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Un presente crítico para los gimnasios de la Comarca

La situación de los propietarios y trabajadores de la actividad física es insostenible tras casi tres meses sin poder generar ingresos.

El rubro es uno de los más afectados a causa de la pandemia de coronavirus. Los dueños de los locales al no poder abrir sus puertas se ven imposibilitados de poder afrontar los costos mensuales y de los cincuenta que se encuentran en Viedma y Patagones, ya hay cinco de ellos que podrían ir a la quiebra.
 
Hace aproximadamente un mes representantes de gimnasios elaboraron y presentaron un protocolo y al no obtener una respuesta de parte del Municipio de la capital rionegrina, volvieron a tomar contacto con las autoridades en la jornada del jueves pero no tuvieron una respuesta alentadora. En tanto, en la vecina ciudad maragata tomaron su reclamo y se comprometieron a buscar una salida.
 
Lo cierto es que la problemática del sector sigue creciendo y la incertidumbre golpea duramente. Mientras en algunas provincias ya fueron habilitados los locales para las prácticas deportivas, en Río Negro aguardan los pasos a seguir y la decisión que se tomará, aunque en las últimas horas se supo en forma extraoficial que en San Antonio Oeste podrían reabrir la próxima semana.
 
 
 
 
"Nuestra realidad es complicada"
 
Nazareno Dianesi (propietario de Crossbox) manifestó que "hay un montón de provincias que ya abrieron y nosotros seguimos acá penando y tratando de pensar que hacer para subsistir. Estamos intentando hacer de todo para que los gimnasios no cierren, pero cinco ya no pueden seguir y van a cerrar".
 
"Nuestra realidad es complicada y sabemos que se viene peor todavía. Vamos para tres meses de estar sin actividad y ya no se banca más, por eso estamos buscando alternativas, aunque se van agotando", expresó.
 
"Lo que estamos pidiendo es poder trabajar con un protocolo, con conciencia, y con respeto por todo lo que está sucediendo. No entendemos esto de estar incluidos en la parta deportiva, pero no en la recreativa y saludable, porque nos toman como lugares masivos y de riesgo, cuando es más riesgoso ir a un supermercado o un cajero electrónico", sostuvo.
 
"En un gimnasio uno tiene contacto con su alumno, salvo que hagas algún deporte de combate. Por eso estamos tratando de buscar alguna solución para poder reabrir", cerró Dianesi.
 
 
 
"El panorama es desalentador"
 
Marina Etchegaray (On Gym) comentó que "ya pasaron casi dos meses desde que tuvimos que cerrar en forma obligatoria nuestro gimnasio y no hay soluciones para poder abrir. No hay ninguna señal para que nos puedan habilitar y estamos muy desilusionadas. Sabemos que no es culpa de nadie, pero no nos brindaron alternativas, porque en sesenta días no hubo un caso de Covid-19 en Viedma y se manejan como si fuese Buenos Aires".
 
"Las autoridades deberían contar con una jurisdicción municipal, para poder realizar al menos actividades al aire libre. Tengo un grupo de trote y creo que cuento con más chances de volver con esto que con el gimnasio. Estamos evaluando seriamente la posibilidad de cerrar, porque lo hablamos todos los días y pensamos en el esfuerzo que venimos haciendo desde hace once años pero se hace difícil, porque el panorama es desalentador", dijo.
 
"Los protocolos que nos permitirían abrir no nos ayudarían. Hicimos números, pasan los días y nos vamos endeudando cada vez más, porque la plata estaba destinada a pagarle a los empleados y los servicios. No hemos cerrado pero la verdad que estamos muy cerca. Es una estructura muy grande la nuestra y en caso de reabrir iríamos a pérdida", finalizó.
 
 
 
"Se hace difícil sin respuestas"
 
Por su parte, Andrés Gauna (Sattor Crossfit) expresó que "desde el 16 de marzo cerramos las puertas debido a la cuarentena y pensando que todo esto iba a ser durante dos semanas. Por eso empezamos a planificar clases virtuales y como se fue extendiendo los recursos se fueron agotando. Las clases virtuales no son lo mismo que las presenciales, por eso en estos casi tres meses se nos está haciendo muy difícil mantener el gimnasio".
 
"Los alquileres siguen y, aunque se bajaron a un cincuenta por ciento, también hay gastos de impuestos, mantenimiento y de la casa, que hacen que esta crisis tenga su influencia. Mi familia depende del ingreso que tenemos con el gimnasio y así se hace difícil, sobre todo cuando no tenemos respuestas del gobierno nacional, provincial, y municipal, como para poder tener una solución", añadió.
 
"Mantuvimos una reunión con el intendente y se mostró a disposición, pero nos dijo que todo depende de lo que decidan el presidente y la gobernadora. No nos dio ninguna luz verde, ni tampoco un estimativo de cuando podríamos volver a trabajar", manifestó.
 
"Nosotros presentamos los protocolos y lo que por favor estamos pidiendo es que nos dejen abrir. A medida que pasan los días la situación se complica porque no tenemos una esperanza de poder reabrir nuestras puertas", concluyó.
 
 
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Un presente crítico para los gimnasios de la Comarca

La situación de los propietarios y trabajadores de la actividad física es insostenible tras casi tres meses sin poder generar ingresos.

El rubro es uno de los más afectados a causa de la pandemia de coronavirus. Los dueños de los locales al no poder abrir sus puertas se ven imposibilitados de poder afrontar los costos mensuales y de los cincuenta que se encuentran en Viedma y Patagones, ya hay cinco de ellos que podrían ir a la quiebra.
 
Hace aproximadamente un mes representantes de gimnasios elaboraron y presentaron un protocolo y al no obtener una respuesta de parte del Municipio de la capital rionegrina, volvieron a tomar contacto con las autoridades en la jornada del jueves pero no tuvieron una respuesta alentadora. En tanto, en la vecina ciudad maragata tomaron su reclamo y se comprometieron a buscar una salida.
 
Lo cierto es que la problemática del sector sigue creciendo y la incertidumbre golpea duramente. Mientras en algunas provincias ya fueron habilitados los locales para las prácticas deportivas, en Río Negro aguardan los pasos a seguir y la decisión que se tomará, aunque en las últimas horas se supo en forma extraoficial que en San Antonio Oeste podrían reabrir la próxima semana.
 
 
 
 
"Nuestra realidad es complicada"
 
Nazareno Dianesi (propietario de Crossbox) manifestó que "hay un montón de provincias que ya abrieron y nosotros seguimos acá penando y tratando de pensar que hacer para subsistir. Estamos intentando hacer de todo para que los gimnasios no cierren, pero cinco ya no pueden seguir y van a cerrar".
 
"Nuestra realidad es complicada y sabemos que se viene peor todavía. Vamos para tres meses de estar sin actividad y ya no se banca más, por eso estamos buscando alternativas, aunque se van agotando", expresó.
 
"Lo que estamos pidiendo es poder trabajar con un protocolo, con conciencia, y con respeto por todo lo que está sucediendo. No entendemos esto de estar incluidos en la parta deportiva, pero no en la recreativa y saludable, porque nos toman como lugares masivos y de riesgo, cuando es más riesgoso ir a un supermercado o un cajero electrónico", sostuvo.
 
"En un gimnasio uno tiene contacto con su alumno, salvo que hagas algún deporte de combate. Por eso estamos tratando de buscar alguna solución para poder reabrir", cerró Dianesi.
 
 
 
"El panorama es desalentador"
 
Marina Etchegaray (On Gym) comentó que "ya pasaron casi dos meses desde que tuvimos que cerrar en forma obligatoria nuestro gimnasio y no hay soluciones para poder abrir. No hay ninguna señal para que nos puedan habilitar y estamos muy desilusionadas. Sabemos que no es culpa de nadie, pero no nos brindaron alternativas, porque en sesenta días no hubo un caso de Covid-19 en Viedma y se manejan como si fuese Buenos Aires".
 
"Las autoridades deberían contar con una jurisdicción municipal, para poder realizar al menos actividades al aire libre. Tengo un grupo de trote y creo que cuento con más chances de volver con esto que con el gimnasio. Estamos evaluando seriamente la posibilidad de cerrar, porque lo hablamos todos los días y pensamos en el esfuerzo que venimos haciendo desde hace once años pero se hace difícil, porque el panorama es desalentador", dijo.
 
"Los protocolos que nos permitirían abrir no nos ayudarían. Hicimos números, pasan los días y nos vamos endeudando cada vez más, porque la plata estaba destinada a pagarle a los empleados y los servicios. No hemos cerrado pero la verdad que estamos muy cerca. Es una estructura muy grande la nuestra y en caso de reabrir iríamos a pérdida", finalizó.
 
 
 
"Se hace difícil sin respuestas"
 
Por su parte, Andrés Gauna (Sattor Crossfit) expresó que "desde el 16 de marzo cerramos las puertas debido a la cuarentena y pensando que todo esto iba a ser durante dos semanas. Por eso empezamos a planificar clases virtuales y como se fue extendiendo los recursos se fueron agotando. Las clases virtuales no son lo mismo que las presenciales, por eso en estos casi tres meses se nos está haciendo muy difícil mantener el gimnasio".
 
"Los alquileres siguen y, aunque se bajaron a un cincuenta por ciento, también hay gastos de impuestos, mantenimiento y de la casa, que hacen que esta crisis tenga su influencia. Mi familia depende del ingreso que tenemos con el gimnasio y así se hace difícil, sobre todo cuando no tenemos respuestas del gobierno nacional, provincial, y municipal, como para poder tener una solución", añadió.
 
"Mantuvimos una reunión con el intendente y se mostró a disposición, pero nos dijo que todo depende de lo que decidan el presidente y la gobernadora. No nos dio ninguna luz verde, ni tampoco un estimativo de cuando podríamos volver a trabajar", manifestó.
 
"Nosotros presentamos los protocolos y lo que por favor estamos pidiendo es que nos dejen abrir. A medida que pasan los días la situación se complica porque no tenemos una esperanza de poder reabrir nuestras puertas", concluyó.
 
 
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