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VIEDMA

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26/11/2024

Robaron una moto y dejaron a pie a una familia: una historia que conmueve

Encima, una de sus integrantes pagó 10.000 pesos para que se la devuelvan y nunca apareció. Una versión en el barrio 22 de Abril indica que ya la desarmaron.
Esta es la Honda RX 125 que está desaparecida desde el domingo en ese barrio.
Esta es la Honda RX 125 que está desaparecida desde el domingo en ese barrio.

El tiempo suele ser un aliado silencioso, pero para muchas familias en situaciones de vulnerabilidad, la seguridad y tranquilidad representan un pequeño lujo. En un hecho que ha conmovido a gran parte de la comunidad, una madre de familia se encontró a sí misma en esta dura realidad tras el robo de su motocicleta.

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Se trata de una herramienta vital que le permitía desplazarse junto a sus hijos. Este caso, que se desarrolló en el conflictivo barrio 22 de abril, refleja un problema latente donde a toda hora se escuchan detonaciones como producto de refriegas entre algunos vecinos.

El hecho delictivo tuvo lugar a las 20 del domingo pasado, de acuerdo al relato que la propietaria de la Honda XR 125 dejó plasmado en la denuncia ante la Comisaría 38°. Fue en un momento en el que la joven madre colocó la traba de la moto estacionada en la vereda, ingresó al domicilio para buscar unos objetos, y cuando volvió en pocos segundos, ya no estaba.

Sin embargo, ante el pequeño revuelo, algunos vecinos de su cuadra le informaron que dos sujetos cortaron la traba y la llevaron a tiro por calle 29 hasta su intersección de la calle 2. La guardaron en un domicilio y en el transcurso de la noche cambiaron el vehículo hacia otro domicilio ya desarmada.

La trampa de la promesa. Después de compartir su experiencia en las redes sociales, la desesperación de la madre no pasó desapercibida. Al poco tiempo, recibió una llamada de alguien que se ofrecía a devolverle su moto, pero había un precio: una suma de dinero debería ser transferida.

En medio de la angustia por la situación, la mujer decidió arriesgarse y realizó la transferencia de 10.000 pesos. Sin embargo, la promesa de recuperar su moto se desvaneció rápidamente, dejando a la familia en un nubarrón de incertidumbre, bronca y desconfianza por lo sucedido.

Ahora, esta madre –docente y guardavida- debe enfrentar la cruda realidad de moverse a pie, lo que impacta de manera directa en su rutina diaria. Sin la moto, cada desplazamiento se ha convertido en un desafío, especialmente cuando tiene que llevar a sus hijos. Las caminatas largas y agotadoras son ahora parte de su día a día, lo que afecta su calidad de vida y la de sus pequeños.

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