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02/02/2022

De Viedma a la primera división de A.F.A

A Jezabel Tussy, una mujer trans de 43 se le cumplió el sueño. Le ofrecieron un contrato y ahora luchará por un puesto en la primera categoría del fútbol nacional.
De Viedma a la primera división de A.F.A
De Viedma a la primera división de A.F.A

La jugadora viedmense surgió en el fútbol barrial, luego pasó a la competencia federada donde vistió las camisetas de Deportivo Boulevard y Sol de Mayo. Actualmente, vive en Capital Federal y fichó para Deportivo Español.

Tussy, dialogó con Noticiasnet sobre este importantísimo salto en su carrera deportiva y contó los pormenores de su lucha para poder cumplir su sueño.

El primer paso fue llegar a Buenos Aires para poder probarse en los clubes de primera. 

“Lo empecé a hablar con unas amigas del trabajo que me dieron el empujón para venirme a trabajar a la Casa de Río Negro. Entendieron mi sueño y me dijeron andá. No te preocupes, vos anda, probate y sé feliz. Llegué, hablé con Fany que es una jefa de acá y le dije que venía a cumplir mi sueño de jugar al fútbol. Ella se mostró con gran empatía y me dijo, si es tu sueño así va a hacer”, contó.

“Luego comencé las pruebas, estaba bastante pesada, los entrenamientos de acá no son como allá, hay mucha competencia y muchas chicas que juegan muy bien. Empecé a probarme en algunos clubes y eran cachetazos, no solo por el tema de la edad, también por la transexualidad, por ahí se habla mucho de inclusión en los clubes pero detrás de las lenguas hay murmuraciones y montón de cosas que tienen que ver con la aceptación real de una persona en un club”, siguió. 

“Esto no deja de ser una lucha, en ningún momento puedo bajar los escudos para decir aquí me relajo y estoy tranquila, les trans somos personas que estamos batallando continuamente. Quizás por una cuestión natural, pero si uno se pone a pensar es todos los días”, resaltó.

“Después de varias pruebas fallidas le comenté lo que me pasaba a Julio Morales, un periodista y amigo, que conoce bien mi historia. El entendió mi tristeza, porque se me estaban cerrando las puertas y me quedaban pocos clubes. Entonces, se comunicó con una referente del fútbol femenino que se llama Lucila Sandoval y tuve el privilegio de conocerla”, narró. 

“Me invitó a jugar un partido de fútbol 5, nos conocimos, me invitó a presentarme en Deportivo Español y fui a probarme. Fueron 3 semanas exhaustivas, todavía seguimos en eso pero ahora por lo menos sé que quedé. Tuve la suerte de quedar, me llamaron los DTs y me largué a llorar cuando me dijeron”, siguió.

“Cuando me llamaron, me preguntaron que buscaba y les dije que quería poder jugar y cumplir mi sueño a mi edad. Se me está haciendo difícil en la parte física, pero este es mi sueño. Quiero poder meter goles, dar asistencias, divertirme, poder jugar en una cancha de césped con equipos que son lo mejor”, recordó.

“Tenía las medias en la mano y me las puse en la boca cuando me largue a llorar. Ellos me consolaron y me dijeron vamos que vos podes. Fue el día más feliz de mi vida. Me dijeron que querían que me quedara en el equipo y armarme un contrato, que fue algo que me gané y lo merezco”, relató. 

“Mi sueño ya está cumplido, después todo lo que venga es regalo. Siempre le pido al universo que me de fuerzas para no lesionarme. Estar con mentalidad positiva, porque todo cuesta. Cuando juguemos con River, Boca, Independiente, si nos toca, lo voy a disfrutar. La vida son momentos y quiero disfrutar el poco tiempo que me queda. Quiero probarme a mí misma para ver hasta dónde puedo llegar y cuando el cuerpo me diga ya está dejaremos. Se que ese momento está cerca”, aseguró.

Uno de los comentarios más trillados y que siempre están presentes, quizás por desconocimiento, están relacionados con la diferencia de potencial físico. Al respecto, Tussy, quiso dejar algo muy en claro. 

“Después hice la transición con las hormonas que me ayudaron a acentuar mi verdadero ser, más vaginoplastia, me dio impotencia porque nunca pude recuperar la fuerza y el estado físico que tenía antes. Es impresionante como cambia el cuerpo tanto en lo emocional como en lo biológico”, refirió. 

Un largo camino de búsqueda y bipolaridad hacia el sueño, pero con el deporte siempre presente. Tussy, contó detalles de sus primeros años y los múltiples obstáculos que sorteó hasta poder encontrarse con su propio ser.

“Desde que soy nenita me siento mujer. Viví muchos años oprimida, tanto socialmente como familiarmente y a la misma vez compartía vivencias con mis compañeras trans que si eligen ser quienes sentían ser y obviamente eran expulsadas de sus hogares”, comenzó.

“A medida que fui creciendo, mi madre me aconsejaba mucho y podía ver esa bipolaridad entre una persona oculta en su genero y mis compañeras que si mostraban ser quienes querian pero no les quedaba otra que la prostitución, la noche, el frio, el hambre, la falta de amor y no quería eso. Estuve mucho tiempo así pero necesitaba salir, porque es imposible hacer una doble vida. Es algo que se siente desde que una nace”, explicó.

“En mi adolescencia tuve muchos momentos de bipolaridad, de  transformismo, de ser un súper varón porque no quería que se notara lo mio, por orgullo y miedo a las burlas. Fue una infancia y una adolescencia bastante difícil, aunque no se notara, mucha gente no se dio cuenta de quién era yo y cuál era mi proceso”, rememoró.

“Mi familia es muy humilde, a veces no tenía que comer y decidí entrar a la policía. Siendo la persona que era dije voy a hacer un esfuerzo y después haré otra cosa. Entre como varón, hice el curso, trabajé los primeros años bien pero después empezó a surgir de nuevo esta necesidad de ser quien era. Salía escondida con unas compañeras que tenía, hasta que empezó a correr un comentario y estas situaciones volvieron a fluir nuevamente”, siguió. 

“Pero en todo momento, el deporte siempre estuvo, siempre practiqué, en ese tiempo lo hacía como varón, pero empezó a salir esto de ser una persona afeminada y en el fútbol de varones no podes mostrar eso porque es meterte en la hoguera. Algunos directores técnicos que he tenido se daban cuenta, y más allá que jugaba bien no me ponían porque sabían de los gritos y los comentarios; es como que me cuidaron”, destacó.

“Así fue que a medida que me iba acercando a mi género me iba alejando del deporte. No existía una persona trans que hiciera deporte en lo femenino. Cuando salió la ley de identidad de género en 2012, donde di a conocer mi identidad, cambió todo en mi vida. La poca gente que me apoyaba, al ser trans se corrieron y quedé del otro lado de la línea. Me acompañó mucho la soledad y muy pocos amigos”, confesó. 

“Pero volvió a surgir el deporte, de a poco empecé a luchar por mis derechos y los de las compañeras. Fui a trabajar al ministerio de salud, allí formé parte del equipo que logró consolidar los consultorios inclusivos para las personas trans, fue un trabajo muy lindo que realice junto a mis compañeros y del que estoy muy agradecida”, sostuvo.

“Tiempo después comencé a jugar en deportivo Boulevard, luego jugué en Sol de Mayo medio temporada. En los dos lugares me abrieron las puertas de la mejor manera, estoy muy contenta por el trato en los dos clubes, desde los entrenadores, compañeras, hasta los dirigentes”, agregó.

Una vez me afiance en la Liga Rionegrina empezó a surgir la necesidad de ver si podría llegar a jugar al fútbol profesional. Pero dije soy grande, tengo 43 años, para colmo llegó la pandemia y me deprimí porque el tiempo pasaba. Sin embargo, llegó un momento en el que se abrió la lucecita y dije: lo voy a intentar”, finalizó.

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