Las voces que ya no se escuchan, que motivaron la lucha feminista en Viedma
Uno de los lemas más repetidos en la marcha que centenares de mujer protagonizaron ayer en la capital provincial era el de "somos las voces de las que ya no están".
En casi 8 años, la ciudad de Viedma registra al menos cuatro femicidios. El mínimo consuelo es que todos los hechos están resueltos.
La marcha que ayer pretendía reivindicar la lucha de las mujeres recordó a las cuatro víctimas de la extrema violnecia machista:
- Yanina De Yuliis, policía, fue asesinada de varios balazos en el interior del colegio Paulo VI por su expareja y padre de sus tres hijos. Ocurrió el 25 de marzo de 2013. El asesino, Cristian Cóseres, también policía, está detenido y fue condenado a la pena de prisión perpetua. El fiscal del juicio, el doctor Fabricio Brogna López, había requerido en oportunidad de dar a conocer su alegato, la modificación de la carátula por el de “femicidio”.Sin embargo, el Tribunal presidido por el entonces juez Juan Bernardi calificó el hecho como homicidio calificado, correspondiendo la máxima pena establecida en el Código Penal.
- Mabel Pérez tenía 65 años, varios menos que el asesino que acabó con su vida en la mañana del 15 de mayo de 2013. Tras una extensa convivencia y ante los inconvenientes que surgían, la mujer decidió acabar con la relación y desde hacía varios días vivía con una de sus hijas. Aquella mañana se había acercado al domicilio del barrio Las Flores para retirar algunos elementos. Fue asesinada por su esposo Juan Nazzeta. Éste último se disparó con el arma con la que ultimó a su esposa.
- Karen Álvarez no volvió a su hogar en la tarde del viernes 24 de octubre. La rápida denuncia no alcanzó para encontrarla con vida. Su cuerpo fue hallado el domingo 26 de octubre en un descampado cercano al hipódromo. Fue violada y estrangulada. Dos personas están detenidas condenas, y se aguarda la identificación de un tercer sospechoso.
- Silvia Vázquez Colque: Fue asesinada por su ex pareja y padre de sus tres hijos Marcos Thola . Su cuerpo fue desaparecido. Thola fue condenado a la pena máxima. Su caso cobró notoriedad en la Justicia a partir de la fuerte presión ejercida por los colectivos feministas.