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23/03/2019

La calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestras decisiones

Meri Cabezas es coach ontológico profesional y estuvo en los estudios de Radio Noticias para hablar de la Segunda Jornada del taller vivencial “El valor de decidir” que se va a desarrollar el 6 de abril en la ciudad de Viedma.
La calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestras decisiones
La calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestras decisiones

 

Se va a realizar una jornada en abril. ¿De qué se trata y cuál es el objetivo de este encuentro?

 

Es un taller vivencial. Un encuentro para conocernos un poco más en estos tiempos, para volver a la esencia, volver al origen, es como volver a uno mismo.


Creo que esto es una práctica de toda la vida. Histórica, pero que estamos en un cambio de época. Se escucha tanto esto de "estamos en tiempos de cambio", y a mí me gusta más pensar que estamos en un cambio de época, y no tiene que ver con lo que a mí me gusta solamente, sino que estamos en medio. Nosotros estamos transitando un cambio de paradigma.


¿Hay dificultades en el tema de la comunicación? ¿Se ha perdido el valor de la palabra, del encuentro, de la expresión?


Yo creo que justamente estamos transitando una época en donde comienza a revalorizarse, a tomar más importancia esto de comunicarnos de manera más efectiva.

 

Hay como un renacer de la consciencia con respecto a la comunicación. Cuando hablamos de comunicación no hablamos solamente de lenguaje, aunque lo que me ocupa a mí es justamente ontología del lenguaje. Yo soy coach ontolólogico, que es una palabra extraña, poco conocida y que tiene que ver con una rama de la filosofía que se ocupa del ser, de como vamos siendo. Si esta forma particular que tenemos los seres humanos de ir siendo, no de ser.


Estamos muy acostumbrados culturalmente a decir "yo soy así, soy de determinada manera". Hasta era una virtud, nuestros abuelos decían "mirá este tipo, esta persona a mí me gusta porque es igual", y cuando alguien decía "yo siempre fui el mismo" era como una virtud. Hoy te diría que eso ya está perimido, porque lo que queda claro así como nosotros vamos cambiando, las neurociencias han aportado muchísimo en esto, y lo siguen haciendo, en esto de que el cerebro es plástico. Nosotros podemos ir reinventándonos.

 

En la escuela nos decían en Biología del cerebro "nosotros nacemos con una determinada cantidad de neuronas y tenemos que cuidarlo porque esas neuronas se van muriendo, se van desgastando". Esto no es real a ninguna edad, de hecho la capacidad plástica que tiene el cerebro, que se llama neuroplasticidad, es lo que nos garantiza que si nosotros lo cuidamos y nos ocupamos de él, las neuronas se regeneran, algunas se van muriendo, pero en general nosotros podemos seguir reinventándonos.

 

¿El cerebro es un músculo?

 

El cerebro es el único órgano que cuanto más se usa más crece.

 

Hay que pensar, estar activos. Generalmente se dice a los adultos mayores que hay que darle actividad al cerebro, ¿eso sirve?

 

Claro, eso es absolutamente necesario. Este encuentro del 6 de abril justamente es una oportunidad para repensar de qué forma nosotros tomamos las decisiones. Decidir por ejemplo cuidar el cerebro es una de las decisiones más importantes que podemos tomar.

 

 

¿A quién va dirigido este tipo de taller? Porque las herramientas uno las tiene, pero el tema es sacarlas y ponerlas en funcionamiento para optimizar los recursos.

 

Justamente de hecho yo sostengo que nosotros venimos con una cajita de herramientas, cada uno tiene su propia caja, nuestros padres, nuestra familia, nuestro entorno, nuestra cultura va aportando esas herramientas, pero llega un momento en la vida que nosotros tenemos que poder saber qué herramientas nos sirven y para qué, por que yo te puedo prestar una herramienta y puede que te sirva un poquito, pero en definitiva la que calza para vos es la tuya.


Entonces estos talleres justamente, como en cualquier taller, hay herramientas, y lo que hacemos es poner a disposición. Yo lo facilito, no es que voy a decir una verdad revelada, simplemente es generar un espacio adonde cualquiera que tenga ganas de aprender a tomar decisiones, porque de hecho se aprende a tomar decisiones, no nos enseñan desde chicos, se pone a disposición un espacio donde empieza a encontrar herramientas.

 

Se hace como una metodología específica, que se llama couching por valores, que es una especialidad dentro de mi profesión y que la desarrolló Simon Dolar, que es un catedrático canadiense, hoy ciudadano del mundo que además se dedica a trabajar mucho con empresas. Es un doctor en Psicología Laboral, que en la época de los ´70 empezó a preocuparse y detectar que había mucha gente joven, exitosa en su trabajo, pero que tenía crisis coronarias y que enfermaba. En esa época todavía no se hablaba de estrés, se empieza a hablar de sufrimiento laboral y hace una investigación que sigue, durante más de 30 años, y descubre cosas muy interesantes.


Esa gente era muy exitosa, conseguía lo que quería, pero a la diaria iba en incongruencia con sus propios valores. Llega a la conclusión que en la medida que nosotros estemos conectados lo más alineados posible con nuestros propios valores vamos a estar sanos.

 

La salud mental es determinante. Uno por ahí se priva de hacer cosas que le hacen bien, encontrarse con amigos, charlar con hermanos, juntarse con gente que uno tiene necesidades, y quizás por vagancia no lo hace.

 

Esas son pequeñas decisiones. Justamente cuando nosotros pensamos en el valor de decidir al ver el título del taller, uno piensa "Uh, tengo que tomar una decisión importante", y en realidad la magnitud de esas decisiones no tienen que ver con esas grandes decisiones, cambiar de trabajo, sostener una relación, mudarme, quedarme. Esas pequeñas decisiones de hacer algo que tengo ganas también es necesario saber de dónde la tomo. Cuando hablamos de valores no estamos hablando de valores morales, en este caso lo que estamos indicando es que nosotros tenemos como motores internos que nos hacen ir para un lugar o por otro.

 

En las pequeñas cosas está el verdadero valor de la vida. Y en esos valores es bueno compartirlos muchas veces e intercambiarlos. ¿Los talleres se tratan de eso también?

 

Sí, se trata de eso. ¿Sabés lo lindo que sucede con esto?, es que este taller, con esta metodología, se hace a través de un juego. Es un juego de cartas. Se aprende jugando, de hecho de un lado la carta tiene solo figuras, porque también se trabaja con niños. Hay gente que se lleva ese juego a su casa y lo juega en familia.

 

Lo trabajo también individualmente en el estudio también con parejas y con socios, porque yo puedo tener con vos el mismo valor; la amistad puede ser un valor fundamental para vos y para mí, y sin embargo podemos disentir, ¿y eso a qué se debe?, que vos tenés creencias definidas sobre el valor de la amistad y yo tengo otras que pueden ser distintas. Vos podés creer con cien amigos es maravillosa, y yo puedo creer que con tres me alcanza. Y eso puede hacer que vos y yo coincidamos o no.

 

Por eso es lindo este espacio donde empezamos a pensar. Yo puedo tener un socio, generar una sociedad comercial con alguien y compartimos valores, pero pongámonos a pensar además que atrás de esos valores hay creencias. Es una forma de buscar cómo coincidir con el otro, en definitiva trabajar para la convivencia, aprender a convivir.

 

¿Cuáles son aquellas cosas que más se descubren de acuerdo a tu experiencia de trabajo?

 

Lo que más se repite es esta sensación de haber creído que yo estaba sosteniendo un vínculo o un trabajo, o una sociedad con alguien con quien compartíamos valores, que pensábamos lo mismo, y al momento de indagar, cuando empezamos a buscar los valores, había valores que eran absolutamente incongruentes entre uno y otro. Entonces por más que hubiera voluntad, verdaderamente lo que no pudieron hacer es alinear esos valores porque nunca se habló de eso.


¿Cómo hablo yo de los valores? Diciendo lo que me importa, dándome el espacio de conversar con el otro. ¿Qué pasa cuando eso no se honra, cuando algo va en contra de mis valores? Empiezan a aparecer emociones disfuncionales, empiezo a sentirme mal. Empiezo a sentir que algo hace ruido adentro mío y si yo no lo puedo poner arriba, en blanco, y empezar a verlo, empiezo a generar un estado interno y un estado de ánimo que termina, en el mejor de los casos, con el vínculo, con la relación. Y en el peor de los casos sigo sosteniendo y esto genera un estrés crónico.

 

¿Para participar hay edad?

 

No, de hecho esta es la segunda edición del taller. La primera edición fue en diciembre y fueron jóvenes, adolescentes que están pensando en tomar la decisión de qué quieren estudiar, hubo parejas, fue muy lindo observar a parejas trabajar juntos mirar al otro y decirse "mirá, este valor era importante para mí y no lo habíamos visto o charlado".

 

Hubo también madres que fueron con sus hijos. Es para cualquier persona que tenga ganas de aprender a tomar decisiones, porque en el momento que empieza a detectar cuáles son las cosas que más le importan, qué es lo que quieren conservar y qué es lo que nunca quieren perder, es a partir de ahí donde hay un método para tomar decisiones. Y además a quien le interesa se puede llevar el juego para usarlo con su familia, con sus amigos o parejas. Es empezar a conocer al otro y conocerme yo en profundidad.


¿Cuándo se va a hacer este taller y cómo te contactan para participar?

 

Se va a hacer el sábado 6 de abril desde las 9,30 hasta las 13,30. Son cuatro horas, y se va a realizar en Puerto Taíno, calle Sarmiento 345.


Hay un evento programado a través de Facebook: El VALOR de Decidir, donde hay información del taller.


Mi perfil en Facebook es Meri Alejandra Cabezas, y también pueden contactarme a través de mi mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. .