiar que podría haberse deteriorado.

Un componente adicional de estos intercambios es la instigación furtiva dirigida a Valentino, animándolo a ocultar este conflicto y sus conversaciones personales de Wanda Nara, para protegerse y proteger la narrativa que Icardi intenta consolidar. Esta estrategia, junto con los comentarios despectivos hacia L-Gante, muestra una cara complicada y controvertida en este capítulo de la vida pública de Mauro Icardi, generando un varapalo sobre el modelo de influencia adulta hacia los adolescentes en medio de situaciones personales delicadas.