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14/06/2021

El puente Molina, una joya dominada por los riesgosos signos del abandono

El puente Molina, una joya dominada por los riesgosos signos del abandono
El puente Molina, una joya dominada por los riesgosos signos del abandono

En 2016, la Legislatura rionegrina lo declaró "Monumento Histórico". Tuvo como objetivo revalorizarlo como factor de turismo y de recuperación de la identidad e historia rionegrinas.

Esta infraestructura, que cruzaba la desaparecida laguna del Juncal para unir Viedma con el sur, fue inaugurada el 1 de enero de 1924, durante la gobernación del territorio de Río Negro a cargo de Víctor Manuel Molina.

El puente, realizado íntegramente en madera, tiene 76 metros de largo, se apoya sobre 46 pilares clavados a 5,8 metros de profundidad, y se encuentra ubicado en el paraje El Paso, a 500 metros de la Escuela Primaria 125 “Edgardo Castello”, del hipódromo y autódromo.

En la década del '40, los grandes ganaderos regionales solían efectuar importantes operaciones comerciales directamente con frigoríficos ubicados en la provincia de Buenos Aires.

Como el único medio de transporte disponible era por entonces el ferrocarril, confluían hacia las estaciones de Viedma o Patagones miles de vacas y ovejas al año, desde los lugares más distantes fuera del horizonte habitual.

Y las tropillas lo usaban. De allí, hay miles de vivencias y relatos de esos momentos que muy pocas veces salen a la luz.

Quien tuvo la oportunidad de contar una anécdota fue Héctor Antenao, un ex mozo de la Casa de Gobierno, que comenzó en esa década como arriero cuando tenía 16 años.

La vuelta a Viedma al anochecer cabalgando desde un campo del sur, le provocaba susto. La única vía de acceso era el puente Molina y una fangosa ruta de largos tamariscales llamada "La tramposa".

Por entonces, había escuchado  a otros arrieros mayores contar fantasías, como cuando trotaban por allí –entre los tamariscales y el puente-, se les aparecía en el anca del caballo un hombre sin cabeza, que los paralizaba de miedo y no les dejaba llegar a tomar el "facón" guardado en la cintura para defenderse.

Antenao tenía órdenes de que, cada vez que cabalgaba por allí al anochecer, tenía que zafar del misterio. "Vos seguís a paso firme, dale al rebenque y nunca mirés para atrás", le recomendó el padrasto, quien era el jefe de las tropillas.

Después las anécdotas finalizaron cuando secaron  la laguna para evitar mayores inundaciones en la pequeña ciudad de Viedma, y que además, en la década del ’60, se emplazó sobre su cauce la colonia agrícola de Viedma.

De ese modo, terminó el uso y el puente se fue abandonando hasta el día de hoy, en consecuencia ahora es un puente a ninguna parte, ya que está la ruta nacional 3 para vincularse con el sur.

En la actualidad, tiene la característica de mostrar una derrota porque lo que está en juego es su falta de valoración frente al abandono.

Hay que tomar en cuenta que el  patrimonio histórico representan  las raíces que sustentan al árbol de la humanidad, la identidad, y si todo ese patrimonio se borrase de un plumazo, es como perder la esencia de ser una parte de un lugar, una cultura y un contexto.

Hay un aliciente. Los únicos que entretejen los lazos comunitarios con el puente, son los amantes del cicloturismo, quienes llegan hasta allí con sus bicicletas, que luego suben a su muro en las redes sociales.