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16/07/2022

El relato de un viedmense que sufrió el primer secuestro virtual

Usaron una metodología de avanzada para la época. Hoy los delincuentes, con celulares en las cárceles, tienen miles de herramientas para poder operar.
El relato de un viedmense que sufrió el primer secuestro virtual
El relato de un viedmense que sufrió el primer secuestro virtual

Daniel Ortiz, un vecino de Viedma que se dedica al rubro comercial y hace poco se logró jubilar, relató a Noticias que hace algunos meses quisieron engancharlo con la repetida estafa de clonación del teléfono de una amiga, quien presuntamente luego quería vender dólares.

El estafador que se hizo pasar por su amiga tenía errores de ortografía y en un momento lo apuró para que le haga su depósito. Allí empezó a desconfiar porque “mi amiga es muy culta y educada”. Ese intento de robarle plata de su cuenta quedó frustrado.

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Pero Daniel se remontó mucho tiempo atrás, a más de una década y recordó que fue víctima de una metodología inédita en la Comarca.

En diálogo con Noticias, explicó: “Hace más de 10 años llegué a mi casa y había un revuelo de vecinos y policías. Mi vecino era policía. Es que llamaron por teléfono al fijo de mi casa y atendió mi pareja de ese entonces”.

La conversación fue la siguiente:  

Pareja: -¿Hola?

Estafador: Hola. Hubo un accidente ¿Usted es familiar de Daniel Ortiz?

P: Sí ¿Qué le pasó a mi marido?

E: Tenemos secuestrado a tu marido. No des parte a la Policía. Para poder seguir hablando y darte las instrucciones, hace una compra de 20 tarjetas de Carga Virtual y pásame los códigos...

La mujer totalmente desesperada en vez de cruzar al kiosco, corrió hacia la casa de su vecino que era miembro de la fuerza y le comentó la situación. Sin medias tintas, dieron aviso a la Comisaría.

Pero antes de que se monte cualquier operativo, el mismo Daniel, quien nunca estuvo secuestrado más allá de la amenaza virtual, llamó a su pareja para ver cómo estaba. Ella respondió sorprendida y le contó sobre la llamada extorsiva, que quedó frustrada.

Tiempo después supieron que engañaron a su pareja al azar, tomando su número de la Guía Telefónica, como hicieron con tantas personas en el país.

¿Por qué chips telefónicos y no dinero? La razón fue porque los presos recargaban sus teléfonos celulares de esa manera, dentro de la cárcel. En aquella época no existía ni CBU ni Home Banking. Y se cree que la extorsión provino de un penal de Capital Federal.

“Nunca se había oído hablar de eso. Ni siquiera en medios nacionales. Después comenzaron a conocerse algunos casos y no en Viedma”, subrayó el comerciante.

Como se ve, la delincuencia siempre está a la orden del día y la tecnología les ha brindado múltiples herramientas para robarles a las personas con un simple celular. Hoy los teléfonos están permitidos en las cárceles, y los presos con mucho tiempo libre tienen mil maneras de pensar sus estrategias.

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