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13/03/2024

No al bullying: “Muchos crecimos pensando que había que aguantar”

La especialista Carina Mattaini habló en relación a un mal que afecta a muchísimos chicos en etapa de formación. El caso de Emilia Speciale marcó una tendencia en la Comarca.
No al bullying: “Muchos crecimos pensando que había que aguantar”
No al bullying: “Muchos crecimos pensando que había que aguantar”

El caso de Emilia Speciale, una joven viedmense que sufrió bullying en su adolescencia cuando iba al colegio María Auxiliadora y por ello decidió cambiarse su nombre, generó una ola de comentarios y de reacciones. La mayoría fueron positivos, aunque como siempre hay personas con poca empatía que dejaron sus opiniones cargadas de odio.

La muchacha de 20 años decidió el cambio legal de su nombre, de Valentina a Emilia, porque consideró que le recordaba toda esa nefasta época donde la hostigaban y se burlaban de ella sin descanso.

En la actualidad, a pesar de los múltiples llamados a la concientización, hay muchísimos chicos y adolescentes que continúan siendo el blanco de burlas y de acoso escolar. Para ello, para seguir sumando un granito de arena al tema, habló ante Radio Noticias la licenciada en Psicología Carina Mattaini.

La especialista explicó: "El bullying es una situación de agresión grupal, que se da en forma repetida y sistemática hacia una misma persona. Esto deja por fuera a las acciones esporádicas o la misma agresión hacia distintas personas" y señaló que parte del crecimiento de este problema es "que la violencia está teniendo una visibilidad que antes no tenía".

En paralelo, expuso que hay un cambio de época: "Muchos crecimos pensando que había que aguantar, que eso estaba bien o que había que devolverla y nada de eso es cierto. De hecho, se generan creencias absolutamente equivocadas hacia uno mismo que impiden el despliegue total de uno como persona, tal cual se lo merece y con todas sus posibilidades y sus derechos".

"Hay gente que cree que es burra porque se le decía eso a las personas que tenían alguna dificultad para aprender y eso es un delirio y trae consecuencias que son variadas en su magnitud. En niños puede generar que no tengan ganas de jugar ni de compartir, ni de reír y pueden cambiar hábitos alimenticios o de vestimenta y se siente incómodo en todas las situaciones en donde está", precisó.

La profesional agregó además: "La persona que sufre siente que no tiene derecho a quejarse o a manifestar lo que le está pasando, realmente es un menoscabo importante y por eso hay que propiciar el diálogo desde chiquitos. A veces los padres tienen a decir '¿Pero cómo no le contestaste? ¿Por qué no lo empujaste?' Y el diálogo tiene que ser abierto, responsable y sin juzgar a nadie, con acciones que promuevan terminar con las relaciones violentas".

"Esta sociedad está minada con relaciones donde impera la violencia y eso es lo que hay que modificar", acotó.

Asimismo, se refirió a los casos de bullying que continúan en las redes sociales: "Esto implica una diseminación del daño que es inconmensurable, porque uno en las redes no tiene el alcance que podemos tener si nos acercamos a la escuela y hablamos con los directivos. Las redes son infinitas y por eso insisto mucho en el acompañamiento respetuoso para ir buscándole la vuelta junto a nuestros hijos, para cortar las interacciones dañinas".

En cuanto a las señales a prestar atención, consideró: "Hay que estar atentos a cualquier cambio que hubiera en la cotidiano, sea desde el hábito simple de llegar y dejar sus cosas y contar cómo estaba su día y que de golpe haya silencio o que esté muchas horas ante el televisor o la compu o durmiendo. Si hay cambios en la alimentación, si se niega a ir a cumpleaños o a hacer un grupo de estudio, si no quiere ir a la escuela, son todos factores que indican algo" y completó: "El papel de los adultos en estos casos es fundamental porque los chicos están en una edad formativa".

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