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17/11/2023

El gobierno rionegrino anunció la entrega de indumentaria a la Policía: denuncian que todavía no les llegó nada

Por lo bajo, al menos desde las comisarías de Viedma, remarcan que no recibieron nada. Hay dos versiones: que es una cuestión administrativa y que, en realidad, no se compró la cantidad necesaria para todos, como se había dicho.
El gobierno rionegrino anunció la entrega de indumentaria a la Policía: denuncian que todavía no les llegó nada
El gobierno rionegrino anunció la entrega de indumentaria a la Policía: denuncian que todavía no les llegó nada

Uno de los sectores más vulnerables del gobierno que deja Arabela Carreras es el de la Policía. Justamente, en abril de este año, para apaciguar y traer calma, la ministra de Seguridad y Justicia, Betiana Minor, anunció con bombos y platillos una inversión millonaria para proveer a las fuerzas de equipamiento e indumentaria.

En medio de sueldos bajos, porque los aumentos anunciados no se reflejan en el bolsillo, se tomó como un aliciente. Pero, por lo bajo, el personal policial denuncia. En lo que respecta únicamente a la indumentaria, se anunció una erogación de 1.2 millones de pesos. Sin ir más lejos, el pasado martes 14 hubo un gran acto, del cual participó Arabela, Minor, y el jefe de la Policía de Río Negro, Osvaldo Tellería.

¿Qué compraron? 10 mil camisas celestes manga larga; 10 mil bombachones de fajina; 11.900 pares de borceguíes de cordura táctica, 1.400 camisas blancas manga larga administrativa femenina; 1.200 camisas grises manga larga; 1.200 bombachones de fajina gris; 100 ambos masculinos y 100 ambos femeninos, entre otros elementos. Todo eso para repartir en la provincia.

Sin embargo, lo prometido todavía no llegó, y en los grupos de WhatsApp de los uniformados comenzaron las preguntas, con respuestas que indican que, por el momento, no hubo entrega del equipamiento. Algunos hablan de demoras, de una cuestión administrativa, y otros de que, en realidad, la adquisición no fue tan grande, y que lo poco que compraron ya se repartió, dejando a un porcentaje altísimo afuera.

Por otro lado, el personal sostiene que, cuando se anunció la noticia, no hubo llegada a las comisarías, pidiendo talles, por ejemplo. Ese ya fue un indicio de que la promesa no era tan buena. En fin, el reclamo está, nadie quiere hablar por miedo a represalias, pero puertas adentro se sienten frustrados y manoseados.  

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