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10/08/2023

Habló el padre del nene agredido en la Plaza de los Inmigrantes: “Sufrimos las consecuencias”

Diego Aguiar contó que ellos viven cerca de la plaza y por eso les dan ciertas libertades para que vayan a jugar a sus hijos de 10 y 11 años. Sin embargo, esta situación dejó a los nenes con mucho miedo y sin querer salir solos a la calle.
Habló el padre del nene agredido en la Plaza de los Inmigrantes: “Sufrimos las consecuencias”
Habló el padre del nene agredido en la Plaza de los Inmigrantes: “Sufrimos las consecuencias”

La violencia que se vive en un determinado grupo etario, que va desde niños hasta adolescentes, preocupa e invita a reflexionar. En Viedma, lo vemos en los colegios, con episodios que son de público conocimiento, pero también en la vía pública. En las últimas horas se conoció el caso de un nene de 10 años, que fue a jugar a la Plaza de los Inmigrantes con su hermano de 11, fue atacado por un grupo de chicos no mucho más grades, de unos 13 y 14 años.

Está claro que hay una falla en los hogares, en los padres y en el circuito en el que empiezan a crecer estos chicos que toman la violencia como una manera de vivir. Sin contención, con problemáticas que canalizan de esa manera, y ese es el resultado. Como contrapartida, el miedo y la preocupación para que los menores no anden solo, que ni siquiera puedan ir a jugar a un espacio verse cerca de sus casas porque está latente la posibilidad de que actúen estos jóvenes violentos.

Pero retomando el caso del nene de 10 años, que todavía sigue en shock por la feroz paliza que le dieron, con patadas en la cabeza, incluso, quien habló fue su papá, Diego Aguiar. En diálogo con Radio Noticias (105.5) , confesó: "Los nenes, después de este suceso, quedaron totalmente impactados, no entendiendo nada de lo que había pasado".

En cuanto a cómo se dio el caso, explicó: "Ellos estaban jugando a la pelota, nosotros como papás tratamos de darles la libertad para que ellos vayan, es un lugar al que concurren siempre y se encuentran con amigos, es un lugar tranquilo, pero desafortunadamente se ve que estaban ellos solos jugando, y de repente vinieron estos chiquitos. Se acercaron a ellos, los empezaron a agredir con insultos, uno filmaba mientras los otros tres agredían, todo premeditado". 

"Se pusieron más violentos y el más chiquito mío, el de 10 años, les contestó sin entender mucho la situación, y uno de ellos lo tiró al piso y le pegó una patada en la cabeza. Enseguida los rodearon, los incitaban a pelear, querían que reaccionen y afortunadamente no reaccionaron, como corresponde. Unas chicas que pasaban caminando les gritaron y estos chiquitos pararon su agresión y se retiraron, pero se quedaron esperándolos. Hasta que por suerte aparecieron chicos del club Villa Congreso que ellos conocían, y les pidieron ayuda, y los acompañaron hasta la policía que está en el Puente Viejo (el puesto Caminero)", agregó Aguiar. 

Remarcó que fueron hasta ahí porque los agresores seguían ahí. Se corrieron a un costado, pero estaban en el lugar, como esperando el momento para volver a actuar o buscando que aparezcan otros chicos para hacerles lo mismo. Por eso fueron a avisar a la policía. "Llamaron desde ahí, vino una policía en bicicleta y los acompañaron. Nosotros vivimos en el barrio San Roque, los acompañó, llegaron en estado de shock. El golpe no fue grave, podría haber sido peor, incluso, si ellos respondían a las agresiones, hoy estaríamos hablando de otra cosa".

Por otro lado, y más allá de la presencia policial, contó que los agresores se quedaron en la zona, desafiantes. Luego de allí se fueron para el lado del barrio Don Bosco, y no los vieron más. ¿El resultado? Mucho miedo. "Hoy tenemos las consecuencias de esta libertad que nosotros les damos para que jueguen, hoy, con el susto que se llevaron, no quieren saber nada".

Enseguida retomó algo que no se puede dejar pasar: que los nenes agresores continuaron en la zona un largo tiempo, como esperando a nuevas víctimas, sin que en el medio pase nada. "Es una zona medianamente liberada, que no hay nadie, sin nadie que amedrente la situación. Nadie los fue a buscar, así que ellos siguieron en esa situación sin nadie que les llame la atención. No sé si son conductas habituales que tienen, son menores, no quiero caer sobre eso, porque estamos hablando de pibitos de 13, 14 años", indicó.

Además, luego de analizarlo con su pareja, contó que decidieron ir a hacer la denuncia para que quede registro. Pero, para sorpresa, en la Comisaría del barrio Guido no se la quisieron tomar. Les dijeron que vuelvan al otro día. "De todas maneras no la vamos a dejar pasar, porque hoy tenemos dos criaturas asustadas", cerró. 

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