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19/08/2021

Malas maniobras, apurados y sin respeto: Viedma es un peligro al volante

La calles locales tienen un caudal de vehículos que se transformó en una verdadera ley de la selva. Situaciones anormales, que no se deben hacer, pero que ya fueron adoptas y nadie las cambia. 
Malas maniobras, apurados y sin respeto: Viedma es un peligro al volante
Malas maniobras, apurados y sin respeto: Viedma es un peligro al volante

Si bien es una problemática que se ve en varias ciudades, pareciera que Viedma vive en un mundo aparte en lo que respecta al manejo. Situaciones que se incrementan y se desbordan. De antemano, subirse a un auto no le causa a todos lo mismo: están los que sienten placer y los otros, los que se estresan apenas lo ponen en marcha y piensan en el caudal de vehículos con el que se van encontrar.

La radiografía del tránsito en la ciudad nos da como resultado malas maniobras, manejo brusco y el famoso 'estaciono donde puedo'. Situaciones que todo vecino ve (los que no se suman a las infracciones, claro) y con las que tiene que lidiar asiduamente cada vez que se sube al rodado para trasladarse de un punto a otro.

Luego de varias semanas de estudio, este medio pudo constatar cómo la locura se traslada a las calles. ¿Las infracciones más comunes? Por un lado, el estacionamiento en doble fila. En ciertos horarios, como el ingreso y egreso de los chicos del colegio, el fin de la jornada laboral y en la puerta de los cajeros automáticos son momentos en los que todo se vuelve más complejo.

Por otro lado, las esquinas se volvieron un punto neurálgico, ya que la gran mayoría pareciera no saber que en las intersecciones normales, en las que no hay semáforos, por ejemplo, tiene paso el transporte que viene desde la derecha. La calle Rivadavia, de punta a punta, fue tomada como una avenida, como una pista de carrera y cruzarla es toda una odisea. Aquí se implementa la ley de la selva y pasa el más corajudo o de transporte más grande.

Ya pasando a cuestiones normales, es recurrente ver cómo se dobla sin advertir de la maniobra, sin poner la luz de giro. Parar con las balizas colocadas (como si esto habilitara la acción) en líneas amarillas y hasta interrumpir rampas también forman parte de las cuestiones más comunes. A nadie le importa si alguien puede necesitar esos espacios, nadie piensa en el prójimo.

¿Las preguntas? Son varias. Pero nadie de los encargados de contarle a la sociedad que se está haciendo al respecto las responde. Este medio intentó durante varios días comunicarse con la Agencia de Seguridad Vial, pero no se logró el propósito. Llamadas desviadas y mensajes a través de WhatsApp que fueron vistos e ignorados. Mientras tanto, la ciudad sigue siendo un gran circuito de carreras.