Publicidad
 
26/04/2022

Las masas de Borobia sobreviven y son de exportación

La firma ofrece confituras con una tradición que se inició en 1900. Actualmente, va por la cuarta generación en el oficio y sus integrantes se preparan para la quinta. 
Las masas de Borobia sobreviven y son de exportación
Las masas de Borobia sobreviven y son de exportación

Katya Borobia, cuarta generación al frente del negocio familiar, dialogó con Noticiasnet sobre la supervivencia de una dulce costumbre. Es unos de los pocos lugares en la Comarca donde se puede conseguir masas finas sin pedirlas con anticipación.

En primer lugar, fue consultada sobre los cambios en las costumbres y cómo esto ha afectado a este tipo especial de pastelería.

“Hubo otras épocas que se podía mucho más, toda la gente te contaba que los domingos tenían la costumbre de venir a buscar sus masas para compartir con la familia. Hoy en día eso se siente por supuesto, ha bajado un poco el consumo. Pero nosotros nos mantenemos y tenemos nuestra clientela fija. Vivimos de masas, facturas y sandwiches”, respondió.

A pesar de esto, aseguró que ellos tienen masas en cantidad por lo general, pero “si necesitas conviene encargarlo porque los primeros días del mes la gente consume más y puede faltar variedad porque se consume más. Las ventas diarias suelen ser  para tomarse unos mates o para consumir en la oficina. Los fines de semana se vende bien y para las fiestas como el Día del Padre, Día de la Madre, se vende muy bien”.

Luego, brindó detalles sobre los orígenes de la tradición que comenzó hace más de un siglo.

“Era el oficio de la familia y fue pasando de generación en generación. Hace 120 años empezó mi bisabuelo, después siguieron sus hijos que eran un montón, pero los más conocidos en Viedma fueron mi abuelo Rolando, que estaba en este mismo lugar Sarmiento 328, y, en la calle Roca, estaba un hermano de mi abuelo que luego falleció y quedamos nosotros solos. En este momento somos la cuarta generación con un futuro a la quinta si Dios quiere”, contó.

“Desde aquel entonces hasta hoy nada se modifica, todo está de cómo se hacía en un principio. A excepción de que antes se fabricaba el dulce de leche y ahora lo adquirimos por terceros, la manteca también. La tradición sigue exactamente igual, sigue con el horno a leña, se hace todo a mano y a pulmón”, aseguró.

Así como se mantienen las recetas, otra cosa constante son los clientes.

“Nosotros tenemos una clientela de muchísimos años, estamos en el negocio hace 120 años y eso ha pasado de generación en generación.  Hay gente que se va por muchos años y vuelve a Viedma, te viene a buscar, te encuentra y no lo pueden creer que todavía seguimos; gente muy mayor que se han ido de muy chicos”, dijo. 

“Por suerte siempre nos reconocen que sigue el mismo sabor, que son las mismas masas y creo que por ahí viene un poco el secreto. Seguir con la misma metodología, productos de muy buena calidad y todo el amor del alma”, acotó.

Finalmente, señaló que a pesar de la variabilidad frecuente de los costos en la materia prima se trata de mantener los precios.

“En este momento un kilo de masas cuesta 2.000 pesos y rinde como para ocho o 10 personas. Es un precio un poco alto pero es rendidor. No podés pasar todos los aumentos al cliente del costo de la mercadería porque no vas a vender nada”, analizó. 

“Dado de que no es un producto de primera necesidad tenés que ir jugando, algunas veces se puede aumentar y otras veces uno mismo tiene que costear los gastos, de acuerdo a las épocas”, prosiguió. 

Finalmente, narraron una historia sorprendente de un capitán de barco japonés que  llevaba sus productos al otro lado del mundo.

El hombre conoció a Borobia y quedó maravillado. Aprovechó que su navío tenía cámara de frío para llevar una torta y masas a tierras niponas.

Para hacerlo pidió que le prepararan  todo y se lo envíen al puerto de San Antonio Oeste. Esta costumbre se mantuvo cada vez que el marinero debía tocar puerto en la costa rionegrina.

¿Qué opinión tenés sobre esta nota?