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02/06/2019

El plástico no reciclado se lo comen los cetáceos

Estiman que tres de cada cien cetáceos mueren por consumirlo.
El plástico no reciclado se lo comen los cetáceos
El plástico no reciclado se lo comen los cetáceos

Una cría de rorcual sei, la cual apareció en la costa de Carolina del Norte (Estados Unidos) fue el primero de 2019. Pero ya se han registrado numerosos casos relacionados con la muerte de cetáceos como consecuencia más que probable de la contaminación por plástico que soportan los océanos.


La necropsia confirmó que el animal alojaba en su garganta una bolsa de plástico. “No podemos asegurar que haya sido la causa de la muerte; pero, ciertamente, no ha ayudado a su supervivencia”, explicaron, entonces (a mediados de enero), desde la Red de Varamientos de Mamíferos Marinos de la Costa Oeste de Estados Unidos.


“No había comida en su estómago y estaba claro que no había estado comiendo durante algún tiempo”, manifestaron los biólogos marinos que examinaron al juvenil de rorcual sei. Una especie cuyos varamientos se consideran infrecuentes y cuyos ejemplares adultos necesitan casi 908 kilos de alimento diario.

 


La protagonista es la decimotercera ballena varada que ha arribado, desde el 10 de marzo, a la bahía de San Francisco (California, Estados Unidos). Los científicos han manifestado sus sospechas con respecto a la "inanición” como principal motivo de tal escalada de varamientos.


Unos días antes (21 de mayo) y en otra parte del Globo (Italia), se observó un cachalote en la costa de Sicilia. “Todavía estoy en shock. Su vientre estaba completamente hinchado, lleno con kilos de plástico en lugar de con calamares. Era una hembra tan joven que aún no le habían salido los dientes. Los cachalotes pueden llegar a los 80 años de edad”, se lamentaba Giorgia Monti, miembro de Greenpeace.


Las ballenas, los delfines, los cachalotes, los calderones y las marsopas confunden, a menudo, las bolsas y otros artículos de plástico con sus presas habituales en un océano plagado de billones de microplásticos, partículas de cinco milímetros de tamaño que, a medida que se cubren de algas, adquieren un intenso olor similar al que expele el kril.