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"A mí no me va a torcer el cogote ninguna pandemia"

Las declaraciones corresponden a Fernando Fibiger, dueño de carros gastronómicos de la comarca, en relación a la baja del consumo y el difícil escenario del sector. Además, denunció persecución por parte del municipio de Viedma. 

Fernando Fibiger, dueño de carros de comidas de la comarca, dialogó con Noticias en torno a la dura situación que padecen desde el sector, por la crudeza de la pandemia y por falta de apoyo estatal. 

En este sentido, expuso: "La realidad de los carritos es que estamos muy golpeados por esta situación. Si bien veníamos de una temporada de dos años muy malos, se ha caído mucho el consumo y cuando se levante la pandemia me parece que va a haber una explosión de precios. Los ricos y la clase media alta van a poder ir a los restaurantes pero después no sé si mucha gente va a poder pagar 1100 o 1200 pesos un cubierto o cada cuanto lo va a poder hacer".

"Ante la negativa del municipio de tener los carros en el mejor lugar de Viedma, que era en la parte del Ministerio de Economía y la baja del consumo, hay dueños que han cerrado sus carros. A mí no me va a torcer el cogote ninguna pandemia ni nadie con poder que me quiera sacar del medio. Yo me dedico a esto y en un lugar u otro, poco o mucho, voy a laburar igual y ya tengo mi gente", remarcó. 

En el caso de Viedma, manifestó: "Han cortado todas las concesiones de nuevos permisos y si bien había gente que estaba comprando carros para alquilar  todo eso ha quedado en la nada. Hay que cuidar las licencias que tenemos y seguir apostando a este negocio".

Fibiger, quien tenía el carro más popular frente al Centro Cultural viedmense, explicó: "Nosotros nos movimos del Centro Cultural porque en una charla que tuvo mi esposa con la gente de Obras y Servicios Públicos del municipio de Viedma le dijeron que el primer carro que iban a mover era el nuestro, por una cuestión de estética, de urbanización y de reacomodar todo. Ellos quieren frenar el crecimiento de este tipo de comercio que está expandiéndose a nivel mundial. Entonces al vender en los dos carros lo mismo, decidimos llevarlo a Patagones".

Por ello, colocó su carro en Juan de la Piedra y Bejarano, a 100 metros de la ruta y "ahí tenemos pensado hacer un patio cervecero, estamos haciendo una bóveda con un horno de barro grande para pizzas y empanadas y la aceptación de nuestro producto en Patagones pegó mucho".

"Por 800 pesos comen cuatro personas, nosotros en el carro que tenemos en la calesita tenemos la promoción de 5 hamburguesas, una papa y una gaseosa a 950 pesos. Después tenemos hamburguesas por 150 pesos, un cono de papas por 50, pizzas por 250, 400 pesos una docena de empanadas. No matamos, nosotros nos vamos adecuando, nuestra política es mover mucho y ganar poco para que sea de fácil acceso para todo el mundo y no para los que más tienen" sostuvo. 

"Hemos sido perseguidos por el municipio"

Fibiger habló en torno a las complicaciones para seguir trabajando en Viedma y determinó: "Algunas personas han puesto en venta sus carros como hay restaurantes y confiterías que han cerrado. Hay carros que no pueden sostener la actividad porque nos vamos comiendo el capital y no tenemos para comprar insumos. Es complicado tenerlos si acá si no tenés una espalda económica, si no tenés ni un peso en un pueblito tan chico como éste o si algún proveedor no te puede fiar y no te puede aguantar".

"Últimamente, hemos sido perseguidos por el municipio, hay una especie de salir a cazar a los propietarios de los carros. Entonces, es difícil, no sé qué tipo de política quieren implementar, así que la situación está complicada. No respetan el sentido de pertenencia que tiene uno, el lugar comercial que ha hecho uno y así como se nos puso muy difícil a nosotros hay mucha gente que está en la misma situación. Y si encima en vez de darte una mano te ponen palos en la rueda, te salen a cazar, se pone muy difícil", recalcó. 

"Yo creo que hay una persecución hacia los tráileres de comidas, nos mandan a inspeccionar dos, tres o cuatro veces al año de mala manera y tratan mal al personal" añadió y respecto a las expectativas de llevarlos hacia el Parque Ferreira manifestó: "Quieren hacer un lugar a costa de los carros, quieren llevar los carros porque saben que mueven mucha gente, pero la persecución es sangrienta".

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"A mí no me va a torcer el cogote ninguna pandemia"

Las declaraciones corresponden a Fernando Fibiger, dueño de carros gastronómicos de la comarca, en relación a la baja del consumo y el difícil escenario del sector. Además, denunció persecución por parte del municipio de Viedma. 

Fotos: Eugenio Sicardi / NoticiasNet. 

Fernando Fibiger, dueño de carros de comidas de la comarca, dialogó con Noticias en torno a la dura situación que padecen desde el sector, por la crudeza de la pandemia y por falta de apoyo estatal. 

En este sentido, expuso: "La realidad de los carritos es que estamos muy golpeados por esta situación. Si bien veníamos de una temporada de dos años muy malos, se ha caído mucho el consumo y cuando se levante la pandemia me parece que va a haber una explosión de precios. Los ricos y la clase media alta van a poder ir a los restaurantes pero después no sé si mucha gente va a poder pagar 1100 o 1200 pesos un cubierto o cada cuanto lo va a poder hacer".

"Ante la negativa del municipio de tener los carros en el mejor lugar de Viedma, que era en la parte del Ministerio de Economía y la baja del consumo, hay dueños que han cerrado sus carros. A mí no me va a torcer el cogote ninguna pandemia ni nadie con poder que me quiera sacar del medio. Yo me dedico a esto y en un lugar u otro, poco o mucho, voy a laburar igual y ya tengo mi gente", remarcó. 

En el caso de Viedma, manifestó: "Han cortado todas las concesiones de nuevos permisos y si bien había gente que estaba comprando carros para alquilar  todo eso ha quedado en la nada. Hay que cuidar las licencias que tenemos y seguir apostando a este negocio".

Fibiger, quien tenía el carro más popular frente al Centro Cultural viedmense, explicó: "Nosotros nos movimos del Centro Cultural porque en una charla que tuvo mi esposa con la gente de Obras y Servicios Públicos del municipio de Viedma le dijeron que el primer carro que iban a mover era el nuestro, por una cuestión de estética, de urbanización y de reacomodar todo. Ellos quieren frenar el crecimiento de este tipo de comercio que está expandiéndose a nivel mundial. Entonces al vender en los dos carros lo mismo, decidimos llevarlo a Patagones".

Por ello, colocó su carro en Juan de la Piedra y Bejarano, a 100 metros de la ruta y "ahí tenemos pensado hacer un patio cervecero, estamos haciendo una bóveda con un horno de barro grande para pizzas y empanadas y la aceptación de nuestro producto en Patagones pegó mucho".

"Por 800 pesos comen cuatro personas, nosotros en el carro que tenemos en la calesita tenemos la promoción de 5 hamburguesas, una papa y una gaseosa a 950 pesos. Después tenemos hamburguesas por 150 pesos, un cono de papas por 50, pizzas por 250, 400 pesos una docena de empanadas. No matamos, nosotros nos vamos adecuando, nuestra política es mover mucho y ganar poco para que sea de fácil acceso para todo el mundo y no para los que más tienen" sostuvo. 

"Hemos sido perseguidos por el municipio"

Fibiger habló en torno a las complicaciones para seguir trabajando en Viedma y determinó: "Algunas personas han puesto en venta sus carros como hay restaurantes y confiterías que han cerrado. Hay carros que no pueden sostener la actividad porque nos vamos comiendo el capital y no tenemos para comprar insumos. Es complicado tenerlos si acá si no tenés una espalda económica, si no tenés ni un peso en un pueblito tan chico como éste o si algún proveedor no te puede fiar y no te puede aguantar".

"Últimamente, hemos sido perseguidos por el municipio, hay una especie de salir a cazar a los propietarios de los carros. Entonces, es difícil, no sé qué tipo de política quieren implementar, así que la situación está complicada. No respetan el sentido de pertenencia que tiene uno, el lugar comercial que ha hecho uno y así como se nos puso muy difícil a nosotros hay mucha gente que está en la misma situación. Y si encima en vez de darte una mano te ponen palos en la rueda, te salen a cazar, se pone muy difícil", recalcó. 

"Yo creo que hay una persecución hacia los tráileres de comidas, nos mandan a inspeccionar dos, tres o cuatro veces al año de mala manera y tratan mal al personal" añadió y respecto a las expectativas de llevarlos hacia el Parque Ferreira manifestó: "Quieren hacer un lugar a costa de los carros, quieren llevar los carros porque saben que mueven mucha gente, pero la persecución es sangrienta".

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