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21/03/2022

A dos años de la cuarentena obligatoria: el repaso por lo que se vivió para no olvidar

El 20 de marzo de 2020 comenzó en el país el aislamiento que en principio iba a ser por una semana. Claro, esto no fue así y lo que vino desde ese momento fue lucha, caos social y lágrimas en soledad.
A dos años de la cuarentena obligatoria: el repaso por lo que se vivió para no olvidar
A dos años de la cuarentena obligatoria: el repaso por lo que se vivió para no olvidar

El 20 de marzo de 2020 quedará marcado en el colectivo social de por vida. Es la fecha en la que comenzó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO). Palabras que sonaron fuerte en cada hogar tras el avance sin control de COVID-19. En primera instancia, a través del boletín oficial, se fijo hasta 31 de marzo.

Sin embargo, ese fue el inicio de un gran caos que fue mucho más allá de la salud. Lógicamente, como el virus no se detuvo, se volvió a extender y se empezaron a agregar palabras no tan habituales como teletrabajo y trabajo remoto. En otros casos, lamentablemente, también de la pérdida de sus fuentes laborales.

Sucede que se hablaba de una enfermedad sin cura y ser positivo para coronavirus era un verdadero drama, no solo para el portador, sino para familiares y amigos. A la par, personas que se fueron muriendo en la más absoluta soledad. Ante la falta de cura, atravesaban este periodo solos, visitados únicamente, y cuando era necesario, por enfermeros o médicos que ingresaban como si fueran verdaderos astronautas.  

Momentos de mucha angustia. Si bien un porcentaje regresaba a su casa, otro tanto no lograba salir. Esto llevó a velorios vacíos, en un pozo angustiante. Nadie podía estar en contacto. A la par, el personal de salud se desempeñaba a destajo en clínicas y hospitales, con terapias intensivas desbordadas. Los hoteles cambiaron de actividad para albergar a los contagiados leves.

Con el correr de los días, porque había que salir a comprar mercadería, no de la manera habitual, sino haciendo filas y respetando un cupo de ingreso a los locales, y porque existía el personal esencial, se sumaron otros conceptos: barbijos y tapabocas. En los noticieros explicaban cómo realizarlos de manera casera. La venta de alcohol y alcohol en gel se disparó.  Costaba conseguirlo en farmacias y supermercados. También los productos de limpieza. Todas cuestiones novedosas, impensadas en situaciones normales. Pero lo que se vivía no era normal.

Fueron tiempos en los que se incrementó el uso de las redes sociales y el teléfono. Apareció Zoom como una gran herramienta laboral y social. Familias completas acordaban y se reunían a charlar, contarse novedades y pasar el rato. De alguna manera, la sociedad se fue acostumbrando a la nueva normalidad. A las calles vacías.

Fue allí que se hablaba de faces. De acuerdo en la que se encontraba cada municipio era la cárcel social o la libertad que había para hacer ciertas cosas. En lo que respecta a Viedma, en mayo se implementaron las salidas por DNI.

De acuerdo a si eras par o impar el día que te tocaba. Aunque solo se permití caminar o trotar en un radio no mayor a las cinco cuadras del domicilio y por el lapso de un hora, en el rango de 14 a 19. Para los grupos de riesgo era de 12 a 14. Un gran alivio, sobre todo para los que no tenían patio.  

Con el paso del tiempo, comenzaron las reuniones y fiestas clandestinas. Todos términos que se fueron agregando y sonando con fuerza. En esta región, las quintas de IDEVI se volvieron el foco de conflicto en el que asiduamente la policía tenía que ir a desactivarla. Claro, los jóvenes, que al principio festejaban no tener obligaciones, con el correr de los días se dieron cuenta y tenerlos adentro era todo un trabajo.

Casi un año después, a fines de 2020, empezaron a llegar las primeras vacunas. Fue con cierta polémica. Por la rapidez, la gente no confiaba. Finalmente, durante todo el 2021 solo se hablaba de eso: de las marcas de las vacunas, de los pros y las contras de cada una mientras al país llegaban con demora. En el medio de esto, una nueva ola que rompían la barrera de los 110 mil casos por día.

A medida que las dosis fueron ingresando, en esta ciudad se empezó a vacunar con rapidez. El gimnasio Fioravanti Ruggerri funcionó como vacunatorio hasta el 29 de diciembre de 2021, que cumplió un año en esa función y volvió a recuperar las actividades diarias. Ya para ese entonces no se requería turno y cada uno podía elegir su dosis, había a demanda.

A dos años de esto que cambió la forma de vivir, el tema sigue latente, pero ya no se habla de pandemia. Todavía hay casos, pero son menores y los que se contagian no mueren, al menos no en su gran porcentaje, sino en los parámetros como los que tiene una neumonía, por ejemplo. Claro, lo vivido invita a pensar, a hacer un recorrido sobre este tiempo que pasó, porque para muchos, desde hace un tiempo empezó otra pandemia que hay que dejar atrás; la económica por deudas contraídas y de las que todavía no se pueden salir.

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