Publicidad
 
23/06/2022

La desgarradora historia de vida de una joven de Patagones que lucha por recuperar a su bebé

Siendo adicta, quedó embarazada y en ese momento todos se alejaron de su lado. Pidió ayuda, pero se la dieron a medias. Hoy su realidad es otra, todo gracias a su fuerza de voluntad, pero esa contención que necesitó del Estado nunca llegó.
La desgarradora historia de vida de una joven de Patagones que lucha por recuperar a su bebé
La desgarradora historia de vida de una joven de Patagones que lucha por recuperar a su bebé

Hay situaciones que marcan a fuego. Momentos de la vida que uno desea borrar de la faz de la tierra y de la mente. Pero no se puede. Y ante esto, lo mejor es intentar dar vuelta la página. Entender la situación para torcer el destino, que muchas veces el cruel y lastima. Y acá, nos encontramos con la historia de Amanda, una joven de Patagones que con tan solo 21 años las vivió todas, pero sabe que está a tiempo de cambiar su horizonte y va por eso.

En una charla con NoticiasNet, abrió su corazón para hablar de su pasado. Como cualquier adolescente, empezó a salir, a conocer la noche, pero las malas juntas, tal vez, la llevaron por mal camino. Comenzó a consumir sustancias prohibidas y fue creando una adicción. En el medio, quedó embarazada. No lo olvida más: fue el instante exacto en el que su novio y padre de la criatura se borró para siempre y cortó relación con sus padres. La desolación total.

Entre adicciones, siguió con su embarazo a cuesta. “Yo nunca supe de cuidados maternal y sus riegos. No tenía a nadie y por eso me animé y fui a pedir ayuda al hospital de Patagones, cuando ya estaba de dos meses. Me acerqué al CPA al comentarles mi situación y en ese momento fueron todos generosos. Un equipo en el que yo podía confiar”, comenzó Amanda.

Luego de eso le dijeron que se tenía que inscribir, que la iban a llamar. “En el mientras tanto continué intentado ayudarme sola, pero realmente fue difícil, mi vida se transformó en un caos. Convivir con mi mismo vacío. Cuando cumplí los 4 meses de gestación volví a ir, porque el llamado que me prometieron nunca llegó. Para ese entonces estaba avanzado mi antojo mental ambicioso”.

“Cuando volví al CPA me mandaron a salud mental a preguntar si había un psicólogo. Esto fue en 2020 y la chica de la ventanilla me dijo que estaba colapsado. Pero desde ese momento se aprovecharon de mí, que no tenía respaldo familiar. Yo solo quería recuperarme para mí y para mi hijo”, agregó.

Así estuvo hasta que Marco Aurelio (así decidió llamarlo) nació. “Di a luz con un nivel de intoxicación muy alto. Nadie de los que me recibió estaba preparado para tratar con personas adictas. No vieron a la joven que luchó y que fue a buscar ayuda durante todo el embarazo, ese empujón que no tenía en su casa para poder salir adelante. Sólo eso fui a pedir”.

Ante la consulta de qué sintió en ese momento, en el que le vio la carita por primera vez a su bebé, soltó: “Ansias, miedo, felicidad, amor, angustia, un dolor que jamás había observado…En ese momento, escuchar de desconocidos palabras que te gustaría escuchar de tu mamá, de un padre, de un abuelo, de alguien de tu entorno…”.

“Ahí adentro era la pobrecita, la vagabunda, así me veían todos. Otros me señalaban. En el mientras tanto a mi bebé se lo llevaron a neo. Yo iba a verlo, le charlaba, lo alimentaba, cada un día y medio tenía su duchita. Me encargaba de sus necesidades diarias, le ponía cremita, le hacía masajitos, le cantaba. Él respondía a mis estímulos”, remarcó.  

Pero luego de eso llegó el momento del alta. Al pequeño se lo llevaron a un Hogar de Niños y desde entonces lucha por recuperarlo. Por su lado, está haciendo todo lo posible por salir adelante. “Me volví a vincular con mis padres, volví a vivir con ellos y estoy empezando a formar mi hogar. En el fondo de la casa de mi madre me estoy haciendo mi casa, para tener mi techito”.

En cuanto a su adicción, enfatizó: “Desde hace mucho estoy en tratamiento, que me lo estoy pagando yo. Está prolongado a un año. Esto fue el inicio de mi proyecto de vida. Pero me falta mi bebé, que no me lo quieren dar. Ya van 11 meses que no lo veo y estoy desesperada. Yo mantengo la cabeza ocupada en el trabajo. Vendo pescado y estoy buscando otros trabajos para tener más ingresos. Hago trámites, limpio casas, terrenos, lo que sea, no tengo problema en hacer cualquier trabajo si la gente me quiere ayudar con trabajo, estoy disponible”.

Más allá de esto, Amanda dice que sus intentos para recuperar el vínculo son en vano, que nadie la recibe, al menos, para explicarle cómo sigue la cuestión. “No entiendo cómo me pueden hacerle esto a alguien que lucha, que está a la vista que quiero salir adelante, pero me cierran las puertas y no me dan respuestas. Yo de mi parte lo estoy dando todo. Estoy desesperada, solo quiero ver a mi hijito, poder llenarlo de amor. Lo necesito”.

¿Qué opinión tenés sobre esta nota?