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APORTE CIENTÍFICO A NIVEL GLOBAL SOBRE TIERRAS ÁRIDAS

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13/08/2024

Existe una diversidad vegetal que se adapta a climas extremos

Esta afirmación surge de una investigación científica internacional cuyos resultados fueron publicados en “Nature”. Participó la UNRN.
Existe una diversidad vegetal que se adapta a climas extremos
Existe una diversidad vegetal que se adapta a climas extremos

La doctora Guadalupe Peter y el doctor Juan Manuel Zeberio de la  Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) son coautores de un  estudio internacional en el que participación científicos de 27 países que investigaron cómo las plantas que se encuentran en tierras secas se han adaptado a estos hábitats extremos.

Durante ocho años, los equipos recogieron muestras de varios centenares de parcelas seleccionadas de tierras áridas en seis continentes, lo que permitió analizar más de 1.300 conjuntos de observaciones de más de 300 especies vegetales. Los resultados  muestran que las plantas de las zonas áridas adoptan muchas estrategias de adaptación diferentes y que, sorprendentemente, esta diversidad aumenta con los niveles de aridez.

El aislamiento de estas plantas en zonas más áridas parece haber reducido la competencia entre especies, lo que les ha permitido expresar una diversidad de formas y funciones únicas en el mundo, que muestra el doble de la diversidad hallada en zonas más templadas.  Este estudio arroja nueva luz sobre la comprensión de la arquitectura vegetal, la adaptación de las plantas a hábitats extremos, la colonización vegetal histórica de entornos terrestres y la capacidad de las plantas para responder a los cambios globales actuales. 

La tierra alberga una diversidad de plantas con formas y funciones muy variadas. Esta extraordinaria diversidad morfológica, fisiológica y bioquímica determina el modo en que las plantas se adaptan y responden a los cambios globales en curso, con importantes consecuencias para el funcionamiento de los ecosistemas. Sin embargo, el 90% de los conocimientos actuales sobre la diversidad funcional de las plantas se refieren únicamente a los ecosistemas agrícolas y las zonas templadas.

En cambio, las zonas áridas  que representan el 45% de la superficie terrestre del planeta, siguen estando infra representadas en los datos. Estas importantes zonas están ahora directamente amenazadas por el aumento de la aridez, la presión del pastoreo y la desertificación. “Necesitamos comprender cómo responden las plantas a tales presiones antes de poder establecer la posible evolución futura de estos frágiles ecosistemas en cuanto a su biodiversidad y funcionamiento”, apunta el informe. Para responder a esta necesidad urgente, un equipo internacional de 120 científicos de 27 países ha llevado a cabo la primera investigación mundial sobre la diversidad funcional de las plantas en zonas áridas.

Una hipótesis clave al inicio del estudio había sido que la aridez reduciría la diversidad de las plantas mediante la selección, dejando sólo aquellas especies capaces de tolerar la escasez extrema de agua y el estrés térmico. Sin embargo, se descubrió lo contrario en los pastizales más áridos del planeta, donde las plantas muestran en cambio una amplia gama de estrategias individuales de adaptación.

Por ejemplo, algunas plantas han desarrollado altos niveles de calcio, reforzando las paredes celulares como protección contra la desecación. Otras contienen altas concentraciones de sal, reduciendo la transpiración. Aunque a escala local se observan menos especies que en otras regiones del planeta (en zonas templadas o tropicales), las plantas de las zonas áridas presentan una extraordinaria diversidad de formas, tamaños y funcionamiento, el doble que en zonas climáticas más templadas.

Este aumento de la diversidad de rasgos se produce bruscamente en el momento en que el volumen de precipitaciones desciende por debajo del umbral anual de 400 mm. Este es también el umbral de una disminución pronunciada de la cubierta vegetal y de la aparición de grandes superficies de suelo desnudo. Para explicar este fenómeno, los autores del estudio sugieren que la pérdida de cubierta vegetal conduce al "síndrome de la planta solitaria", en el que el mayor aislamiento y la menor competencia por los recursos producen altos grados de singularidad de rasgos y diversidad funcional que son globalmente excepcionales.

Esta diversidad adaptativa podría reflejar igualmente historias evolutivas complejas que se remontan a la colonización inicial de los hábitats terrestres por las plantas hace más de 500 millones de años, cuando estos hábitats presentaban condiciones extremas para los organismos vivos, sostiene la investigación.

Las conclusiones fueron publicadas en “Nature”, una de las más prestigiosas revistas científicas a nivel global, y  tanto Peter como Zeberio, integran el Centro de Estudios Ambientales desde la Norpatagonia (CEANPa) perteneciente a la Sede Atlántica de la UNRN.

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