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20/04/2019

Un mendocino busca a su madre en la Comarca

Está a punto de cumplir 53 años y hace doce que se enteró que era adoptado. Sus orígenes desconocidos lo condujeron a Viedma y Patagones.
Un mendocino busca a su madre en la Comarca
Un mendocino busca a su madre en la Comarca

 

Por Fernando Manrique
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La identidad es lo más importante que tiene una persona. El hecho de llamarnos Fernando, Juan o Marcos, saber cuáles son nuestras raíces, de dónde vienen nuestros ancestros. Cuando todo eso se derrumba, cuando te enterás que tus orígenes son otros desconocidos, el vacío generado es muy difícil de llenar.


La historia de Osvaldo Gabriel Salinas Mirabile es así y tiene mucha conexión con nuestra Comarca.


Es que nació el 24 de abril de 1966 en Carmen de Patagones y fue adoptado por un matrimonio mendocino. Como suele pasar con muchas familias, la verdadera historia fue ocultada y Osvaldo nunca supo quiénes eran sus verdaderos progenitores.


Recién se enteró que no era quién creía ser a los 40 años. Buscó y buscó y obtuvo algunos datos de su padre y ahora busca a su madre. Sabe que las respuestas están aquí, en nuestra Comarca.

 

Una historia de búsquedas

 

 

Osvaldo le contó su relato a Noticias a días de que cumpla 53 abriles y detalló: “Mis padres adoptivos, que son los que tuve acá en Rivadavia, en Mendoza, estaban esperando un niño que se los iba a dar una mujer acá y se arrepintió. Entonces, mi papá adoptivo tenía un hermano que era diputado en Río Negro, en 1966, que estaba en Viedma. Él tenía tres hijas y quería tener otro hijo más, pero no lo podía tener, así que se enteró mediante su secretario que había una partera en Carmen de Patagones que estaba por dar a un niño que iba a nacer. Quería que ese niño estuviera con una familia más o menos bien porque teóricamente la madre y el padre eran de una familia bien, como para mantener el status. Mi tío justo era diputado, así que dijo que quería ese bebé”.


Continuó en la misma línea: “El 24 de abril, a las 6 de la mañana, me fueron a buscar y me llevaron un día domingo a Viedma, con el objetivo de que yo iba a ser hijo de mi tío adoptivo. Me fui a vivir con ellos unos días y mi papá adoptivo le contó a su hermano que la mujer que les iba a dar un niño se había arrepentido, que no le iban a dar un hijo y estaba muy mal porque ya habían pensado todo. Entonces, como mi tío ya tenía hijos y mi papá no, le dijo ‘Yo tengo un niño que me lo dieron al nacer, vení y buscalo’. Fue un acto de amor del hermano. Me fueron a buscar como a los veinte días, me anotaron en el Registro Civil de Carmen de Patagones y me trajeron a Rivadavia, que es en donde hice toda mi vida”.


Recién a los 40 años a un amigo de su padre se le escapó que Osvaldo era adoptado, aunque él ya venía sospechando porque no encontraba fotos de su madre embarazada.

 

Expresó en ese sentido: “Ellos me habían inventado una historia de que mi mamá se había ido de vacaciones a Viedma, donde estaban mis tíos, que ella ya estaba embarazada, se descompuso, nací allá y me trajeron en un avión de Río Negro. Eso siempre me lo creí pero tenía preguntas latentes”.

 


El hombre que hoy es profesor de Ciencias Políticas y tiene un hijo de cuatro años señaló además: “A los 40 años recién me entero de todo esto, así empezaron las preguntas que uno siempre se hace: ¿De dónde vendría? ¿Quién es mi papá? ¿Quién es mi mamá? ¿Cómo me llamaría? ¿Dónde nací? ¿En dónde hubiese vivido? La vida que hubiese tenido si hubiese estado con mis papás. Ahí empezaron a salir algunas cosas, pero muy poquitas porque mis padres se llevaron el secreto a la tumba sobre quiénes eran mis padres y mi tío también”.


Precisó en ese orden: “Empecé a buscar con los pocos datos que yo tenía. Hice mi primer viaje a Viedma con los datos de que mi papá era una persona de origen yugoslavo, que en el año 1966 tenía chacras, que yo vivía en una zona rural”.


Adopción obligada

 

 

Osvaldo mencionó que el tío que se apropió de él cuando era un recién nacido se llamaba Juan De la Rosa Salinas, quien fue diputado unos seis meses en 1966 y dejó su cargo por el golpe de Estado que sufrió el gobierno de Arturo Illia.


Remarcó: “Los apellidos que llevo ahora son de mis padres adoptivos. Me anotaron en el Registro Civil de Carmen de Patagones como Salinas y como en esa época únicamente necesitabas un certificado de nacido vivo de la partera y de dos testigos lamentablemente era muy fácil truchar un acta”.


Consultado sobre las razones por las que lo dieron en adopción, intuye que su padre biológico tuvo un encuentro casual con su madre que en ese momento tendría unos 16 años y “en esa época a las chicas muy jovencitas embarazadas las hacían como desaparecer de la sociedad y la que siempre me quiso dar en adopción, como para no manchar el nombre o no sé, era mi abuela; es decir, la madre de mi mamá”.


Para Osvaldo su abuela biológica lo quiso entregar a otra familia y su mamá no porque le contaron que su madre “tuvo unos gritos desgarradores para que no me dieran”.


Datos recabados

 


Las escuetas informaciones que ha obtenido Osvaldo han sido a través de un trabajo de hormiga, de una búsqueda incesante que le quita el sueño por las noches. “Los datos que tengo son muy poquitos, que mi papá era de origen yugoslavo, que era un hombre grande y su apellido era conocido, terminaba en Vich como los yugoslavos. Cuando fui a Viedma empecé a preguntar por alguien que en 1966 haya tenido chacras y me dieron un apellido. Yo nunca lo doy al apellido porque no quiere comprometer a nadie. Yo después conocí a esa familia y soy igual a los hijos de este señor pero mi búsqueda es mi mamá -quien hoy tendría unos 70 años-. Yo me puedo hacer un ADN con ellos pero de mi mamá casi no tengo datos”.


En ese aspecto, subrayó: “Primero me dijeron que mi mamá era una prostituta, después me dijeron que trabajaba en una panadería que se llamaba Panadería Argentina y tampoco era cierto porque yo estuve buscando esos datos y no era cierto. Después me dijeron que había nacido en una clínica en Viedma cuando en esa época no había clínicas en Viedma. Con seguridad nací en una casa frente a la plaza de Carmen de Patagones. El único dato que tengo de mi mamá, que me dijeron que podría ser, es que sería hija de algún político importante. Empecé a buscar datos y vi un par de nombres porque dijeron que mi mamá era de origen español”.

 

Derecho a la identidad

 

 

Lo único que quiere Osvaldo es ni más ni menos que conocer de dónde viene. “Mi única ilusión es saber quién era. Si mi madre está viva seguramente ella debió haber hecho una familia, debe tener un esposo, debe tener hijos y posiblemente esto nunca lo dijo. Aunque sea, si llega a conocer mi historia, que me llame, que me escriba y tal vez podamos encontrarnos. A mí no me interesa otra cosa que saber mi identidad. Si ella me dice ‘Osvaldo, yo no puedo hablar, yo no puedo decir nada’, listo. Ahí va a quedar. Pero aunque sea quiero tenerla enfrente. Tal vez para ella sea un alivio saber que llegué a una familia bien, que pude hacer una vida, que pude tener una profesión. Tal vez ella no sepa lo que pasó. Siempre me acuerdo en esta época, que se acerca mi cumpleaños, que seguramente ella debe pensar en dónde estoy, cómo me llamo, quién soy”.


Con la voz de alguien que está añorando una meta que le resulta esquiva desde hace muchos años, manifestó: “Tal vez mi madre no puede llegar a mí porque tiene una familia y no puede decirle a su esposo ‘Yo a los 16 años tuve un hijo y lo di o me lo hicieron dar’. Es medio complicado. Entonces, aunque sea quiero tener una charla con ella e ir cerrando ese círculo que quiero cerrar porque realmente es algo que cuando uno se entera de esto, más cuando uno es grande, es como que la vida no te termina de cerrar. Es como que tengo algo incompleto y más cuando estoy sólo. Yo soy papá soltero, tengo un hijo de cuatro años, mis padres murieron hace mucho, vivo sólo”.


“Por ahí uno también fantasea un poco con que capaz que mi madre se abre, dice que sí soy el hijo y tengo la posibilidad de decir que tengo dos madres, la que me crió y la biológica. Capaz que conozco su historia y me dice que jamás me quiso dar, que siempre me quiso tener y no te digo que vamos a lograr un vínculo de madre e hijo pero sí un vínculo de sangre, un vínculo de saber cómo estamos. No pido un vínculo de mamá e hijo, porque yo tuve mi mamá y mi papá que me criaron y fueron excelentes, pero quiero tener ese vínculo”, destacó.

 

“Lo que busco es que si no aparece mi madre que haya alguien cercano a la familia, alguna amiga íntima de mi madre que sepa de esta historia. Lamentablemente, los pactos de silencio en estos casos son tan fuertes e intento romper ese pacto, que alguien me escriba y que me diga ‘Yo conozco esa historia o creo conocerla’ y tener algo como para seguir investigando”, concluyó.

 

Los canales de comunicación para dar con Osvaldo son su cuenta de Facebook Osvaldo Gabriel Salinas Mirabile, el teléfono 2634639805 o su correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. . Por lo pronto, sigue esperando ese mensaje que ha tardado más de cinco décadas.