La inflación no da tregua y no se auguran mejoras en el corto plazo
Por Fernando Manrique
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Fotos Miguel Basterra.
El Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) y el Centro de Estudios Ambientales de la Norpatagonia (CEANPa) hicieron un relevamiento de los precios de alimentos en supermercados locales e informaron que una familia tipo requirió 48 mil 220 pesos para no estar en la línea de pobreza.
Esa misma familia necesitó 15 mil 678 pesos para superar el nivel de indigencia.
Para la medición se tomaron 47 artículos como muestra significativa en seis supermercados. De esos productos 32 aumentaron su valor y apenas 15 bajaron los precios.
Los productos que más aumentaron sus valores fueron el tomate redondo común en un 49,68%, la sal fina en un 36,54%, las zanahorias 25,01%, la yerba mate común envasada con palos 19,81%, la harina de trigo 19,75%, la leche entera común 19,71%, la marucha en el mismo porcentaje que el lácteo y la cebolla común 19,14%.
Las bajas más notables fueron de la papa 14,25%, polenta 9,86%, choclo 8,73%, la paleta cocida 8,37% y el chorizo común parrillero 8,04%. Luego, disminuyeron sus precios otros diez productos pero levemente.
Más allá del informe, la realidad es palpable, ya que cada vez que concurrimos a hacer las compras el carro pasa por el cajero más vacío.
Relevamientos con sindicatos
Mahuén Gallo, quien es investigadora y técnica del CESO, dialogó con Noticias para brindar mayor profundidad sobre los estudios que tienen vigencia desde julio de 2018.
En este sentido, explicó que los relevamientos son confeccionados por representantes gremiales de Sitrajur, UTEDYC, Sitraprenvi, Suteba, la CTEP, Soyem, la CTA de los Trabajadores y la ADURN.
Indicó al respecto: “Los referentes de cada uno de estos sindicatos son los que personalmente van a los supermercados a hacer un relevamiento quincenalmente. Eso nos permite tener un laburo que no sólo metodológicamente está bien hecho, sino que también los mismos referentes de los sindicatos saben y son los que van a relevar esos precios”.
Las cadenas elegidas son aquellas que están en condiciones de “proveer todos los productos de la canasta, ese es el condicionante, porque incluimos frutas y verduras, alimentos secos, bebidas, etcétera. Con la canasta de muestra se pondera lo que es la canasta total”.
Respecto a las diferencias entre un supermercado u otro, hay valores distintos en una misma cadena en Viedma y en Patagones, pero “después en términos generales se diferencian en cinco pesos, más o menos, en algún tipo de producto. No vimos un supermercado con un súper precio en algún tipo de cosa”.
Gastos para una familia tipo
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) cada siete años realiza una encuesta nacional de Gastos de los Hogares que sirve como parámetro para otros análisis de corte cuantitativo y cualitativo.
Se les reparte a los hogares unas plantillas donde se van cargando mes a mes cuánto gastan en alimentos, en servicios, en alquileres y en otros rubros durante todo el año.
Gallo explicó: “En ese relevamiento el INDEC plantea cuánto se gasta proporcionalmente en cada uno de los rubros. Por lo tanto, una familia gasta equis ingresos en alimentos, en esparcimiento, en transporte, en vestimenta, tiene todo por rubros”.
El problema en cuestión es que actualmente se está tomando la referencia de esta distribución de los años 2004 y 2005 y “esa composición está bastante desactualizada, eso también lo decimos y es nuestra intención poder ampliar el relevamiento que hacemos para poder contar con datos propios de alquileres, de garrafa social, otros elementos que hagan al consumo habitual”.
Por ejemplo, el INDEC en ese relevamiento del 2004-2005 indica que los alquileres ocupan alrededor del 10 por ciento de lo que se gasta en el presupuesto familiar, cuando en la calle se sabe que vivir bajo un techo de otra propiedad se lleva gran parte de los ahorros de los argentinos.
La técnica que tabula las tablas del CESO, precisó: “En estos 48 mil 220 pesos para la clase media, tomamos esto que plantea el INDEC; es decir, eso es lo que necesita una familia de cuatro integrantes para cubrir la totalidad de sus gastos de alimentos, vestimentas, transporte, esparcimiento, alquileres. Pero lo que nosotros decimos es que esa distribución del gasto está hecha con datos de 2004-2005”, por lo que agregó: “Ese número debería ser aún mayor porque si realmente no se ve reflejado lo que uno gasta en alquileres debería de tener un número más grande, porque sabemos que los alquileres ocupan una proporción muy grande”.
Factores que empujan a la inflación
Consultada sobre los motivos por los cuales no paran de aumentar los precios, Gallo recordó que la semana pasada se especulaba con una suba mayor porque la inflación de los negocios mayoristas rondó los 70 puntos anuales, cuando se había especulado que para el minorista estuvo alrededor del 50 por ciento.
Además, citó el escollo de la divisa norteamericana: “El tema del dólar claramente se traslada porque genera una repercusión tanto en combustibles que para todo lo que sea traslado implica combustible y se produce en dólares. Y todo lo que es transportable se produce en dólares. Entonces la manzana que comemos acá y se produce en el valle, la construcción de ese precio está muy atado a la posibilidad de exportación que tiene esa manzana y varia el precio de ese consumo por más que sea consumo interno, de acuerdo a cómo se vaya moviendo el dólar”.
A su vez, apuntó: “Hay una falta de regulación de por ejemplo los Precios Cuidados. Eso son decisiones políticas que deben procurar establecer un freno a los aumentos y que eso acompañe a una estabilidad económica en la canasta alimentaria. Eso implica confrontar con quienes establecen los precios, eso ya es una materia de política económica”.
“Son varios los factores que hacen que esto fluctúe, podemos mencionar a la especulación que si se sabe que se van a tomar medidas por H o por B entonces se aumentan los precios para poder anticiparse a esa ganancia que después se estima que se va a perder”, añadió.
Las razones del aumento de la inflación, que en 2018 fue la más alta desde 1991, son varias y Gallo marcó que los aumentos siguen siendo mensualmente fuertes cuando “ninguna de las paritarias llegó a alcanzar el número de la Patagonia del 50,6 por ciento anual de inflación”.
Números en rojo en 2019
Lejos de ver luz al final del túnel y de que venga el famoso segundo semestre de una buena vez, Gallo vislumbró peores mediciones para el año en curso.
“Por como vienen siendo los anuncios y por como vienen las distintas etapas que se han planteado hasta el momento, no hay buenas expectativas. Lo que se había estimado para el Presupuesto 2019 era de un dólar arriba de los 40 pesos que ya lo hemos rondado, porque esto ya quedó corto, y no nos permite ser optimistas respecto a lo que va a ser este año en lo presupuestario”, avizoró.
Del mismo modo, sostuvo: “Se han dado recortes en distintos sectores, eso también repercute en que cada familia tiene que gastar de más. Si uno tiene menos cobertura en salud eso hace que desde la familia se tenga que gastar más en el presupuesto familiar en elementos de salud que antes no lo gastaban. Eso va afectando el bolsillo de cada una de las familias trabajadoras, eso hay que repensarlo, ver de qué modo se genera un impacto positivo”.
La idea de los centros es ampliar los estudios a Bariloche y el Alto Valle y a otros rubros como alquileres y servicios.
En conclusión, la economía nacional no repunta desde hace tiempo y en casa hay que afinar muy bien los lápices para sacar cuentas. Ya no hablamos de pequeños gustitos, sino de las comidas básicas para llevar una buena alimentación.
Dicen que siempre que llovió paró. Lo que pasa es que en Argentina está lloviendo desde hace décadas. Esperemos que pase “la tormenta”.