Los boliches se reconvierten a confiterías para poder reabrir sus puertas
El empresario Omar Pabletich, propietario de uno de los boliches de la ciudad, se mostró expectante en la pronta reapertura de su local, tras varios meses de discutir un protocolo que garantice contrarrestar los efectos de la pandemia de coronavirus.
En diálogo con Radio Noticias, aseguró que entre los últimos días del mes de marzo y los primeros de abril, se logrará el cometido: el establecimiento de la tradicional esquina de Caseros y JJ Biedma podrá volver a trabajar, aunque ya nada será igual a lo de antes.
Pabletich recordó que su local cerró antes de decretarse la cuarentena total, y que la decisión responde precisamente a los pormenores de la actividad. "En un boliche, donde la gente va a bailar, es imposible el distanciamiento", dijo.
Es por ello que la vuelta en nada se parece, y para poder trabajar y dar trabajo, se convertirá en una confitería, con un protocolo de similares características a los de los restaurantes y demás locales gastronómicos.
Adelantó que "habrá una plataforma de gastronomía, con sillas y mesas colocadas con la distancia exigida, y capacidad reducida".
"Transformar un boliche en una confitería es muy difícil", dijo, y agregó: "Por el momento abriremos hasta las 3 de la mañana, como los salones de eventos, y esperemos poder extendernos una hora más".
Explicó que la apertura puede darse en horarios más tempranos, a fin de garantizar la viabilidad del negocio.