01/03/2024

Denunciar: ¿es necesario?

El licenciado Walter Muñoz analizó las distintas posturas que aparecen cuando una persona se encuentra en medio de un delito, y todo lo que conlleva eso.

Denunciar: ¿es necesario?

Nota de opionión por: 

Licenciado Walter A. Muñoz

Variados son los motivos por los cuales resulta cuanto menos engorroso radicar una denuncia por delitos contra la propiedad (generalmente daños, robos, hurtos) e incluso contra las personas como las lesiones leves. La llave la tiene el ciudadano, el poder es del ciudadano, las víctimas de delitos son las que poseen el derecho de denunciar, aunque no todos lo utilizan.

El origen del vocablo proviene del latín “Denuntiare”, según la Real Academia Española, tiene varios significados. Los que nos interesan para este artículo son los relacionados al ámbito judicial, sus acepciones son “manifestar, publicar, revelar, destapar, dar aviso o noticia de algo”, también “dar a la autoridad judicial o administrativa parte o noticia de una actuación ilícita o de un suceso irregular”.

Para la ciudadanía, en forma general, no existe una imposición normativa de denunciar. Sin perjuicio de ello, la obligación moral subsiste en virtud de ser integrantes de la sociedad o, en su caso, damnificados (directa o indirectamente) de la conducta espuria, pero, ¿y entonces por qué no se denuncian muchos de los hechos cotidianos, robos, hurtos, lesiones leves?

Las respuestas son múltiples, pero fundamentalmente hay dos aspectos relevantes, la supuesta pérdida de tiempo que sufre la víctima y la supuesta desconfianza en algunas autoridades. Otras razones pueden ser lo largo y difíciles de los trámites, la actitud hostil de algunas autoridades, la idea instalada en los ciudadanos de la falta de capacidad para resolver los casos por parte de los investigadores, la falta de recursos en las fuerzas de seguridad, entre otras.

Lamentablemente es habitual escuchar a la gente decir “fui a denunciar y me dijeron que no tenían tóner”, o “me atendieron en la guardia y me dijeron que el oficial está ocupado con otro denunciante y tiene para una hora más”, o también “para qué voy a denunciar si no investigan nada, o no recuperan nada”, o “no tienen recursos para trabajar los casos importantes para que molestarlos con mi problema que es menor…”.

La denuncia, una vez radicada, posee un componente denominado “Estadística”, que si bien a priori no beneficia al denunciante en forma directa si lo hace en forma indirecta, ¿y por qué? Porque la estadística tiene varios usos: le sirve a las autoridades policiales para elaborar el Mapa del Delito y de ese modo conocer las “áreas calientes” de la ciudad y poder, de ese modo, ajustar los recursos destinados a la prevención. También les sirve a los investigadores para conocer los modus operandi y las variantes que utilizan los delincuentes y así poder relacionar hechos y establecer vínculos entre bandas delictivas.

También le es útil a los políticos encargados de administrar los recursos del estado para conocer dónde hace falta reforzar con más asignaciones, al engrosarse el número de denuncias ya no se puede decir tan fácilmente que el delito en la ciudad es “una sensación”, los datos reales obligan tomar acciones y destinar recursos por lo tanto de ese modo “indirecto” se ven beneficiados los ciudadanos ya que deberían aumentar la prevención y control del crimen en la ciudad.

En otras provincias de nuestro país la política y la Justicia se han ocupado eficientemente en desarrollar y facilitar al ciudadano el acceso a la denuncia creando herramientas digitales simples y prácticas, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires existe el sistema digital denominado “Mi Seguridad MPBA”, se puede denunciar desde una computadora o celular a través de una página o una aplicación (se descarga por Google Play).

Igualmente, en Mendoza a través de la página del Ministerio Público Fiscal “Denuncia en Línea” se pueden denunciar varios tipos de delitos (entre ellos robos y hurtos) sin tener que ir a la comisaría, como en Córdoba (Sistema de Autogestión Electrónico de Denuncias), San Luis (Mi Denuncia), Salta (Denuncias Web Salta), Neuquén (MPF Denuncias Web Neuquén), La Pampa (Denuncias Online Ministerio Público La Pampa), y otras.

Estas experiencias indican que no solo el beneficio es para el ciudadano que puede radicar la denuncia ágilmente, sino que el Estado eroga menos recursos en papel, tinta, (despapelización como política pública), recursos y tiempo, entre otros, que pueden ser destinados a tareas de prevención o investigación.

Surgen miedos en cuanto a la aplicación de tecnologías para la toma de denuncias, y esos miedos provienen generalmente de la falta de conocimiento o información. El mundo avanza y se desarrolla alrededor de los avances tecnológicos. Y los que no lo hacen se atrasan y pierden oportunidades de aprendizaje y crecimiento, la resistencia puede también tener otros componentes que los lectores pueden deducir y debatir.

¿A quién le sirve que la gente no denuncie? ¿Cuáles son los datos estadísticos del delito? ¿Qué se hizo con esa información?, ¿A quién beneficia que no se conozcan estos datos? ¿Hay interés político en hacer una inversión en tecnología de este tipo?, ¿Hay recursos suficientes para desarrollar este tipo de herramienta? Los grupos preocupados por la seguridad de la ciudad pueden poner sobre la mesa estos temas que conducen a cambios estructurales en la colecta de información y en la cultura de seguridad ciudadana con el involucramiento del vecino que ha sido víctima de un delito.

Oportunidades, más eficiencia en la recopilación y análisis de datos, (al aumentar el volumen de datos se puede hacer un mayor análisis para obtener mejores resultados), agilización de procesos de identificación de evidencias; se pueden mantener comunicaciones a través de convenios con otras ciudades o provincias para detectar modus operandi de bandas interprovinciales, colaboraciones constantes y alianzas estratégicas.

Para ello deben llevarse a cabo políticas de cooperación mutua, no solo en narcotráfico o trata de personas, también en otros delitos y luego determinar parámetros y criterios de evaluación de resultados; ya existen plataformas de intercambio de información cuyos datos son encriptados para evitar vulneración de datos, es decir que son plataformas seguras que demuestran ser útiles en las tareas de prevención (sistema de análisis predictivo a través de la identificación de patrones, tal banda opera de tal manera, cometen los hechos cada x cantidad de tiempo, dejan tales indicios, eso permite a los policías a adelantarse y realizar su tarea) y; control del delito que es lo que en definitiva quiere la ciudadanía.

Se puede propender a un cambio paradigmático dejando de ser la función policial una actividad reactiva (actúa una vez ocurrido el delito) a una actividad preventiva (actúa en base a datos objetivos antes que se produzca el delito).

Los esfuerzos aislados de algunos concejales, grupos interesados, ciudadanos, comisiones barriales, juntas vecinales, parecen no obtener los resultados esperados. Ahora, si fueran coordinados y orientados a promover que la ciudadanía comprenda lo necesario de denunciar para mover, a través de los datos objetivos, la maquinaria política y que entre en agenda pública con mayor fuerza la compleja problemática de la seguridad y que de este modo se asignen los recursos y modernizaciones pertinentes se podrán llevar adelante modelos de seguridad monitoreables por parte de la ciudadanía y seguramente más eficientes.

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