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04/03/2020

Sufrió daños de producción por el incendio de un predio municipal y será indemnizado

Un productor de Chichinales perdió un cuadro de manzanas por el incendio de un terreno municipal lindante que se propagó hasta su propiedad.
Sufrió daños de producción por el incendio de un predio municipal y será indemnizado
Sufrió daños de producción por el incendio de un predio municipal y será indemnizado

 

Un empresario frutícola de Chichinales perdió un cuadro completo de manzanas por el incendio que comenzó en un terreno lindante, propiedad del Municipio, y se propagó hasta su propiedad.

La Justicia Civil condenó al dueño del predio donde comenzó el fuego a indemnizar a su vecino por las plantas perdidas, los costos de limpieza, la reimplantación de frutales y las cosechas perdidas.

En primera instancia, la titular del Juzgado Civil Nº 21 condenó a la Municipalidad de Chichinales, propietaria del predio quemado, por su “responsabilidad objetiva”, por una suma cercana a los 425.000 pesos más intereses.

La sentencia fue apelada por el Municipio y también por el productor, disconforme este último con el cálculo de los intereses establecido en primera instancia. Al analizar ambos recursos, la Cámara Civil de Apelaciones de Roca rechazó los planteos de la Municipalidad y aceptó el reclamo del chacarero, aumentando la indemnización.

El Tribunal analizó una serie de factores que favorecieron la propagación del fuego: el viento, “combinado con la época invernal, la ubicación geográfica de los predios, y el ya consabido estado de crecimiento de la maleza, condiciones de orden en general del predio municipal”.

Según las sentencias, ninguno de esos factores exime de su responsabilidad objetiva al dueño del terreno.

Para liberarse de las consecuencias del incendio, la Municipalidad debió probar que se trató de un “caso fortuito” o que existió una persona ajena al municipio que fuera directamente responsable del inicio las llamas, cosa que no ocurrió.

La indemnización definida en la sentencia incluye los costos de remoción de frutales quemados, la reimplantación de nuevos ejemplares, el mantenimiento del cuadro (desde el incendio hasta el dictado de la sentencia), el costo de desarmado de las estructuras de sostén y finalmente el “lucro cesante”.

 En este último rubro se incluyeron las cosechas que se dejaron de producir en el cuadro afectado durante los siguientes cuatro años, estimadas en unos 140.000 kilos de manzanas.