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30/03/2019

Patricio y Rafael, dos artistas que llenan de mensajes las paredes de la Comarca

Son muralistas que trabajan juntos desde hace una docena de años. Transmiten la importancia del arte en los más chicos y hasta hicieron intervenciones en la Línea Sur.
Patricio y Rafael, dos artistas que llenan de mensajes las paredes de la Comarca
Patricio y Rafael, dos artistas que llenan de mensajes las paredes de la Comarca

 

Por Fernando Manrique
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Fotos: Daniel Idiarte.

 

El arte es una herramienta de transformación social que transforma en serio, no es solamente un eslogan vacío como estamos acostumbrados a escuchar en este tipo de fechas con las elecciones encima.

 

La música, la pintura, el cine, la literatura, todo lo que tiene que ver con formas creativas develan un universo distinto al que estamos acostumbrados en el cotidiano.

 

Para quienes la pasan mal por las desigualdades sociales existentes también es una manera de canalizar sus problemas, de poner en palabras o imágenes todas sus sensaciones, de expresar lo que a veces está atragantado en el fondo del ser.

 

En nuestra bella Comarca hay innumerables artistas que van dejando sus huellas, pero en esta oportunidad les damos un espacio a dos muralistas que vienen trabajando juntos desde hace doce años.

 

Patricio Graham, de 39 años, se egresó del Profesorado de Pintura en la Escuela de Arte Alcides Biagetti, pasó por Cultura de Patagones y actualmente está en la Subsecretaría de Derechos Humanos de Viedma para vincular la materia con el arte.

 

Por su parte, Rafael Crivaro con sus 36 años también se egresó en la Biagetti como Realizador Visual y ha trabajado en varios proyectos culturales en las ciudades unidas por el río Negro. Hoy forma parte del Vagón Iluminado que realiza talleres en el barrio viedmense 30 de Marzo.
 

Ganas de pintar con el otro

 

 

Patricio y Rafael se dedican a la realización de murales con un fuerte contenido social. De hecho, pintaron la imagen de la niña asesinada Karen Álvarez, detrás de la Terminal de Viedma.

 

Allí se pueden observar diversos elementos que significan como una carta volando por el viento, un corazón en la mano de la chiquita y la misma ancla que lleva tatuada su madre y otros familiares más cercanos.

 

Es que para los creadores de arte pintar sólo por pintar no es una opción. Lo que se plasma en una pared tiene que ser transformador.


En diálogo con Noticias, Patricio comentó: “En principio lo que nos convocó fueron las ganas de pintar pero no en soledad, sino pintar con otros, que el público no sea los que van a visitar una galería, que el cuadro no sea cuadrado, que los materiales puedan ser cualquiera que uno tiene en su casa. Salir y pintar una pared que está en la vereda y a través del vínculo que empezamos a generar con la gente, que se retroalimenta, te das cuenta que es muy diferente pintar así que pintar en soledad una obra, terminarla y después mostrarla”.


Agregó: “Es un proceso que se transforma en parte tuya. Si estás pintando en un lugar público estás pintando algo que necesariamente alguien lo va a ver, no es una galería a la que van los interesados, acá está en la calle y te lo vas a cruzar. A veces la gente viene y te pregunta ¿Qué están haciendo? ¿Por qué están haciendo esto? ¿Para qué sirve?”


A lo que Rafael completó: “Se incorpora el concepto de mural con más forma, no se transforma solamente en una pintura sobre una pared, sino que empieza a tener más contenido con lo social y con lo político, sin ser partidario porque nunca trabajamos en algo partidario, es político porque es público”.
Además de andar pintando en las paredes de la Comarca, los inventores también dictan talleres.


Uno de los primeros fue “Patagones Intervenido”, donde se hicieron proyecciones de forma digital sobre cómo intervendrían edificios históricos de la ciudad más austral de Buenos Aires.


Se hizo una muestra y la gente se comenzó a preguntar ¿Van a pintar la Casa Landalde, La Carlota o el Banco Nación? Surgieron buenas ideas pero finalmente se concretó una intervención en la Biblioteca Popular maragata ubicada en el boulevard Francisco Arró.


Con la experiencia consumada, llamaron desde la Municipalidad de Valcheta para hacer lo propio en la localidad de la Línea Sur.


Consultado sobre cómo fue la experiencia en la ciudad valchetense, Patricio expuso: “Siempre decíamos que nos encantaba poder ir a pintar murales a la Línea Sur, subirte al tren y bajarte en Bariloche, pero a la vez uno se pregunta de dónde sale esa idea, la necesidad de ir a pintar sale de uno y ¿las personas tienen necesidad de pintar en la Línea Sur, les interesa o uno es feliz porque deja su sello en cada lugar? Primero hay que ver si hay una necesidad de pintar y nos dimos cuenta que sí, en Valcheta nos dijeron que tenían un grupo de chicos que quería pintar y dijimos ¡esa es la forma!”


Añadió en la misma sintonía: “Yo pensaba que entre las necesidades de la Línea Sur estaba la desconexión y era todo lo contrario, ellos en realidad hablaban del problema del agua. Pensaba que el tema iba a ser que no les llegaba Internet y no, era el agua, lo más básico, que no había agua en su casa. Y no es que la persona lo decía como un reclamo, sino como una reflexión de que se está acabando el agua en el planeta, que cada vez hay menos agua, la tierra está más seca. No es como acá que decís que no hay agua en el barrio tal, sino que es como una condición más allá con la naturaleza”.
 

Arte en barrios vulnerables 

 

 

Los virtuosos jóvenes han emprendido talleres en barrios periféricos, tales como Lavalle, Castello, Parque Independencia y 20 de Junio de Viedma y Villa Rita, Villa Lynch y Villa Morando en Patagones.

 

Patricio narró que esos cursos son fundamentales para los vecinos y planteó: “El camino del diálogo, para transformar la sociedad y para hablar los temas es el arte, creemos que es una forma para discutir. Yo trabajé en un proyecto con chicos judicializados y que tenían conflicto con la ley y en definitiva eran chicos adolescentes que habían tenido más o menos oportunidades, que yo se las atribuyo más al azar, y en esos contextos más vulnerables hay temas muy crudos como la violencia. Se dice que son chicos violentos, que son delincuentes, que son como la calaña de la sociedad y creo que esos chicos también tienen sueños, ganas, hay cosas que los motivan. Uno a través del arte tiene la forma de encontrar qué es lo que los motiva. Con el arte sacas otro lugar de la persona que por ahí esa persona si te lo tiene que contar no te lo va a contar”.

 

Asimismo, aclaró que no se trata sólo de una pintura: “El mural no es la imagen final para nosotros, es todo un proceso, todo lo que pasa desde que empezas la idea o desde que alguien tiene ganas de pintar algo en una pared hasta que lo terminas que no sólo termina ahí, una vez terminada la imagen pasa todo lo otro que es toda esa comunicación que tiene la imagen con quienes la ven, sigue interpelando. La imagen que vos pusiste, con los colores que vos pusiste, va a generar algo y ahí vemos si eso que se está generando te gusta, te sirve, si lo querés multiplicar”.

 

Rafael, en igual término, precisó: “Se crea un diálogo que no se puede crear de otra manera si no está esa aceptación del otro como es, sin querer cambiarlo, nosotros no vamos con algo fijo sino que aceptamos las propuestas que tengan, las charlamos y de ahí surgen cosas impresionantes”.

Muchos chicos reprodujeron en las paredes los rostros de sus amigos muertos “y eso te demuestra que lo social siempre está atado de las cuestiones artísticas, no se pueden separar”.


Obras al alcance de todos

 

 

Hacer arte en la Comarca tiene sus particularidades. Roberto Arlt en sus Aguasfuertes Patagónicas decía que cuando alguien estaba pintando una casa todos los vecinos se quedaban mirándolo. Una situación así nos lleva a pensar que con los murales no hay nadie que no pase a chusmear.

 

Patricio expuso en ese sentido: “Pintar desde lo público es pintar en un contexto donde va a pasar tanto al que le interesa como al que no le interesa o al que le interesa para molestarte. La gente a veces te pregunta desde su desconocimiento ¿Esto por qué lo hacen? ¿Para qué sirve?”

 

Rafael subrayó: “Al principio, cuando empezamos un mural, hay un rechazo porque piensan que estamos haciendo un grafiti. Pero cuando empieza a evolucionar la gente se apropia. Pero al principio hay un rechazo, sobre todo en el casco histórico de Patagones, donde hay zonas específicas que las han diseño los arquitectos para que haya murales”.

 

Actualmente, están elaborando un mural en la ampliación del Cementerio de Viedma y “nos pasó que fuimos a pintar, había un grafiti en el mural y cuando lo empezamos a pintar nos miraban, decían que no era ético que estemos pintando un mural ahí, pero mientras iban pasando los días nosotros continuamos con esos achaques y luego la gente empezó a cambiar la actitud, nos trajeron tortas fritas, nos convidaron mates, nos felicitaron”.

 

El tema de la observación es crucial en esto. Para Patricio: “el arte educa porque acá está lleno de esculturas, pero no todas miramos las esculturas para ver cómo es”. Explicó en ese marco: “Si hay una escultura de una madre, si la miramos así nomas y nos vamos no podemos entender qué quiso hacer el artista. Uno puede hacer un camino de pararse frente a un mural y pensar qué significa, que quería transmitir el que lo hizo. No se trata de pasar de punta a punta y decir que ya lo entendieron. Nosotros en general tratamos de que los murales no sean representativos de una sola cosa, que no se trate sólo del retrato de una persona, vos podés poner la cara de una persona como una fotografía o podés decir algo más, que se vea otra cosa que los lleve a otra cosa y que de repente la gente esté diez minutos mirando esa pared”.

“Una vez nos pasó con una señora que apareció en el mural del Cementerio y nos dijo 'Hoy vengo porque dije que me iba a tomar el tiempo para venir a ver la imagen' y se puso a mirarla en distintas distancias. No fue que nos preguntó '¿Qué es eso?', lo miró todo de punta a punta, nos felicitó y se fue”, contó como anécdota.

 

“La mirada se forma mirando pero también sabiendo cómo mirar. Hay que mirar mucho para aprender a mirar, es como la lectura, el arte siempre es así.
Hay que abrir la cabeza y estar dispuesto a imaginar, lo que nosotros tratamos de hacer con las imágenes es que la gente juegue, que se meta, que busque, que navegue, además del mensaje mismo. Nosotros no pintaríamos una imagen si no tiene un mensaje”, remarcó.

 

Falta de financiamiento para artistas

 

 

En otro orden de cosas, Rafael puso sobre la mesa la necesidad de respaldar lo que se hace localmente. “El tema del financiamiento es algo que nos restringe mucho como artista para realizar más trabajos, es muy difícil conseguir financiamiento. Por lo general, cuando se consigue financiamiento es un autofinanciamiento donde uno tiene que trabajar para hacer un mural y se complica un montón. Me gustaría que pueda haber otras vías para poder financiar este tipo de proyectos”.

 

“Siempre la gente cree que ir a pintar es pagar la pintura y al artista no se le paga nada. Esa mirada está muy inculcada y por ahí no es bueno para el crecimiento, puede ser bueno para la persona que tiene un paredón y no quiere que se lo rayen, pero no es bueno para que crezcan actividades artísticas”, argumentó.

 

Patricio sostuvo en idéntica línea: “Si cada vez que te pones a hablar de arte con las personas que van a ver las imágenes dicen que eso es re valioso, es re interesante, que esto ayuda un montón a los adolescentes, niños, adultos, que transforma y modifica cosas, ¿quién no lo está entendiendo que no se están generando más espacios? Estaría bueno que el trabajo se multiplique, porque es un trabajo que transforma mucho, no es que uno va y está contento porque pintó su mural, no es nuestro, es de las personas que lo hicieron, del lugar en el que quedó y se transforma mucho desde lo social”.

 

“Muchas veces los gobiernos se llenan la boca hablando de lo social, de las transformaciones sociales y dejan al arte relegado para un segmento reducido de personas que se dedican a pintar, a dibujar o a ser músico. El arte está mucho más ligado con la cultura, se tiene que poner el ojo para lograr transformaciones sociales desde una política cultural”, instó a los tomadores de decisiones.

 

Se pintan cuadros porque es más redituable que ir a hacer murales. Rafael lo ejemplificó: “Que falte financiamiento hace que el arte sea para pocos y eso no me parece justo. Yo cuando voy a pintar al barrio me encuentro con gente que tiene mucho talento para imaginarse cosas, para pintar, pero sé que no las va a poder llevar a cabo mucho”.

 

“El arte dura lo que dura nuestra clase, se acabó la clase y nos vemos la semana que viene. Esa persona se va a su casa y veremos la semana que viene cómo va a estar, no hay más espacios para ofrecerles. No es muy difícil generarlos, porque no es una cuestión en la que vos podés decir que no están los recursos, cualquiera que trabaje en el arte se da cuenta que los recursos no son los que faltan. Lo que falta es una mirada que esté puesta en un eje bien claro, saber qué queremos generar con un plan cultural”, concluyó Patricio.

 

Sin dudas, abonamos a la idea de que el arte educa, transforma y regenera y propiciar más espacios para los talentos locales es propiciar más espacios para el crecimiento de nuestra Viedma y de nuestra Patagones.


Desde nuestro humilde lugar alentamos a la difusión de nuestros artistas y esperamos que los reconocimientos para con ellos no lleguen luego de que aparezcan en nuestras páginas como ya ha pasado ¡Qué viva el arte!