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Anahí Mondillo, la médica viedmense que revoluciona en Instagram

“Hay pacientes que hacen más por vos, que vos por ellos”

 

Para elegir una profesión intervienen distintos factores, hay familias que por tradición se dedican a una actividad, en otros casos la persona entra en una búsqueda durante su adolescencia o adultez, y podemos seguir enumerando. En tiempos cuando la medicina y las redes sociales adquieren protagonismo, nos encontramos con la Dra. Anahí Mondillo, médica viedmense en Buenos Aires haciendo una especialización en endocrinología. Además de estudiar y atender a sus pacientes, comunica de forma poco convencional los temas relacionados a la salud desde sus cuentas en Instagram y TikTok ( sí, una médica con TikTok). 

 

“Nacida en Viedma y criada entre juguetes”

Su familia tiene una juguetería desde que es muy niña, al repasar recuerdos y anécdotas nos habla sobre los “domingos familiares en La Boca y tardes en la Costa con amigos y amigas. Somos una familia muy unida, mi papá y mi mamá me apoyan incondicionalmente en cada una de mis decisiones, por más alocadas que les parezcan. Tengo las mejores amigas que la vida me pudo dar, llevamos más de 20 años de amistad y a pesar de los cambios que tuvimos y la distancia, siempre estamos ahí, acompañándonos y apoyándonos. Puedo decir que soy lo que soy, gracias a las personas que me acompañan en esta vida”.

 

Con una personalidad curiosa y también apasionada por la medicina, “no paso un día sin tocar un libro de medicina!” (aclara). Además de disfrutar de la naturaleza, ver series, películas, viajar, conocer otras culturas y vivir experiencias nuevas también “me gustan mucho las redes sociales, tanto para aprender/enseñar como para el ocio. Me conmueve la solidaridad, la gente que promueve el respeto, la empatía, la lucha por lo que cree y la sororidad. Me lastima el odio, la discriminación, la violencia y la indiferencia”, afirma.

 

 

En esta entrega de Musas estamos ante una mujer con una visión integradora y a su vez poco convencional, por lo que el acercamiento a la carrera no pudo haber sido distinto “muchos años me pregunté por qué había elegido esta profesión y no encontraba respuesta (no tengo ningún familiar de la rama), hasta el año pasado en que charlando con mamá me hizo acordar que cuando era chiquita no paraba de mirar unos VHS que teníamos del cuerpo humano. Eran unos dibujitos animados que te explicaban el funcionamiento del cuerpo humano desde adentro, cosa que me fascinó y ahora puedo entender que ahí se plantó mi semillita”. Desde ese momento hasta hoy por lo visto siguen  2 cosas vigentes: la curiosidad por la medicina y lo audiovisual como recurso para comunicar. 

 

-¿Qué te atrapa de la endocrinología? 

-Como todo estudiante de medicina, cada materia que hacía me fascinaba y decía “quiero hacer pediatría”, “no, mejor cirugía”, “no mejor gineco”… en fin, empecé la especialización en medicina interna (clínica) pero algo no me llenaba y el esfuerzo era inmenso así que decidí dejarla. Puse sobre la mesa qué estilo de vida quería tener (la guardias no son lo mío), qué tipo de medicina me gustaba y cuál no, qué tipo de pacientes y qué vínculo me gusta formar con ellos/ellas así que después de un tiempo de pensarlo descubrí que lo mío era algo de consultorio, donde no tenga que correr con el reloj, que no haya demasiadas urgencias, que pueda ver pacientes variados (hombres, mujeres, embarazadas, niñes) y formar vínculos que se sostengan en el tiempo, no podría hacer una especialidad en la que no tenga charla con el paciente. Una vez que entré a endocrino descubrí lo inmensa que es y me fascinó. Conocí una rama en la que puedo ayudar a pacientes desde lo social y emocional también (medicina transgénero y consultorio de diversidad) así que estoy 100% segura que fue la mejor elección que he hecho.

 

“La buena onda no quita la calidad de atención médica. Ni al revés”

Encontrar una impronta fue una construcción personal más allá de la estructura dada por la formación “creo que encontré mi propia forma de ejercer la profesión. Como paciente he tenido experiencias de profesionales a los que consulté y al sentirme tan expuesta, vulnerable, cosificada como objeto de estudio y,  hasta incluso, ignorada, me dije a mi misma yo así no voy a ser nunca. A veces se me va la mano, tanto que termino contándole chistes a los/as pacientes o hablando de nuestras vidas como si estuviéramos tomando unos mates. Me parece que la distancia pasa por otro lado, mientras haya respeto de ambas partes, no tiene por qué ser un vínculo estructurado. Además, uno de mis grandes docentes en la facultad decía (y concuerdo al mil) que si queremos que el paciente ande bien con el tratamiento que le demos, lo primero que hay que cultivar es un buen vínculo.  Las personas que me conocen en consulta, saben que a pesar de mi forma más “relajada” de vincularme con mis pacientes, soy muy exigente en cuanto a tratamientos e indicaciones. La buena onda no quita la calidad de atención médica. Ni al revés.

 

 

- Con esta forma de ver el nexo paciente-especialista ¿Da para que te sigan en redes sociales? 

- Con respecto a mis redes personales, en un principio tenía todo oculto, porque sentía la responsabilidad de mantener ese estereotipo de médico/a. Que los pacientes no se enteren que somos un humano más. La sociedad puede ser muy cruel, estigmatizadora y juzgadora. Por suerte con el tiempo decidí que si era mi única vida, prefiero vivirla como se me antoje, y al que no le gusta, que busque otro/a médico/a. ¿Total? somos miles (risas). Si alguien me juzga la calidad de profesional por el color de mi pelo, o por si tengo tatuajes o salgo de noche, creo que no es él/la paciente indicado para mí, ni yo la médica indicada para él/ella. 

 

-Venís de una formación académica bastante fuerte y tradicional ¿cuál pensás que es el desafío actual de la medicina para seguir cautivando y formar nuevos profesionales que de por sí son nativos digitales? 

-Yo creo que lejos de enojarnos con la tecnología, debemos usarla para ampliar la llegada a pacientes y ellos/as a nosotros/as. Esto no quiere decir que somos reemplazables por Google, ni mucho menos que se puede hacer atención 100% virtual, nada reemplaza a la consulta médica presencial. Lo que digo es que está bueno usar la tecnología como una herramienta más, para situaciones específicas. Facilitar la llegada de la medicina a pacientes que les cuesta movilizarse, que viven en zonas aisladas de los centros urbanos, etc. Si se puede hacer algo con menos complicaciones, creo que el beneficio sería enorme. Hay que tener en cuenta que hay especialidades en las que esto se puede aplicar y otras en las que es impensado. 

 

“Mi Pelo, Tu Sonrisa” 

El año pasado la Dra. Mondillo junto al Banco Solidario de Pelucas Patagones-Viedma organizaron la primera actividad de donación de cabello para hacer pelucas destinadas a pacientes con necesidades oncológicas, en dicha jornada de una tarde recolectaron 221 mechones, entre otros donativos. “Lo que pasó fue algo totalmente inesperado. Desde la explosión del video que inició todo, la propuesta de hacer algo concreto por parte de los chicos de la peluquería, la cantidad de gente que nos ayudó a que se pudiera realizar, a difundir, quienes se acercaron ese día a donar, a decirnos cosas hermosas, a contarnos sus historias. Me emociona mucho. Jamás pensé que tendría el honor de participar de algo así. Siempre estamos en contacto con las señoras del Banco de Pelucas Patagones-Viedma y seguimos emocionadas por lo que fue. Conocí mucha gente hermosa gracias a ese evento solidario. Definitivamente es algo que nunca voy a olvidar”.

 

 

-¿Qué es lo más difícil de ser médica? 

-A riesgo de caer en el cliché más popular, tengo que decir el contacto con la muerte y el sufrimiento. Nuestra cultura nos hace creer que somos eternos y por eso la muerte nos sorprende y duele tanto. Aprender que la muerte es parte de la vida, es un proceso difícil, pero sumamente necesario para disfrutar el tiempo que pasamos en esta tierra, para saber la importancia de cuidarnos, aprovechar de la gente que tenemos al lado y saber disfrutar el momento. El ahora. Yo aprendí mucho viendo a pacientes enfrentando situaciones muy difíciles, sonriendo a pesar del dolor, diciendo con la mirada lo que nadie quiere escuchar, dándote la mano en un gesto de agradecimiento. Las personas creen que no tenemos registro de todo esto, pero yo he llorado con ellos (aunque ellos ni se hayan enterado), me he reído, me he enojado e incluso los he abrazado con cariño sincero. Hay pacientes que hacen más por vos, que vos por ellos, no tengo dudas. 

 

“Para aprender hay que tener curiosidad”

Una de las cosas que más impresiona al ver personalmente a la Dra. Modillo es que desde la imagen rompe por completo el estereotipo tradicional de médica, cabello teñido de colores, muy activa en el mundo digital y al visitar sus redes sociales de repente vincula a “Shrek” con un padecimiento real y nos enteramos de datos que ni sospechábamos (tanto de la enfermedad como de la película). “A mi la medicina me encanta, cómo funciona el ser humano me parece algo maravilloso. Me apasiona encontrar esos datos curiosos, darle una cara más banal, si se quiere, a la medicina. Hacerla un poco más divertida, que genere intriga en la gente. Para aprender hay que tener curiosidad, asi que yo estimulo ese camino en mis redes”.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Curiosidades médicas 💚

Una publicación compartida de Vivir En Salud Y Bienestar (@vivirensyb) el

 

Un sacrificio que trae muchas satisfacciones

“Una de las preguntas más frecuente que me hacen es si la carrera es difícil. La carrera es ardua, van a pasar horas, días, noches, cumpleaños, fiestas y feriados estudiando. Se van a frustrar por no saber todo, van a desaprobar, van a llorar y la van a odiar. Pero no van a poder dejarla. Si es lo que amas, lo que te intriga, eso que hace que te emociones cuando aprendés algo nuevo… es tu camino. Seguí. Vas a conocer gente increíble. No se van a arrepentir, es un sacrificio sí, pero trae muchas satisfacciones. Y cierro esto como siempre termino la charla con los que me hacen esta pregunta, nos vemos en los pasillos del hospital, futuro/a colega”.


 

La Dra. Anahí Mondillo es médica en el Servicio de Endocrinología Htal Pirovano, CABA. MN 154286. Podés seguir sus novedades en Instagram: @vivirensyb / Facebook: Vivir en Salud y Bienestar / TikTok: @anahimondillo

 

Por: Leomarys Ñañe

Fotos: Gentileza Anahí Mondillo / Leomarys Ñañe

 

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Anahí Mondillo, la médica viedmense que revoluciona en Instagram

“Hay pacientes que hacen más por vos, que vos por ellos”

 

Para elegir una profesión intervienen distintos factores, hay familias que por tradición se dedican a una actividad, en otros casos la persona entra en una búsqueda durante su adolescencia o adultez, y podemos seguir enumerando. En tiempos cuando la medicina y las redes sociales adquieren protagonismo, nos encontramos con la Dra. Anahí Mondillo, médica viedmense en Buenos Aires haciendo una especialización en endocrinología. Además de estudiar y atender a sus pacientes, comunica de forma poco convencional los temas relacionados a la salud desde sus cuentas en Instagram y TikTok ( sí, una médica con TikTok). 

 

“Nacida en Viedma y criada entre juguetes”

Su familia tiene una juguetería desde que es muy niña, al repasar recuerdos y anécdotas nos habla sobre los “domingos familiares en La Boca y tardes en la Costa con amigos y amigas. Somos una familia muy unida, mi papá y mi mamá me apoyan incondicionalmente en cada una de mis decisiones, por más alocadas que les parezcan. Tengo las mejores amigas que la vida me pudo dar, llevamos más de 20 años de amistad y a pesar de los cambios que tuvimos y la distancia, siempre estamos ahí, acompañándonos y apoyándonos. Puedo decir que soy lo que soy, gracias a las personas que me acompañan en esta vida”.

 

Con una personalidad curiosa y también apasionada por la medicina, “no paso un día sin tocar un libro de medicina!” (aclara). Además de disfrutar de la naturaleza, ver series, películas, viajar, conocer otras culturas y vivir experiencias nuevas también “me gustan mucho las redes sociales, tanto para aprender/enseñar como para el ocio. Me conmueve la solidaridad, la gente que promueve el respeto, la empatía, la lucha por lo que cree y la sororidad. Me lastima el odio, la discriminación, la violencia y la indiferencia”, afirma.

 

 

En esta entrega de Musas estamos ante una mujer con una visión integradora y a su vez poco convencional, por lo que el acercamiento a la carrera no pudo haber sido distinto “muchos años me pregunté por qué había elegido esta profesión y no encontraba respuesta (no tengo ningún familiar de la rama), hasta el año pasado en que charlando con mamá me hizo acordar que cuando era chiquita no paraba de mirar unos VHS que teníamos del cuerpo humano. Eran unos dibujitos animados que te explicaban el funcionamiento del cuerpo humano desde adentro, cosa que me fascinó y ahora puedo entender que ahí se plantó mi semillita”. Desde ese momento hasta hoy por lo visto siguen  2 cosas vigentes: la curiosidad por la medicina y lo audiovisual como recurso para comunicar. 

 

-¿Qué te atrapa de la endocrinología? 

-Como todo estudiante de medicina, cada materia que hacía me fascinaba y decía “quiero hacer pediatría”, “no, mejor cirugía”, “no mejor gineco”… en fin, empecé la especialización en medicina interna (clínica) pero algo no me llenaba y el esfuerzo era inmenso así que decidí dejarla. Puse sobre la mesa qué estilo de vida quería tener (la guardias no son lo mío), qué tipo de medicina me gustaba y cuál no, qué tipo de pacientes y qué vínculo me gusta formar con ellos/ellas así que después de un tiempo de pensarlo descubrí que lo mío era algo de consultorio, donde no tenga que correr con el reloj, que no haya demasiadas urgencias, que pueda ver pacientes variados (hombres, mujeres, embarazadas, niñes) y formar vínculos que se sostengan en el tiempo, no podría hacer una especialidad en la que no tenga charla con el paciente. Una vez que entré a endocrino descubrí lo inmensa que es y me fascinó. Conocí una rama en la que puedo ayudar a pacientes desde lo social y emocional también (medicina transgénero y consultorio de diversidad) así que estoy 100% segura que fue la mejor elección que he hecho.

 

“La buena onda no quita la calidad de atención médica. Ni al revés”

Encontrar una impronta fue una construcción personal más allá de la estructura dada por la formación “creo que encontré mi propia forma de ejercer la profesión. Como paciente he tenido experiencias de profesionales a los que consulté y al sentirme tan expuesta, vulnerable, cosificada como objeto de estudio y,  hasta incluso, ignorada, me dije a mi misma yo así no voy a ser nunca. A veces se me va la mano, tanto que termino contándole chistes a los/as pacientes o hablando de nuestras vidas como si estuviéramos tomando unos mates. Me parece que la distancia pasa por otro lado, mientras haya respeto de ambas partes, no tiene por qué ser un vínculo estructurado. Además, uno de mis grandes docentes en la facultad decía (y concuerdo al mil) que si queremos que el paciente ande bien con el tratamiento que le demos, lo primero que hay que cultivar es un buen vínculo.  Las personas que me conocen en consulta, saben que a pesar de mi forma más “relajada” de vincularme con mis pacientes, soy muy exigente en cuanto a tratamientos e indicaciones. La buena onda no quita la calidad de atención médica. Ni al revés.

 

 

- Con esta forma de ver el nexo paciente-especialista ¿Da para que te sigan en redes sociales? 

- Con respecto a mis redes personales, en un principio tenía todo oculto, porque sentía la responsabilidad de mantener ese estereotipo de médico/a. Que los pacientes no se enteren que somos un humano más. La sociedad puede ser muy cruel, estigmatizadora y juzgadora. Por suerte con el tiempo decidí que si era mi única vida, prefiero vivirla como se me antoje, y al que no le gusta, que busque otro/a médico/a. ¿Total? somos miles (risas). Si alguien me juzga la calidad de profesional por el color de mi pelo, o por si tengo tatuajes o salgo de noche, creo que no es él/la paciente indicado para mí, ni yo la médica indicada para él/ella. 

 

-Venís de una formación académica bastante fuerte y tradicional ¿cuál pensás que es el desafío actual de la medicina para seguir cautivando y formar nuevos profesionales que de por sí son nativos digitales? 

-Yo creo que lejos de enojarnos con la tecnología, debemos usarla para ampliar la llegada a pacientes y ellos/as a nosotros/as. Esto no quiere decir que somos reemplazables por Google, ni mucho menos que se puede hacer atención 100% virtual, nada reemplaza a la consulta médica presencial. Lo que digo es que está bueno usar la tecnología como una herramienta más, para situaciones específicas. Facilitar la llegada de la medicina a pacientes que les cuesta movilizarse, que viven en zonas aisladas de los centros urbanos, etc. Si se puede hacer algo con menos complicaciones, creo que el beneficio sería enorme. Hay que tener en cuenta que hay especialidades en las que esto se puede aplicar y otras en las que es impensado. 

 

“Mi Pelo, Tu Sonrisa” 

El año pasado la Dra. Mondillo junto al Banco Solidario de Pelucas Patagones-Viedma organizaron la primera actividad de donación de cabello para hacer pelucas destinadas a pacientes con necesidades oncológicas, en dicha jornada de una tarde recolectaron 221 mechones, entre otros donativos. “Lo que pasó fue algo totalmente inesperado. Desde la explosión del video que inició todo, la propuesta de hacer algo concreto por parte de los chicos de la peluquería, la cantidad de gente que nos ayudó a que se pudiera realizar, a difundir, quienes se acercaron ese día a donar, a decirnos cosas hermosas, a contarnos sus historias. Me emociona mucho. Jamás pensé que tendría el honor de participar de algo así. Siempre estamos en contacto con las señoras del Banco de Pelucas Patagones-Viedma y seguimos emocionadas por lo que fue. Conocí mucha gente hermosa gracias a ese evento solidario. Definitivamente es algo que nunca voy a olvidar”.

 

 

-¿Qué es lo más difícil de ser médica? 

-A riesgo de caer en el cliché más popular, tengo que decir el contacto con la muerte y el sufrimiento. Nuestra cultura nos hace creer que somos eternos y por eso la muerte nos sorprende y duele tanto. Aprender que la muerte es parte de la vida, es un proceso difícil, pero sumamente necesario para disfrutar el tiempo que pasamos en esta tierra, para saber la importancia de cuidarnos, aprovechar de la gente que tenemos al lado y saber disfrutar el momento. El ahora. Yo aprendí mucho viendo a pacientes enfrentando situaciones muy difíciles, sonriendo a pesar del dolor, diciendo con la mirada lo que nadie quiere escuchar, dándote la mano en un gesto de agradecimiento. Las personas creen que no tenemos registro de todo esto, pero yo he llorado con ellos (aunque ellos ni se hayan enterado), me he reído, me he enojado e incluso los he abrazado con cariño sincero. Hay pacientes que hacen más por vos, que vos por ellos, no tengo dudas. 

 

“Para aprender hay que tener curiosidad”

Una de las cosas que más impresiona al ver personalmente a la Dra. Modillo es que desde la imagen rompe por completo el estereotipo tradicional de médica, cabello teñido de colores, muy activa en el mundo digital y al visitar sus redes sociales de repente vincula a “Shrek” con un padecimiento real y nos enteramos de datos que ni sospechábamos (tanto de la enfermedad como de la película). “A mi la medicina me encanta, cómo funciona el ser humano me parece algo maravilloso. Me apasiona encontrar esos datos curiosos, darle una cara más banal, si se quiere, a la medicina. Hacerla un poco más divertida, que genere intriga en la gente. Para aprender hay que tener curiosidad, asi que yo estimulo ese camino en mis redes”.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Curiosidades médicas 💚

Una publicación compartida de Vivir En Salud Y Bienestar (@vivirensyb) el

 

Un sacrificio que trae muchas satisfacciones

“Una de las preguntas más frecuente que me hacen es si la carrera es difícil. La carrera es ardua, van a pasar horas, días, noches, cumpleaños, fiestas y feriados estudiando. Se van a frustrar por no saber todo, van a desaprobar, van a llorar y la van a odiar. Pero no van a poder dejarla. Si es lo que amas, lo que te intriga, eso que hace que te emociones cuando aprendés algo nuevo… es tu camino. Seguí. Vas a conocer gente increíble. No se van a arrepentir, es un sacrificio sí, pero trae muchas satisfacciones. Y cierro esto como siempre termino la charla con los que me hacen esta pregunta, nos vemos en los pasillos del hospital, futuro/a colega”.


 

La Dra. Anahí Mondillo es médica en el Servicio de Endocrinología Htal Pirovano, CABA. MN 154286. Podés seguir sus novedades en Instagram: @vivirensyb / Facebook: Vivir en Salud y Bienestar / TikTok: @anahimondillo

 

Por: Leomarys Ñañe

Fotos: Gentileza Anahí Mondillo / Leomarys Ñañe

 

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