José Pappático y su amor por Viedma: "Nunca sentimos que nos faltara algo"
José Pappático disfruta sus días con la compañía de su siempre presente y numerosa familia. Así lo reconoce él mismo, quien no oculta la sorpresa cada vez que sale a recorrer la ciudad con su gente, y la encuentra tan distinta a la que supo disfrutar en sus años jóvenes.
Aquella ciudad, dice, era lo más parecido a una "aldea", con sus calles de ripio y repleta de baldíos donde jugar a la pelota y a la bolita.
También recordó los inviernos crudos y las caminatas mañaneras para dirigirse a la histórica Escuela Normal, sobre las calles escarchadas que se parecían al asfalto que llegaría muchos años después.
Recordó que de niño, le surgió el amor por la música, y hasta se había propuesto aprender a tocar el violín, mientras cursaba sus estudios iniciales en una ciudad en lento crecimiento. Pero que al regreso del servicio militar, se dedicó exclusivamente al negocio de la familia y debió abandonar esa vocación que lo acompañó desde muy pequeño.
Tal era la vocación, que al valorar la construcción del Centro Cultural como un hecho fundacional en la historia de Viedma, se lamentó que no se haya aprovechado para instalar una escuela de música.
Pappático asegura que el despegue de la ciudad se produce entre los años 60 y 70, en parte gracias a la confirmación de Viedma como capital de Río Negro. Pero asegura que más allá de las postergaciones, de niños y jóvenes "nunca sentimos que nos faltara algo".
Ponderó las gestiones de los intendentes José María Contín y Guillermo Humbre, yrecordó obras de cordón cuenta que se ejecutaron entonces, en una ciudad que se concentraba en un anillo de muy pocas manzanas. Y también en obras para la red de agua.
"Viedma es una ciudad moderan y hermosa, y estoy muy orgulloso de su crecimiento. Mi familia me lleva a recorrerla muy seguido y observo como va creciendo", dijo sobre la actualidad.
Y con su prodigiosa memora, no quedan en el olvido sus años felices, de bailes de carnaval en el Rancho Grande, en el viejo hotel provincial, ni las tertulias de Sol de Mayo, donde supo cosechar amistades que le acompañaron durante toda su vida.