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10/10/2022

Un crimen del horror: una mujer fingió un embarazo, mató a una embarazada y le sacó al bebé de la panza

Taylor Rene Parker enfrenta un juicio por el asesinato de Michelle Simmons-Hancock, de 21 años, quien murió luego de que le fue extraído su bebé de su vientre, quien también murió.
Un crimen del horror: una mujer fingió un embarazo, mató a una embarazada y le sacó al bebé de la panza
Un crimen del horror: una mujer fingió un embarazo, mató a una embarazada y le sacó al bebé de la panza

Taylor Rene Parker, mujer estadounidense, fue declarada culpable de asesinato por matar a una mujer embarazada para robarle el bebé que estaba gestando y afronta una posible pena de muerte por ese crimen.

Un jurado del condado de Bowie, en Texas, deliberó apenas una hora antes de declarar a Taylor, de 29 años, culpable del asesinato en octubre de 2020 de Reagan Michelle Simmons-Hancock, de 21 años, y del secuestro de la hija que le fue arrancada del vientre y que posteriormente falleció.

El veredicto del jurado, compuesto por seis hombres y seis mujeres, llegó después de tres semanas de testimonios, que fueron a veces espeluznantes.

Los abogados de Parker argumentaron que el bebé nunca estuvo vivo y pidieron que se desestimara el cargo de secuestro, lo que habría rebajado el cargo de asesinato castigado con pena de muerte.

Para no perder a su pareja

La fiscal Kelley Crisp llamó a Taylor Rene Parker “una actriz” por simular, durante 10 meses, que estaba embarazada y dijo que “actuó no porque quisiera un bebé sino para evitar perder a su novio”.

Además, recordó que la acusada había fingido ultrasonidos, publicó en redes sociales que estaba embarazada y hasta tuvo una fiesta de revelación de género.

"¿Cómo llegamos aquí?" preguntó Crisp al jurado. “¿Cómo llegó tan lejos? Ella es una actriz. Las mentiras siguen y siguen”.

La fiscal sostiene que Parker actuó premeditadamente y que por meses planificó “hallar una víctima” hasta que la situación terminó en homicidio.

Detalles sobre el caso

Tras cometer el crimen, Parker le abrió la barriga con un bisturí a la fallecida y sacó el feto que llevaba dentro, que también murió, en un asesinato de una brutalidad pocas veces vista: primero golpeó a Simmons con un martilló, la cortó y la apuñaló más de 100 veces y luego procedió a sacar al bebé del útero con un bisturí.

Tras esto, la asesina envolvió el feto y emprendió la huida en su coche, hasta que fue parada por la Policía por conducir de forma temeraria. Parker le dijo a los agentes que acababa de dar a luz y se dirigía al hospital, y estos, al ver al feto ensangrentado, la creyeron y decidieron acompañarla hasta el centro médico, donde se comprobó que la bebé estaba muerta.

La condenada fue descubierta después de negarse a ser tratada por los médicos, que se percataron de que el parto no era real, por lo que dieron parte a la Policía y fue detenida.

Taylor no podía tener hijos debido a que tuvo que ser sometida a un histerectomía por lo tanto dedicó una gran cantidad de tiempo a investigar cómo fingir un embarazo y vio múltiples videos acerca de los partos prematuros a las 35 semanas, tiempo exacto que tenía la víctima.

Desde siete meses antes de cometer el asesinato la asesina estaba fingiendo que estaba embarazada para que su novio no la dejara, hasta que, para hacerlo todo más creíble, buscó una víctima para matarla y robarle el feto, para luego criarlo ella, aunque el plan le hubiera salido mal aún en el caso de que no hubiera sido descubierta, ya que la bebé falleció.

Con sentencia programada para el 12 de octubre, los fiscales evalúan la posibilidad de condenar a Parker a perpetua o incluso la pena de muerte.

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