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23/12/2019

La alimentación puede afectar la piel

La dieta facilita o incrementa algunos problemas cutáneos; en otros, la alimentación ayuda a prevenir el deterioro de la piel y ciertas patologías.
La alimentación puede afectar la piel
La alimentación puede afectar la piel

 

Hay quienes se preguntan si es cierto que la alimentación puede afectar la piel. La respuesta es sí. La influencia no es tan alta como a veces se señala, pero indudablemente la nutrición sí incide en la salud tanto de la piel, como de la mayoría de órganos.

Alrededor del tema hay varios mitos y prejuicios, pero también estudios científicos. Estos evidencian el hecho de que la alimentación puede afectar la piel. Algunos alimentos fortalecen este órgano, mientras que la deficiencia de ciertos nutrientes se traduce en problemas dermatológicos.

Así como la alimentación puede afectar la piel en forma negativa, también los nutrientes ayudan a prevenir o a tratar determinadas patologías o formas de deterioro en la piel. De hecho, en algunos tratamientos es fundamental que se hagan modificaciones dietéticas para conseguir resultados.

 

¿La alimentación afecta la piel?

 

 

La piel es el órgano más grande del cuerpo y representa algo así como una sexta parte del peso corporal. Tiene múltiples e importantes funciones que incluyen, entre otras:

Protección frente a agentes externos

Termorregulación

Absorción de los rayos ultravioleta

Producción de vitamina D

Mantenimiento del balance hídrico.

Hay varias patologías que se ven reflejadas en la piel y que tienen que ver con la nutrición. Es el caso del marasmo o la pelagra, dos enfermedades que son provocadas por déficit de vitamina C o de proteínas. Asimismo, las dietas bajas en hierro se asocian con la alopecia, y el consumo de alcohol incrementa los síntomas de psoriasis y rosácea.

Por el contrario, no existe evidencia científica de que los alimentos ricos en grasas tengan relación con el acné u otros problemas similares. Tampoco se ha evidenciado la influencia del chocolate en la buena salud de la piel, como suele creerse.

Se ha hecho una clasificación de los desórdenes cutáneos asociados a la alimentación, en cuatro grupos. El primero corresponde a las alteraciones cutáneas estrechamente relacionadas con la dieta. La más sobresaliente de ellas es la dermatitis herpetiforme. Esta afección está directamente asociada con el consumo de gluten.

El segundo grupo es el de las alteraciones cutáneas que tienen una probable relación con la dieta. Estas son la dermatitis atópica, acné, psoriasis, pénfigo, urticaria y dermatitis de contacto. Estas anomalías están frecuentemente relacionadas con alergenos alimentarios, que en el 90 % de los casos corresponden a: trigo, leche, soja, pescado, huevos y cacahuetes.

En el tercer grupo están las anomalías relacionadas con déficit nutricional, en donde se encuentran: kwashiorkor, pelagra, escorbuto y marasmo. Las carencias alimentarias llevan a esas enfermedades. Finalmente, está el grupo de los desórdenes cutáneos relacionados con superávit nutricional.

En este último caso, las enfermedades asociadas son la obesidad, carotenemia y licopenemia. Hay una serie de afecciones que aparecen con mayor frecuencia en las personas obesas, como intertrigo candidiásico, estrías por distensión, etcétera.

La carotenemia es provocada por excesivo consumo de carotenos. Y la licopenemia, por el excesivo consumo de frutas con alto contenido en carotenoides.