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02/01/2021

"Lorena", el documental sobre el crimen sexual más popular de la historia

En 1993, Lorena Bobbit Gallo se levantó en mitad de la noche, tomó un cuchillo afilado y castró a su marido. Luego huyó con el pene entre las manos y entró a la historia, como una figura inclasificable que el documental 'Lorena', de Amazon Prime Video, recupera en una docuserie pormenorizada y meticulosa.
"Lorena", el documental sobre el crimen sexual más popular de la historia
"Lorena", el documental sobre el crimen sexual más popular de la historia

En 1990, los crímenes sexuales entre cónyuges y el maltrato de género en el ámbito del matrimonio eran una discusión a la sombra en buena parte del mundo. Especialmente en Norteamérica, donde la percepción sobre lo violencia doméstica era incluso un tabú.

De hecho, en buena parte de los periódicos y revistas estaba prohibido incluir la palabra “pene”. Las denuncias se descartaban de manera sistemática, el feminismo abogaba por un mayor reconocimiento de las víctimas. El mundo legal tenía problemas para lidiar contra lo que se consideraba un problema criminal menor.

Entonces, la noche a noche del 23 de junio de 1993, Lorena Bobbitt Gallo, una emigrante ecuatoriana de 24 años, tomó un cuchillo, se acercó a la cama matrimonial que compartía con John Wayne Bobbitt y lo castró. Se fue con el pene entre las manos, subió al coche familiar y condujo unos minutos antes de arrojarlo por la ventanilla del vehículo.

Mientras Lorena huía en medio de la incertidumbre y su marido se desangraba sobre la cama, comenzaba una de las sagas legales más desconcertantes que se recuerden en las últimas décadas.

Tal vez por todo lo extravagante de la historia, la docuserie Lorena que intenta relatar lo ocurrido dirigida por Joshua Rofé y producida por Jordan Peele, comienza con risas.

Los doctores, policías y paramédicos que atendieron a John Wayne Bobbitt hacen un considerable esfuerzo para no reír en pantalla, mientras las primeras secuencias del suceso se desgranan con material inédito.

Rofé muestra el primer acercamiento de un caso escabroso, desde la misma actitud burlona con que lo tomaron los medios de comunicación y la cultura popular. De pronto, que una mujer pudiera cometer “lo peor podría ocurrirle a un hombre” — una frase que se repitió cientos de veces durante los meses siguiente — era motivo de sorpresa, desconcierta y una irónica convicción, de la revancha.

Por entonces, las discusiones sobre el género y la percepción de lo sexual no eran insistentes como en la actualidad, pero el caso de Lorena Bobbitt pareció tocar una fibra sensible.

Pero el argumento de la docuserie rápidamente avanza de ese lugar común del chiste cultural, hacia algo más preocupante. Lo hace, además, con una facilidad que asombra por su sutileza.

De pronto, el rostro ajado de John Wayne Bobbitt es el símbolo del paso del tiempo, lo mismo que la sobriedad frágil de Lorena. Una mujer adulta que no guarda ningún parecido con la chica de veinticuatro años que se convirtió en el centro de la polémica por casi dos años.

Ambos aparecen en pantalla después de casi dos décadas de separación y esa cronología del desastre, lo que hace que Lorena sea mucho más que un recorrido entre testimonios. Es también la temperatura de un país, una cultura y la forma en que dialoga con la violencia, el miedo y sus propios errores.

Es a la vez, un tránsito hacia un serio cuestionamiento sobre la manera en que interpretamos nuestros ídolos caídos en medio de juicios de valor moral.