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22/01/2025

Por qué no pueden ingresar mascotas a la playa de La Lobería

Desde Áreas Protegidas explicaron el motivo.
En verano la playa de La Lobería es una de las más elegidas.
En verano la playa de La Lobería es una de las más elegidas.

En un claro recordatorio sobre la importancia de preservar las áreas naturales, el subsecretario de Áreas Protegidas de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, Oscar Cozzani, reiteró la prohibición del ingreso de mascotas a La Lobería, una atractiva playa ubicada a 54 kilómetros de Viedma. Esta norma, aunque a menudo ignorada, es fundamental para proteger tanto la salud pública como la fauna local.

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Cozzani explicó a NoticiasNet que “el balneario de La Lobería está ubicado dentro del Área Natural Protegida de Punta Bermeja”, y enfatizó que existe una resolución específica que prohíbe el acceso a la playa con animales de companía".

En tal sentido, señaló que "no se permite el ingreso con mascotas, ni siquiera con correa” y añadió que "lo mismo ocurre en parques nacionales donde, aunque pueden existir excepciones, la norma general sigue siendo restrictiva debido a las potenciales consecuencias ambientales".

Los motivos detrás de esta prohibición son contundentes. En primer lugar, la presencia de mascotas en la playa puede ser un foco de transmisión de enfermedades, ya que estos animales dejan orina y heces que pueden afectar tanto a los humanos como a otras especies locales, incluyendo aves y mamíferos marinos como los lobos.

Además, las aves playeras, muchas de las cuales vienen de otros hemisferios para descansar o nidificar, se ven amenazadas por los perros que, al ser permitidos, tienden a ahuyentarlas. Cozzani explicó que “toda la energía que necesitan acumular las aves se gasta en escapar de las mascotas”, lo que podría llevar a que muchas no regresen a sus lugares de origen, afectando así su ciclo migratorio.

La situación es crítica también durante el período de nidificación, ya que muchas especies apoyan sus huevos en la línea de alta pleamar, mimetizándolos con el entorno para protegerlos de depredadores. La intrusión de mascotas y personas en estas áreas puede resultar devastadora para estas aves en peligro.

Si bien existen sanciones por violar estas normas, Cozzani reconoció que la dificultad radica en los horarios de fiscalización. A menudo, los visitantes aprovechan las horas en que los guardaparques no están presentes para caminar por la costa, poniendo en riesgo no solo a la fauna sino también a la integridad de uno de los principales atractivos turísticos de la región.

“Debemos entender que las áreas protegidas son el combustible para la industria del turismo en la provincia de Río Negro”, concluyó Cozzani, subrayando la necesidad de cooperar con las regulaciones establecidas para garantizar la conservación de este delicado ecosistema. La protección de playas como La Lobería es, sin duda, una responsabilidad compartida entre autoridades y visitantes.

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