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23/03/2020

La salud mental en tiempos del Coronavirus: la cura por la palabra

La salud también comienza por nuestra habilidad al gestionar los pensamientos y las emociones
La salud mental en tiempos del Coronavirus: la cura por la palabra
La salud mental en tiempos del Coronavirus: la cura por la palabra

 

En pocos días lo que era una noticia lejana tocó a la puerta, reprogramar actividades, ser más conscientes de los hábitos de higiene y sobre todo enfrentarse a la llegada de un tipo de enfermedad de la que se conoce poco.  El reporte de afectados a gran escala genera preocupación, el aislamiento preventivo junto a la sobreinformación, que a veces no proviene de fuentes confiables, genera angustia. ¿Cómo gestionar eso que nos sucede? ¿De qué manera podemos ayudar a las infancias y a la población adulta-mayor sin perder el control?, sobre estos temas consultamos a la Lic. Laura S. D’Stefano, Psicoanalista de Adolescentes y Adultos, para contribuir con su mirada un parámetro de ayuda, teniendo como eje que también la salud podemos potenciar desde la mente. 

 

-En contextos de incertidumbre ¿Cómo podemos manejar la ansiedad si además la misma implica no salir de casa? ¿Cómo podemos gestionar nuestros pensamientos para evitar que deriven en escenarios de caos?

 Es una pregunta muy interesante, pero antes que nada me parece prudente contar con un criterio unificado de aquello a lo que llamamos ansiedad. La ansiedad es una preocupación y/o miedo intenso, excesivo y continuo ante situaciones cotidianas. Se caracteriza por protagonizar escenarios imaginarios, es decir, las personas imaginan situaciones límites, de caos, de perdida absoluta del control, que no se condicen con los acontecimientos de la realidad en el aquí y ahora. Resulta importante mencionar que sentir ansiedad ocasional es parte del normal desarrollo de la vida, pero en contextos de crisis puede verse exacerbada. 

 

Freud, plantea que el sufrimiento del ser humano proviene de 3 fuentes: 

La primera,  la fuerza despiadada de la naturaleza, es decir: las catástrofes naturales. La segunda,  las relaciones interpersonales, los vínculos. La tercera, el propio cuerpo, que enferma de manera que no podemos controlar. En el caso de una pandemia, como lo es actualmente el Coronavirus (Covid-19), nos encontramos frente a todas ellas.

 

Dicho esto, y adentrándome en lo puntual de la pregunta, me parece interesante destacar que una herramienta muy útil es reconducir los pensamientos hacia lo real, lo vivenciado, lo realmente acontecido. Es decir, buscar un equilibrio entre mantenerse informado y ocupar la mente en otros temas que nos produzcan placer, nos relajen y nos sirvan como un soplo de aire fresco, reduciendo la angustia.

 

Asimismo, no existen “recetas”, patrones de conducta preestablecidos que nos aseguren el equilibrio emocional ante las situaciones críticas, ya que un mismo acontecimiento, puede generarle impactos subjetivos diferentes a cada persona. Es por ello que si el contexto actual despierta angustia, ansiedad o incluso pánico, no se debe descartar la consulta con un psicoanalista que pueda hacer un abordaje desde la coyuntura singular y particular de cada persona.

 

-En el caso de las personas de la tercera edad ¿Qué apoyo le podemos brindar desde lo emocional, ya que son los que tienen más restricciones para salir de sus casas?

-En el caso de las personas de edad avanzada el estado de aislamiento es fundamental, por lo que resulta indispensable que aquellos que vivan solos/as, puedan mitigar esa soledad manteniendo una comunicación fluida con sus seres queridos, vía telefónica o mediante redes sociales, para conservar la cercanía del vínculo a pesar de la distancia física. Cuando Freud habla de “la cura por la palabra” hace referencia a el efecto “mágico” o de “ensalmo” que tienen las palabras, en el sentido de acción real efectiva sobre el padecer.

 

- Y en las infancias ¿De qué manera podemos ayudarles a la readaptación de nuevas rutinas teniendo que estar muchas horas en casa con adultos que además están trabajando desde el hogar?

Con los/las niños/as hay que conversar, hay que contarles qué está sucediendo, mantenerlos informados –adaptándose a su nivel de comprensión–. Tomarse el tiempo de preguntarles qué les pasa, qué piensan y sienten, qué conocen y qué dudas tienen sobre los distintos acontecimientos. Es imposible continuar con las cotidianidades como si nada pasara, cuando la rutina se ve arrasada. Resultaría alienante. Es claro que las actividades que pueden hacerse dentro de la casa difieren mucho de las que pueden realizarse fuera, pero siempre se pueden encontrar, a través de la cooperación mutua, formas alternativas de recreación dentro del hogar. ¿Cómo promover la cooperación de los/las niños/as? Mostrándose sensato/a, tolerante y abierto/a al intercambio de ideas. Siendo flexibles, aceptando sugerencias y mostrándose receptivos/as.

 

¿Qué hacemos con las redes sociales?

Las redes sociales pueden resultar muy buenas si son usadas con prudencia. Son vías de comunicación masiva muy efectivas, sirven para mantener vínculos estrechos a pesar de la distancia física y amortiguar el estrés. Por eso es recomendable usarlas con mucho criterio, mantenerse informado por fuentes oficiales y no sobreexponerse a noticias que fomenten un alarmismo tan innecesario como inútil.

 

¿Podés darnos 3 recomendaciones que nos permitan seguir atentos a la realidad sin perder la estabilidad emocional?

 Situarse en el aquí y ahora, nos ayuda a pensar qué hacer en concreto ante la amenaza de coronavirus (covid-19), por ejemplo respetar al máximo posible dentro de las posibilidades de cada uno/a el protocolo sanitario, adoptando medidas de autoprotección que al mismo tiempo resultan solidarias con el entorno y proporcionan ayuda mutua. Es decir no pre-ocuparse sino ocuparse, cada uno desde su lugar, para que el virus no prolifere. Además, promover momentos de ocio que generen placer, apelar a la imaginación, la creatividad, para asistirse del efecto terapéutico de la recreación. Por último, utilizar las redes sociales de forma responsable. Mantener contacto telefónico con los seres queridos evitando que los temas redunden sobre los acontecimientos angustiantes, augurando charlas amenas y variadas.

 

A modo de conclusión y recalcando uno de los fundamentos propios de la teoría psicoanalista, en estos momentos donde debemos parar, donde la incertidumbre se hace carne y el cuerpo nos muestra su finitud, allí donde encuentran sus límites las células, es donde se configura el punto de partida de los fonemas, nos dice Freud. Las palabras muestran su potencia constituyente del mundo tal como lo conocemos. ¿Será que saldremos de esta pandemia con una nueva forma de nombrarnos? Lo cierto es que este Virus requiere de la unión, en la distancia, para ser combatido. Quizás salgamos de él con mayor solidaridad social, mayor deseo por abrazarnos y mantener contacto afectivo y mayor igualdad.

 

Agradecimiento: Laura S. D’Stefano, Licenciada en Psicología. Psicoanalista de Adolescentes y Adultos. MP 1851. [email protected]