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12/01/2019

Arte que integra: Estatuas en movimiento

De visita en la Comarca, nos recibe Mariela Olivera, actriz, docente e investigadora teatral, para contarnos acerca de su actividad laboral relacionada íntegramente al arte.
Arte que integra: Estatuas en movimiento
Arte que integra: Estatuas en movimiento

 

-Mariela, contanos un poco de vos, de dónde sos, de tu formación y tu actividad.

 

Soy nacida en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, en plena dictadura, hace cuarenta y tres años. Ahí me fui quedando, formándome como actriz y como docente de Teatro de modo no formal y gestionando un espacio independiente (Teatro Poquelín), a comienzos de la década del noventa donde fui convocada para ser Estatua Viviente por primera vez en nuestra ciudad, estrenada en abril de 1999.


Me recibí como Profesora de Expresión Corporal Danza, profesión que desempeño en jardines, escuelas y de modo independiente también.

 

Comencé en el año 2009 con la coordinación de unos Seminarios de Estatuas Vivientes con el sueño de que en mi ciudad se sumaran otros artistas a esta especificidad, de que el público pudiera contemplar a otras y no sólo a una Estatua Viviente (hasta entonces era la única en mi ciudad); así fue que luego de nueve años de la aparición de la primera Estatua Viviente y con los seminarios que sucedieron, año tras año, comenzaron a sumarse otros artistas siendo hoy más de diez artistas locales los que desarrollamos esta tarea con profesionalidad en nuestra ciudad; muchos incluso recorren otras ciudades, algunos hasta se fueron, se van o están de gira por otros países.


Luego, en el año 2013 pudimos concretar, un sueño que buscaba concretarse desde hace trece años con exactitud: Encuentro Nacional de Estatuas Vivientes en Bahía Blanca, gestión que comencé con Mirta Gutiérrez y que hoy ya somos siete los organizadores. Una gestión que me trajo tantas vivencias enriquecedoras en el plano personal y profesional.


Desde el año pasado soy investigadora teatral del Instituto Nacional de Teatro y llevo a cabo una investigación que lleva por nombre “Estatuas Vivientes en Argentina: un modo de hacer teatro”, bajo la tutela del Dr. en Antropología, Historiador e Investigador teatral, Carlos Fos.

 

-En diciembre de 2018, vos y colegas a los que formaste, nos deleitaron con un espectáculo maravilloso: estatuas vivientes. ¿Qué son las estatuas vivientes y a qué rama del arte están ligadas?

 

Las Estatuas Vivientes son esa loca posibilidad de que el arte esté al alcance de todos. Las Estatuas Vivientes son esa prepotente propuesta artística que obliga al transeúnte a convertirse en un espectador teatral.


Las Estatuas Vivientes son ese modo inquietante de hacer teatro.


Cuando hablamos de Estatuas Vivientes, nos referimos a una categoría teatral que se realiza, por decisión, en espacios públicos. Se decide que este espectáculo teatral, esa obra, suceda al alcance de toda la gente. Una propuesta escénica que dialoga con la quietud, el movimiento y con el público que la contempla, una propuesta que presenta una estructura de hacer, contemplar y ser teatro muy particular.


También, cuando hablamos de Estatuas Vivientes, nos referimos a los distintos personajes que componen esa obra teatral.

 

-Esta composición teatral, ¿cuándo surge?

 

En nuestro país surge por el año 1992, con Adolfo Morales y Daniela Bocassi en Plaza Francia, CABA. Daniela ha sido la Estatua Viviente con mayor trayectoria y difusión desde entonces, tanto que ha sido la imagen de muchas postales porteña por años con su personaje Grecorromano en blanco. Y si bien el año pasado tuvo el atrevimiento de dejarnos, su legado es más que importante para historia teatral y turística de CABA en particular y del país en general.


En Bahía Blanca surge en el año 1999, promocionando unos jabones en polvo blanco en dos hipermercados de la ciudad.

 

 

-Llama muchísimo la atención, es una puesta artística que integra, ¿cualquiera puede estatuar? ¿Qué formación se requiere?

 

Sí. Es una propuesta teatro y que integra varias ramas como las artes plásticas, la danza y en muchas ocasiones a la música.
Cualquiera puede hacer lo que desee, aquello que cada cual se propone es posible de concretar. Así es que cualquiera puede estatuar si tiene una formación previa. Y esta cuestión de la formación artística en general y de estatua viviente en particular, merece cierta profundidad por su complejidad.


Lo que puedo aportar aquí y ahora en relación a la formación de Estatua Viviente es que hasta el momento no existe dentro de las instituciones formadoras la carrera de actuación en la especificidad y que la gran mayoría de los artistas dedicados a la misma realizaron una formación autodidacta. En mi caso, a la actuación, sumé otras de trabajo corporal (yoga y taichi) que colaboraron en el logro armonioso e integral de una corporalidad que se producía para una escenificación en espacios abiertos.

 

 

-Mariela, ¿cómo comenzó tu actividad de investigadora teatral?

 

Me reconozco como una persona muy curiosa, analítica, que vivo haciéndome preguntas y reflexionando sobre mi hacer. Lo descubrí primero en lo personal y más luego en lo profesional. La primera persona que me observa como investigadora es mi maestro y tutor teatral Carlos Fos, él es quien me enseña la riqueza de la historia, la valoración de lo propio, la necesidad de la escritura de lo intangible. Y gracias a una gran colega, Judit, me presenté ante el Instituto Nacional de Teatro y logré una beca el año pasado.

 

Es por ello que todo este año estuvimos con Fos generando un marco teórico para más luego pasar al trabajo de campo de las entrevistas y poder desarrollar una cartografía teatral y dar cuenta de las teatralidades de las Estatuas Vivientes en nuestro país. Una investigación que sucede gracias a estos acompañamientos y a los de distintos colegas de mi ciudad, y del resto del país, que generosamente colaboran para que nuestra historia quede plasmada.

 

-El Estado, desde diferentes áreas, ¿brinda el apoyo necesario a actores y actrices que realizan su actividad en espacios públicos? ¿Se respetan los derechos como trabajadores?

 

El Estado en general se encuentra en conflicto con nuestra presencia. Existimos ya en distintos espacios y sin ser el Estado quién nos convoque.


Digo conflicto porque si bien el Estado valora y considera a esta propuesta para muchos de los eventos que organizan, no la retribuyen en términos monetarios y muchas veces nos ofrecen el trabajo a cambio de promocionar nuestra tarea. Estamos trabajando en la comprensión de que nuestra tarea se promociona en el minuto que se presenta en los espacios abiertos y públicos y que de contratar al artista, éste merece un cachet.


En cuanto al apoyo necesario por parte del Estado para las actrices y los actores que nos dedicamos profesionalmente a esta tarea, estamos trabajando en nuestra ciudad para lograr la declaración de la Estatua Viviente como Patrimonio Cultural Intangible.


En cuanto a los derechos como trabajadores de la cultura, estamos en una situación crítica, estamos en alerta permanente y en comunicación fluida a nivel nacional. A partir de este año nace El Colectivo de Estatuas Vivientes de Argentina, del cual formo parte. Este Colectivo abraza aquellas situaciones de vulnerabilidad de nuestros derechos, elevando documentación de apoyo y de repudio si el caso lo amerita, manifestándonos en ciertas presentaciones bajo la clara consigna de que el arte debe estar en todas partes, que el arte es un derecho, y que el espacio público es el espacio que elegimos para nuestro hacer.

 

-El uso del espacio público es un derecho de no solo de transeúntes, sino también para cualquier expresión cultural, ¿qué reacciones trajo aparejada la ordenanza de la CABA para regular el arte callejero? ¿Esta regulación busca extenderse al resto del país?

 

A esta regulación le estamos haciendo frente de distintos modos. Desde la organización con abogados culturales, las manifestaciones que sucedieron en CABA y también en el resto del país, en nuestra ciudad y sé que aquí también muchos artistas se sumaron a la defensa de nuestro derecho a trabajar en los espacios abiertos. Que lo comprendan los que gobiernan y el resto de los ciudadanos. Esta regulación nos puso en tensión una vez más y también habilitó la conformación de distintos colectivos de artistas como lo es el de Estatuas Vivientes en Argentina que anteriormente mencionaba. Consideramos que la defensa de nuestros derechos es una defensa en colectivo, en abrazo permanente, son momentos necesarios para colectivizar y no para enfrentarnos los unos con los otros.

 

-En su séptima convocatoria, ya hay fechas para el Encuentro Nacional de Estatuas Vivientes 2019.

 

Este año la gestión está conformada por un equipo compuesto por siete personas que nos dedicamos a este hacer teatral y que ya estamos en plena tarea. El Encuentro se llevará a cabo los días 9 y 10 de noviembre de este año y es abierto a todo público de la ciudad y de la zona.

 

 

-De las presentaciones en la costanera de Viedma, ¿qué impresiones se llevaron vos y tus colegas? ¿Tenés previsto organizar alguna capacitación en nuestra zona?

 

Para mí es una felicidad siempre compartir mi tarea junto a otros y más aún junto a estos artistas que pasaron por el seminario que coordiné y me permitieron ser parte de su crecimiento teatral. Ha sido otra felicidad enorme compartir este paisaje que tanta serenidad me ha traido desde que lo conozco. Teníamos muchas expectativas y nos fuimos con una sonrisa pegada en la cara. Y sí, volveremos, siempre volveremos! De hecho en estos días me encantará actuar una vez acompañada por ustedes.


Muchos artistas de la Comarca me lo están solicitando y estamos en conversación con el municipio y la provincia para concretar el Seminario de Estatuas Vivientes
aquí este año.

 

-Desde tu experiencia, tu lugar, ¿cuál es tu deseo para el desarrollo de una actriz o actor que opta por brindar su trabajo en espacios no convencionales?

 

Mi deseo siempre fue desafiar, inquietar desde la impecabilidad del hacer teatral. Hoy, este deseo continúa, sumado al abrazo con otros. Somos muchos los artistas que consideramos que el arte debe ser libre y debe manifestarse en todas partes. Tengamos una comunicación fluida de nuestras experiencias que nos permita enriquecer nuestra tarea y sostenernos en un nosotros.

 

Si bien el espacio público es el espacio que elegimos, aún nos queda mucha tarea para legitimarlo como nuestro espacio de trabajo. Nos merecemos que este derecho se concrete y para ello nuestras presentaciones deben ser de impecabilidad, deben contar con el apoyo de ustedes, los medios y del público por supuesto; esto mientras se “conversa” con aquellos que tienen la responsabilidad estatal sobre la legitimación del arte en espacios públicos como un derecho.

 

 

Lidia Sicardi
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