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FERIA DEL SANTA CLARA

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12/11/2024

Ratifican desde el municipio la necesidad de un ordenamiento

La situación plantea un desafío para los funcionarios que buscan implementar soluciones a largo plazo mientras apoya a la comunidad feriante en sus esfuerzos por adecuarse a las normativas de seguridad y orden. 
Todos los sábados se viven situaciones de caos.
Todos los sábados se viven situaciones de caos.

La feria del barrio Santa Clara que lleva más de una década, se ha convertido en un importante espacio de encuentro y de sustento económico para cientos de familias en tiempos difíciles. Sin embargo, su crecimiento acelerado suscitó la preocupación de vecinos y autoridades municipales debido a la falta de control en aspectos críticos como la venta de alimentos, el tránsito y la limpieza.

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Desde el Municipio, se han implementado diversas acciones para ordenar y mejorar el espacio, entre las que se incluyen políticas de seguridad alimentaria, como la capacitación en manipulación de alimentos para garantizar la calidad y seguridad de los productos.

“Hemos llevado el curso de manipulación segura de alimentos a todos los que participan en la ciudad, y significativamente en el barrio Santa Clara, precisamente porque ahí también se venden alimentos”, afirmó Norberto Domínguez, subsecretario de Protección Ciudadana, en diálogo con Radio Noticias.

Cada sábado, el barrio experimenta una congestión de vehículos y una elevada circulación de peatones, lo que genera riesgos y dificultades de movilidad. “Los sábados se vuelve peligroso para peatones y conductores, con congestión que puede durar de 10 a 20 minutos. Es necesario encontrar una solución para esto”, subrayó Domínguez.

Domínguez también destacó la complejidad de mantener un diálogo fluido con los feriantes para coordinar el orden y la organización de la feria, dado que no existe una comisión organizadora formal. “Nos sentamos tanto con la Junta Vecinal como con las áreas del gobierno, pero es complejo organizar la feria en un contexto donde no hay una estructura de representación clara”, explicó.

Pese a las dificultades, el municipio no busca eliminar la feria sino establecer condiciones que beneficien tanto a los vendedores como a los vecinos. Domínguez mencionó que, en otras ferias de la ciudad, la implementación de regulaciones de limpieza, baños públicos y control de productos ha permitido una mejor convivencia. 

“Estamos evaluando alternativas de ordenamiento para que la feria sea un espacio seguro y ordenado, sin perjudicar el beneficio económico que representa para los vendedores en una época de crisis”, expresó el funcionario.

Mientras tanto, se ha intensificado el diálogo con la junta vecinal del barrio, encabezada por Norma Catrimán, para explorar posibles soluciones, incluyendo un posible traslado o reorganización de la feria en otro lugar. 

Precisamente desde la junta informaron que hay productos alimenticios que están expuestos desde las 7 de la mañana hasta las 18, cuando termina la feria. "No es que uno llega y vende enseguida; puede estar esperando horas hasta que alguien compre", dijeron. 

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