River se quedó con un enorme triunfo ante Nacional
River se llevó un 2-0 de oro del primer cruce con Nacional en los cuartos de final de la Copa Libertadores.
Fue de menor a mayor para mostrar algunas pinceladas de su fútbol con las que le alcanzó para ganar con los goles de Gonzalo Montiel -de penal- y de Bruno Zuculini en el quinto minuto de descuento del segundo tiempo.
El equipo de Marcelo Gallardo se podría haber ido al descanso del entretiempo ganando 2 a 0, pero primero la indolencia del colombiano Rafael Santos Borré para ejecutar un tiro penal a los 41 minutos, contenido por el arquero Sergio Rochet sin moverse del centro del arco; y cuatro más tarde el VAR, al referir un offside "superfino" de Matías Suárez, que había definido magníficamente de zurda mirando hacia otro lado, se lo terminaron impidiendo.
Claro que antes hubo 40 minutos de un partido intenso, en el que Marcelo Gallardo sorprendió alineando como titulares a Leonardo Ponzio, Fabricio Angileri y Jorge Carrascal en lugar del contagiado de coronavirus Enzo Pérez, el últimamente irresoluto Milton Casco y el poco eficiente Javier Pinola.
La apuesta de Gallardo fue un premio a los buenos presentes de Angileri y Carrascal, que en cada contacto con el balón demostraba toda su calidad, esa que lo llevó a decir al "Muñeco" la semana pasada que era el futbolista "con más talento del fútbol argentino".
Hubo una acción en el primer tiempo que terminó en falta contra él, luego de que hiciera "la gran Ronaldinho", al enganchar la pelota con el empeine amagando que la gambeta era hacia dentro para terminar saliendo por afuera, que puso claramente de manifiesto todas las virtudes técnicas que posee el colombiano.
Por todo esos efectos era que River se mostraba superior en el balance del primer tiempo, y tanto el penal malogrado por Borré luego de una falta penal a Suárez como el convertido por el propio cordobés, fueron por mérito del local más que por defectos de su oponente.
Y fue por ello que resultaba inmerecido el empate con marcador cerrado, algo que siempre pareció quebrarse desde que arrancó el segundo período, por supuesto para el lado de River.
Hasta que, apenas superados los 20 minutos, De la Cruz, otro uruguayo pero de Liverpool, con pasado en el fútbol de ese país donde Gallardo culminó su carrera como futbolista saliendo campeón e inmediatamente inició su trayectoria como entrenador en el mismo club con idéntico resultado; forzó una mano penal dentro del área montevideana.
Después de cuatro penales malogrados consecutivamente, la responsabilidad para la ejecución recayó en Gonzalo Montiel, quien le pegó bajo y a la izquierda de Rochet para poner merecidísimamente en ventaja a los "millonarios".
A partir de allí River hegemonizó hasta el final el manejo del desarrollo, llegando con criterio por los costados y también creando juego por el medio, pero siempre careciendo de "punch" en el área rival para ampliar la diferencia antes de ir el jueves próximo a las 21.30 por la revancha en Montevideo.
Por eso, como consuelo para nada despreciable, otra aparición "de nueve" del ingresado Bruno Zuculini, como ya ocurriera contra Godoy Cruz por la Copa Diego Armando Maradona, pero esta vez de cabeza, cerró un 2 a 0 (también muy analizado por el Var por presunta posición adelantada del anotador) mucho más tranquilizador para River, aunque seguramente Gallardo debe seguir preocupado por la falta de eficacia de sus delanteros.
Pero el análisis global, por fuera del resultado, marca diversos déficits a corregir, aunque el 2-0 le terminó dando un espaldarazo fundamental para definir la serie el próximo jueves en Uruguay.