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VIEDMA

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20/08/2023

La cara no visible: el aporte de la kinesiología para solucionar riesgos en el básquet formativo

La cara no visible: el aporte de la kinesiología para solucionar riesgos en el básquet formativo
La cara no visible: el aporte de la kinesiología para solucionar riesgos en el básquet formativo

Marina Querejeta Simbeni es una apasionada del básquetbol. Tiene 25 años y durante la mitad de su vida se dedicó a practicar este deporte en el club San Martín, pero los dolores de caderas fueron limitando sus apariciones en el rectángulo de juego, hasta que un día decidió dejar esta disciplina que tanto ama. Sin embargo, esa decisión tan difícil la impulsó a preguntarse cuáles eran los motivos que generaban ese malestar físico y qué posibles solucionar podrían existir.

Y puso manos a la obra. Días atrás, ella obtuvo el título de Licenciada en Kinesiología y Fisiatría en la Sede Atlántica de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). Para llegar a su objetivo presentó un trabajo final denominado "Movilidad de cadera y su incidencia como factor de riesgo en los jugadores de básquet formativo de Viedma".

"El tema surgió a partir de una experiencia personal. Tengo 25 años y jugué más de la mitad de mi vida al básquet, pero hace un tiempo terminé abandonando la práctica deportiva porque tenía un dolor insoportable en ambas caderas y eso llevaba a una limitación funcional. Esto me llevó a preguntarme cuáles eran los motivos para dejar de jugar y también me sucedió que me interesaba saber qué pasaba con las rodillas y los tobillos, porque sentí que si encontraba esas respuestas era una forma de prevenir a futuro y que no le pase a otras personas", contó a NoticiasNet.

Su amor por el básquet fue un incentivo para idear su investigación, basada en las categorías formativas. "Nunca me alejé del deporte, por eso sigo mirando todos los partidos y sobre todo el básquet formativo, que es algo que me apasiona. Eso un poco tuvo que ver en idear el trabajo, yendo a la cancha y presenciando entrenamientos para poder a simple vista detectar alternaciones motrices en chicos pequeños, viendo como los gestos técnicos se realizaban en base a compensaciones", detalló.

Las evaluaciones fueron realizadas a 24 jugadores de la categoría U15 masculino, chicos nacidos entre 2008 y 2009, de los clubes viedmenses Sol de Mayo y San Martín, que compiten en la Asociación de Básquet Valle Inferior (ABVI).

"La idea fue evaluar el grado de movilidad de caderas, porque el básquet todo el tiempo le está solicitando a los jugadores el pasaje de la triple flexión de tobillo, rodilla y cadera a la triple extensión, tanto en situaciones de defensa como de ataque, donde los protagonistas están todo el tiempo en postura de semi-flexión. En esto las caderas son articulaciones clave en el traspaso de fuerzas ascendentes y descendentes, lo que me llevó a la hipótesis que cada gesto partiera de una posición de déficit, porque si es una articulación que se necesita libre y partimos esa postura con una limitación, todo lo que hagamos en adelante va ser realizado en base a compensaciones", explicó.

Al momento de observar los movimientos de caderas realizados en los deportistas, la flamante kinesióloga logró obtener resultados estadísticos que alertaron su investigación."Encontré claros valores de hipomovilidad en todos los movimientos que la cadera realiza. Pude comprobar que el 96 por ciento de los jugadores tiene limitación en la rotación interna, que casi el 60% tiene limitación en la extensión de cadera y que el 67% es capaz de realizar la triple flexión con la cadera alineada, lo que representa la postura óptima en el básquet. Fueron valores realmente alarmantes, ya que esperaba encontrar alteraciones en el movimiento, pero no de esta manera"

"También pude detectar alteraciones motrices muy grandes de los jugadores, como la incapacidad de disociar el cuerpo, contraer músculos aislados. Los jugadores se mueven en base a compensaciones y es muy difícil para ellos realizar un movimiento con la parte del cuerpo diseñada para realizar la acción, y así buscar la economía dentro del deporte. Son jugadores que tienen un costo energético altísimo porque se mueven con partes del cuerpo que no están diseñadas para eso, por eso fue algo que no me esperaba", relató.

A cada jugador se les entregó un formulario tipo encuesta, donde agregaron sus datos personales, como así también antecedentes deportivos y de dolor. "Se encontró que en U15 masculino participan más chicos de 13 años que los propios de la categoría. Esto genera una disparidad cronológica y biológica, porque terminan compitiendo con una sobreexigencia mayor a la que deben tener", expresó.

Y agregó: "cuando las caderas pierden la capacidad lumbar, las rodillas y la región lumbar salen a compensar la falta de movilidad. Al ser zonas que están diseñadas para otra función, allí aparece el dolor. Lo que duele es la columna lumbar y las rodillas porque trabajan de más". "Esto indica muchas veces se aborda la zona de dolor como si la causa fuera esa, como por ejemplo las rodillas, pero la zona de conflicto está en la cadera. Hasta que no se trate el origen del problema la sintomatología va a permanecer", dijo.

Luego de todo este análisis, llegaron las conclusiones. "Al finalizar mi trabajo sentí que no sólo pude responder las preguntas que me había hecho, sino que también encontré mucha información que aportaron muchos datos para la investigación", afirmó.

"Pude confirmar lo contradictoria que puede ser la categoría, porque encontramos chicos de 13 años recién cumplidos compitiendo con jugadores a punto de cumplir 16 porque así lo impone el reglamento. Esto genera situaciones de juego que lleva a los jugadores a sobreesfuerzos para competir contra oponentes con otro estado madurativo, lo que los lleva a frustraciones. Esta disparidad cronológica y biológica se ve aún más en chicos que se someten a competir en divisiones superiores como U17, U19 y hasta Primera", argumentó.

El trabajo final de Marina fue dirigido por el Licenciado Marcelo Capaccioni y el Tribunal Evaluador estuvo conformado por el Licenciado Gonzalo Negro, el Licenciado Daniel Antúnez y la Magíster Pamela Pamer, quien calificó la tesis con la nota de 9 (nueve).

A modo de conclusión, Querejeta Simbeni remarcó que sería muy importante la participación de la kinesiología en las áreas deportivas, con profesionales que sepan abordar la prevención primaria trabajando con personas no lleguen a la instancia de lesión o dolor.

"Esto puede permitir que puedan entrenar mejor y así crecer en su rendimiento, por eso sería ideal que el kinesiólogo trabaje a la par del cuerpo técnico, para que el deportista este sano y se aleje de la lesión. Que su aporte no sea solo para que el jugador no se lesione, sino que rinda mejor", finalizó.

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