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05/10/2023

Pasaron seis años de la condena del exjuez Juan Bernardi, por corrupción de menores: un caso que estremeció a toda la Comarca

Fue la primera sentencia de este tipo contra un magistrado de toda la Patagonia argentina. Cómo vive hoy.
Pasaron seis años de la condena del exjuez Juan Bernardi, por corrupción de menores: un caso que estremeció a toda la Comarca
Pasaron seis años de la condena del exjuez Juan Bernardi, por corrupción de menores: un caso que estremeció a toda la Comarca

El lunes 27 de marzo de 2017 fue una fecha que quedará marcada en la historia judicial de Río Negro. Por primera vez en la Patagonia argentina, un juez fue condenado por corrupción de menores, en un caso que estremeció a toda la Comarca y que aún sigue latente.

El exjuez Juan Bernardi fue condenado a cinco años de prisión, tras un maratónico proceso judicial que incluyó a varios testimonios. La sentencia dejó un sabor a poco para la sociedad, pero marcó un antes y un después por la investidura del magistrado.

Fue el primer juez destituido y condenado por ese delito en la región.

El marzo del año pasado se cumplieron los cinco años y Bernardi quedó como un hombre libre, pero nunca más pudo regresar a Viedma.

La sentencia nunca quedó firme, porque la Corte Suprema no la trató. Así que estuvo en prisión preventiva y después con tobillera hasta que finalmente se cumplieron los cinco años.

Primero estuvo preso en Cubanea, unos años más tarde se le concedió prisión preventiva en Luis Beltrán porque allí tiene familiares directos y luego se fue con tobillera a Mar del Plata, donde estaría asentado actualmente, lejos de las cámaras.

Se tomó en cuenta que esté lejos de la víctima, por lo que no regresó a Viedma, aunque el exjuez tampoco quiso regresar por la condena social.

Bernardi recibió una condena a cinco años de prisión efectiva por el gravísimo delito "de promoción de corrupción de menores". En la misma causa, un ex empleado suyo, Julio César Antueque, también fue encontrado culpable y sentenciado a 12 años de cárcel por su rol de "facilitador de corrupción de menores" y "facilitación de la prostitución".

Bernardi había sido denunciado en junio de 2014 por una vecina ante el Ministerio de Desarrollo Social provincial, por protagonizar fiestas privadas en su chacra del kilómetro 16 de la ruta Provincial 1, en las que participaban chicas de escasos recursos y en situación de vulnerabilidad. Según la denuncia, de estas orgías habrían participado otros abogados y empresarios.

El tribunal integrado por los jueces Ariel Galinger, Carlos Mussi e Ignacio Gandolfi dio por probado que el exjuez realizó "acciones consistentes en favorecer o determinar a una menor de 18 años a una situación de corrupción". Para ello, se basó en testimonios de jóvenes y los allegados de la víctima que admitieron haber mantenido relaciones sexuales a cambio de dinero con personas mayores de edad.

El fallo es tajante al acreditar que hubo un grupo de niñas y adolescentes, de aproximadamente entre 13 y 20 años de edad, "todas ellas de sectores vulnerables y carenciados de nuestra ciudad, con hogares y familias con serios inconvenientes de integración" y de adicciones, eran "sometidas sexualmente por personas que las duplicaban y triplicaban en edad, de acomodada situación económica y social, a cambio de dinero, zapatillas, bienes en general, y drogas, entre las cuales se encontraba la joven individualizada como víctima".

Los jueces aseguraron la existencia en el caso de un cuadro de violencia de género y de violencia para con las menores, que "obliga a integrar las normas penales con tratados y convenciones desde la perspectiva de género y contemplando el interés superior del niño".

La reconstrucción de la verdad fue compleja. No solo por la dificultad propia que reviste el delito, que se comete en privado, y sin testigos directos. A lo largo del juicio, las víctimas desincriminaron a los imputados, al negar haber mantenido relaciones sexuales con ellos. Una de las menores aseguró que si bien había asistido a un asado junto con dos amigas a la chacra de Bernardi, lo hizo solo por compartir un almuerzo al que la invitó su "amigo" Antueque.

Sin embargo, los magistrados entendieron que "las desigualdades sociales, culturales y de sumisión" de las mujeres explotadas "condicionaron" los relatos. Es por ello que debieron emprender "una perspectiva interpretativa de los hechos, de las pruebas, de las palabras, los gestos y los silencios", que incluyó técnicas de profesionales y dispositivos como la cámara Gesell.

Una de las declaraciones que se destacaron para la determinación de la culpabilidad fue la declaración de una joven que fue sin público y en ausencia de los imputados. En ese marco, se le pidió que ampliara sus comentarios de que las mujeres estaban con hombres por plata. En ese momento, señalan los jueces, a la víctima "se le llenan los ojos de lágrimas y no puede seguir hablando, pidiendo hablar sobre otra cosa".

"Toda la prueba referida es consistente en que el grupo de niñas y adolescentes eran explotadas sexualmente por personas adultas, con poder económico", señala el fallo.

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