Los familiares de las 22 víctimas siguen sin respuestas convincentes
A las 21.20 de este 18 de mayo se cumplirá una década de la explosión que convirtió en caliente una fría noche, al estrellarse en el paraje Prahuaniyeu, a 35 kilómetros de Los Menucos.
Esta empresa rosarina realizaba vuelos entre Córdoba, Mendoza, Neuquén y Comodoro Rivadavia.
Cuatro años después del accidente, la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) estableció que la aeronave Saab 340, matrícula LV-CEJ –con capacidad para 34 pasajeros-, sufrió un engelamiento.
Se trata de una formación de hielo en su estructura, lo cual paralizó sus motores, y le impidió seguir su vuelo, por lo que se precipitó inmediatamente a tierra.
La tragedia fue alertada por un poblador que se trasladó con su auto hacia Los Menucos, pero recién pudieron iniciar las tareas de reconocimiento con las primeras luces del día siguiente. Allí, se constató que no había sobrevivientes.
El vuelo 5428 de esa compañía incluía a los tres tripulantes: el piloto de la aeronave Juan Raffo; el copiloto Adrián Bolatti; y la azafata Yésica Fontán.
Los restantes 19 pasajeros que tenían a Comodoro como destino final venían desde Córdoba, Mendoza y Neuquén, y la mayoría residía en la ciudad petrolera.
Entre las víctimas estaba Juan Carlos Begovic. Este último, pertenecía al grupo empresario Indalo con patrimonio en Olavarría, Mendoza y Comodoro.
Tenía vinculación con Viedma, ya que se desempeñó como director de Obras Públicas durante la gestión del intendente Aldo Martínez (PPR) entre 1987 y 1989. Estaba casado con una viedmense, y radicado en Olavarría.
Algunos amigos de Viedma, contaron a NoticiasNet que “el croata –como le llamaban cariñosamente- era una persona fantástica, y muy honesta”.
En 2016, al cumplirse cinco años, los familiares de las víctimas constituyeron allí un santuario, donde celebraron misa juntándose gente de Córdoba, Mendoza, Neuquén y Comodoro.
En 2012, el entonces juez federal de Bariloche, Leonidas Moldes, echó la culpa al piloto y sobreseyó a los dueños.
Sin embargo, Juan Carlos Ruiz –padre de una de las víctimas- logró que la Cámara de Apelaciones de Roca diera marcha atrás, y ordene una nueva investigación.
La línea investigativa intentará demostrar que las verdaderas causas son anteriores al vuelo, que existen responsabilidades de los dueños y de los entes oficiales oficiales que no controlaron, el avión no estaba en condiciones, hubo fallas en las comunicaciones, los pilotos no habían completado la instrucción y los dato meteorológicos estaban desactualizado al momento del accidente con condiciones climáticas adversas.