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CEMENTERIO DE VIEDMA

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09/10/2021

Historias sin filtro y misterios en la necrópolis que zafó de la inundación de 1899

Historias sin filtro y misterios en la necrópolis  que zafó de la inundación de 1899
Historias sin filtro y misterios en la necrópolis que zafó de la inundación de 1899

Los cementerios son espacios de recuerdos urbanos y de evocación para una comunidad. Cuentan con un significativo valor patrimonial merced a que algunos hitos forman parte de la historia oral de esta capital.

Esto se puede visualizar en virtud de que la actual gestión municipal ha tomado la posta para darle realce al lugar, aunque todavía está muy lejos de practicarse el necroturismo. Algo muy usual en el cementerio de La Recoleta o Chacarita.

El de Viedma cuenta con varias particularidades. Su primera habitante fue Louisa Jane Stirling, una súbdita británica, y su trayectoria  pudo ser descubierta a raíz de una investigación de la historiadora en temas patagónicos, Raina Golab.

La mujer se casó con el obispo anglicano en 1853, y ambos se radicaron para realizar misiones en la isla Keppel (islas Malvinas).

Cuando Louisa Jane enfermó, fue trasladada a la región del río Negro (Viedma - Patagones) para obtener ayuda médica. Falleció el 16 de octubre de 1864 y certificó seguramente la defunción el  médico Jorge Humble (también allí está su placa), a nombre de Louisa J. Stirling.

Según Raine, algunas vecinas de Patagones se opusieron a que una anglicana fuese sepultada en su católico cementerio, induciendo la intervención del Consejo y la mediación de vecinos como Marcelino Crespo y Felipe Rial. Se recurrió a la ya constitucional libertad de cultos para dirimir el conflicto y el suyo fue el primer sepelio protestante en la región.

Hay otras anécdotas provenientes de la oralidad que cobraron consideración pública merced a los cuidadores del patrimonio ciudadano en ese lugar, y empleados históricos del cementerio: Rubén Raschella y Oscar Robledo.

“El cementerio sobrevivió a la inundación de 1899 al punto tal que hasta hace poco estaban en las paredes de la entrada algunas marcas del agua, en la misma medida que es hito histórico en la Manzana Salesiana”, explican a Noticias.

Con muchos años allí, conocen todo en forma puntillosa, y ahora están a la espera de una regulación de su ardua tarea en virtud de que fue presentado un proyecto de ordenanza en el  Concejo Deliberante.

Cuentan que en épocas pasadas la gente construía panteones, que a veces se prestaban para depositar cuerpos de conocidos, y algunos se mantienen así.

Ponen como ejemplo que en el sótano de un panteón de una tradicional familia viedmense hay una docena de cuerpos de algunos criollos que entre fines del siglo XIX y principios del XX fueron muertos por los indios a orillas de la laguna de Bagli. Ese sitio virtualmente desaparecido ahora con las obras de regadío de la colonia agrícola del Valle Inferior, se ubica unos 35 kilómetros de esta ciudad, cerca de la vecina localidad de San Javier.

“En ese hecho, algunos se salvaron  porque se hundieron en la laguna, y chupaban aire con una ´pajita´ de junco”, cuenta Raschella, quien además es avezado baqueano de campos linderos.

Las imágenes de la muerte,  las formas de sepultar y de recordar forman parte de la memoria urbana en tanto años de un sitio histórico, donde sus empleados realizan tareas insalubres que no son para cualquier habitante que pasa por la vereda por el predio.

A veces, algunos de ellos naturalizan la vida allí porque es un lugar donde nacen y germinan los más increíbles relatos.

Lo más atrapante para Raschella y Robledo es cuando veían a un antiguo trabajador, ya jubilado. “N o tenía problemas en reducir cuerpos con la mano izquierda y masticar un sandwich con la derecha”, concluyen.

 

Historias sin filtro y misterios en la necrópolis  que zafó de la inundación de 1899
Historias sin filtro y misterios en la necrópolis  que zafó de la inundación de 1899
Historias sin filtro y misterios en la necrópolis  que zafó de la inundación de 1899