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31/03/2018

Los Millers: una banda que sigue desafiando al tiempo

El conjunto que se inició en 1967 sigue vigente y se ha ganado la idolatría de varias generaciones. Tienen el récord de haber estado arriba del escenario 74 horas seguidas y aún llenan cada una de las salas en las que se presentan.
Los Millers: una banda que sigue desafiando al tiempo
Los Millers: una banda que sigue desafiando al tiempo

 

Por Fernando Manrique
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Fotos: Miguel Basterra.

 

La vida musical de los Rolling Stones ha perdurado desde hace 55 años, pero una banda local ostenta un récord similar... y ha batido otras marcas. Se trata de Los Millers, un conjunto de amigos que iniciaron su historia en 1967 y 50 años después continúan con el ritmo en la sangre. Además, cuentan en su haber con el galardón de ser el grupo musical con más horas ininterrumpidas arriba del escenario ¡74!


La banda nació con Ramón Magri y Daniel Potenza, quienes venían del grupo “Las estrellas del ritmo”, que tuvo su punto final en 1964 y vieron una buena oportunidad para crecer en Viedma. A los pocos meses se sumaron Edgardo Pepino Franco y Víctor Hugo Muñoz. A lo largo de su historia tuvo diversas formaciones y pasaron por la banda Jorge Leo, Jorge Pocho Scale, Carlos Baffoni y Víctor Telechea.


Cinco décadas después, hoy el grupo está integrado por Pepino Franco en guitarra y primera voz, Víctor Muñoz en teclado y coros, Pocho Scale en bajo y canto, Mauro Moreno en batería y voz y Juan Carlos León en percusión y coros.


En la época dorada de Los Millers, llenaban todos los bailes en el club Sol de Mayo, en Jorge Newbery y en Emilio Mitre que hoy es Deportivo Patagones. Pero el éxito no sólo era local, sino que también llenaban las plazas de San Antonio Oeste, en la región sur y grabaron un disco con seis canciones entre las que se destacan “Tomando sol en la costanera” y “No te mufés”.


Fue tal el brillo de la banda que los llamaban para levantar la noche como soporte cada vez que venían artistas o grupos de renombre a nivel nacional. Entre ellos, calentaron motores para los shows de Sandro, Palito Ortega, Leo Dan, Los Iracundos, Leonardo Favio, Los Ángeles Negros y El Cuarteto Imperial.


El secreto para trascender

 

Pocho Scale.


No es común que una banda de música tenga medio siglo de vida y más aún en el mal llamado interior del país. Pero Los Millers lo han hecho y el calor de la gente se mantiene intacto, ya que el año pasado fueron homenajeados en la Legislatura rionegrina por sus 50 años y la sala del recinto estuvo colmada de presentes como nunca antes. Y a cada lugar que van hacen ruido... tanto como cuando llenaban el Emilio Mitre.


Consultado sobre la receta del éxito, si es que existen recetas para el éxito, Víctor comentó: “Yo pienso que esto es un árbol que se sembró en aquellos años, brotó y creció. Se fueron cayendo algunas ramitas como Magri, Potenza, Baffoni, Leo, esas fueron las hojas que se fueron secando pero el árbol quedó. Entre Pepino, Pocho, los chicos y yo le estamos dando vida a este arbolito”.


Pepino recordó el homenaje en el Parlamento rionegrino y expresó que fue “como si nos hubieran dado un corazón nuevo a todos, porque sentimos el cariño de la gente”. Ahí está la clave para Pepino: “Nuestro secreto para seguir en el tiempo es el cariño de la gente que nos banca en Patagones, en Viedma y nos escuchan en otros lados, gente que se ha ido de acá y pregunta si todavía estamos. Somos gente grande y es raro encontrar a gente grande haciendo ruido”.


Sobre esa idolatría de los más jóvenes, Pepino añadió: “Lo que más me llama la atención es que los músicos nuevos nos tienen admiración. Vienen con respeto hacia nosotros y yo toco la guitarra igual que cualquiera, me equivoco como cualquiera, ese respeto, esa tradición ha quedado con el tiempo. Cuando vamos al baile nos vienen a saludar y nos dicen qué bien que están, todavía están tocando. Yo tengo cuatro bypass, así que ando con el chicho en la mano pero sigo igual”.


El sueño del pibe

 

Miembros de la histórica banda en la Legislatura.


Como cada año mundialista, y el 2018 no es la excepción, vuelve a resonar el tango de Reinaldo Yiso que narra la historia de un chico que recibió la citación de un club de fútbol para hacer una prueba y sueña con llegar a Primera. Ese tango se adjudica a varios futbolistas de la época, de 1942, tales como Emilio Baldonedo de Huracán, Mario Boyé de Boca y Bernabé Ferreyra de River. Pero cobró fuerza con Diego Armando Maradona, con una vieja grabación en la que siendo niño desea algún día llegar a jugar un Mundial: consiguió su sueño en 1982 y en el 86 levantó la Copa.


A Juan Carlos también se le cumplió “el sueño del pibe” a los 60 años, dado que el actual percusionista de Los Millers era seguidor del conjunto desdeque tenía 15 años. Estuvo en cada una de las giras bailando y animando en la pista y hoy le toca estar arriba del escenario como uno más.


Al respecto, Juan Carlos señaló: “Yo tengo 60 años y desde los 15 años que sigo a Los Millers. Allá por el 79 Pepino me invitó a compartir ensayo con ellos cuando estuvieron en Viedma, en un salón en donde ensayaban y me llevó como siete meses. Desde chico siempre los seguí, me gustaban Los Millers, iba a todos los bailes, empecé a salir, cuando empecé a trabajar a los 15 años con mi platita podía ir a los bailes y los seguía”.


Explicó que hace algunos meses se reencontró con Víctor en un show de César Bongiovani y surgió de venir a los ensayos: “Y un día me dicen que tenía 15 días para aprender todos los ritmos y era un jueves, el sábado se tocaba, y empecé percusión para las cumbias”. Pasó la prueba de fuego y ya es el percusionista oficial.


A Mauro, el más joven del grupo, le sucedió una historia parecida. En la charla nos contó: “Tuvimos una presentación en el casino, tres noches tocamos ahí y estuve como Juan Carlos, tuve una prueba de fuego en una semana, un poquito más, tuve que sacar todo el repertorio, repasarlo bastante para no equivocarme y zafamos bastante bien. Hoy en día, y a medida que voy escuchando sus testimonios, lo veo como un regalo de la vida. Para mí como músico, como laburante de la música, tocar con esta gente, con estos pibes y digo pibes porque cuando estamos haciendo música entre todos sale esa juventud que nunca muere y la música hace que eso brille en ellos, me encanta. Me encanta cómo tocamos, nos enojamos, reímos, cantamos, es un regalo”.


Juan Carlos, mientras rememoraba anécdotas de ayer y hoy, mencionó: “Yo los admiraba, iba a Emilio Mitre y no eran 300 personas, eran mil. Nosotros pagamos la entrada con otro amigo e íbamos pecheando a la gente hasta que llegábamos al escenario y nos quedábamos embelesados escuchándolos. Después que Pepino y Víctor me invitaron fue como cumplir el sueño del pibe. Esto es como el sueño del pibe, vengo, los escucho y todos los días aprendo algo distinto de ellos, porque después voy a mi casa, anoto cosas y repaso, es cumplir un sueño a los 60 años”.


No los paró nadie

 

Los Millers tienen 50 años y siguen con la misma energía.


Los Millers cuentan con el récord latinoamericano de haber tocado más horas ininterrumpidas arriba del escenario. Estuvieron 74 horas sin parar en el antiguo Center de la calle Buenos Aires y Belgrano y fue para recaudar fondos para los hospitales Artémides Zatti de Viedma y Pedro Ecay de Patagones.


Fue en 1971. Comenzaron un viernes al mediodía y terminaron la actuación el lunes siguiente por una descompostura de uno de los miembros de ese momento: Daniel Potenza.


Entre risas y los ojos llenos de nostalgia, Víctor dijo: “Un grupo de Perú tenía un récord latinoamericano de música, los tipos habían hecho 69 horas tocando sin parar. Entonces, un grupo de Bahía Blanca que se llama Los Rebeldes, que hoy sigue tocando, se largó en la historia de hacer el récord con 72 horas. Como a nosotros nos tocó el bichito de la competencia, dijimos ¿por qué no lo podemos hacer nosotros sí lo hicieron ellos? Y nos largamos a esa aventura. Tuvimos que averiguar un montón de cosas, porque lo del médico, el kinesiólogo y todo eso era obligatorio”.


Juan Carlos lo vivió abajo del escenario, siendo un muchachito y recordó: “Yo había empezado primer año en la escuela y me escapé porque decían que Los Millers estaban rompiendo el récord. Fueron mis primeros días de amonestaciones, llegué a mi casa y no dije nada. Después me mandaron las amonestaciones por correo y mi viejo me quería matar. Le dije porque me había escapado, para saludarlos con el pañuelito a Los Millers por la calle Buenos Aires”.


Días sin dormir y en esa locura linda de Los Millers pasaron miles de cosas. Entre algunas de las tantas, Pepino narró: “A mí me agarró la obsesión de no soltar mi guitarra, que no me la tocara nadie, me peleaba inclusive. Yo era casado y cuando me bajé me subí a un Rambler de Alberto Pocai, un amigo mío, cuando estaba en la esquina del centro. Desde el Club Sol de Mayo hasta la Municipalidad vieja estaba lleno de gente, porque habíamos batido el récord. Se desmayó Daniel Potenza, tomó aire y quedó duro, sino seguíamos un rato más”.


Víctor entre esas pilas de anécdotas que podemos oír de la banda, relató: “Yo me acuerdo que estaba en el teclado, que tenía un cuaderno y todo un equipo atrás. 

Nuestras mujeres estaban todas al costado, a la altura de la parrilla y ahí nos vigilaban. El domingo ya estábamos todos dados vueltas, porque el tema del sueño te funde y por ahí la miré a mi señora, a Estela, y la llamé. Vino, se me arrimó y me preguntó ¿qué te pasa? Ahí le dije: ¿Qué haces ahí como el caballo de San Martín en medio de la plaza? Correte para allá. Fue una cosa que le dije y no sé de dónde me salió”.


Pepino contó una más de Víctor y confesó que estaba tocando el teclado y decía: “sacame los escarbadientes, sacame los escarbadientes”. Es que para Víctor el equipo de amplificación, tras tantas horas de insomnio, era como la alacena de su casa y la quería abrir.


Durante las 74 horas, Los Millers tocaron todo su repertorio varias veces, los 100 temas que habían preparado se escuchaban una y otra vez, y todos los chicos iban a la plaza y se ponían a corear y a bailar. Tocaban cuatro horas y paraban 15 minutos para masajes y cuestiones médicas, una situación inimaginable para los tiempos actuales.


Es inimaginable pensar en una banda que deje las huellas que han dejado Los Millers. 

 

Ensayo con una de Luis Miguel