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Contadores públicos: una profesión vapuleada en época de pandemia

El Colegio de Graduados en Ciencias Económicas Zona Atlántica, quiere poner de manifiesto ante la comunidad toda, el reconocimiento a la labor que han llevado y llevan a cabo día a día las contadoras y contadores públicos de la Comarca y zona de influencia desde que se ha decretado el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Nuestra institución nuclea a la mayoría de los profesionales en Ciencias Económicas que ejercen su profesión en nuestra jurisdicción que, como es de público conocimiento, la actividad que desarrollan es de asesoramiento y acompañamiento a sus respectivos clientes que se desempeñan en la industria, el comercio, transportes, turismo, asociaciones civiles, fundaciones, monotributistas, etc. en materias contable, impositiva y laboral, entre otras.

En ese marco el profesional debe trabajar para que su cliente cumpla con todas las normativas vigentes, fundamentalmente en materia impositiva y laboral, haciendo las liquidaciones y presentaciones de Declaraciones Juradas y toda otra documentación que requieren los organismos recaudadores y de contralor a nivel municipal, provincial y nacional.

Y es aquí donde ponemos el acento y hacemos este reconocimiento a nuestros colegas, porque en época de cuarentena han tenido que llevar a cabo sus trabajos en condiciones absolutamente desfavorables, durante jornadas laborales de horarios indefinidos teniendo que esperar hasta altas horas de la noche, o trabajar los fines de semana y/o feriados, quitando horas a su merecido descanso y a la atención de su familia,  para poder ingresar a las páginas web de los organismos recaudadores  que, por lo general, están saturadas ya que todos los profesionales del país, al mismo momento, tratamos de cumplir con nuestros clientes haciendo las presentaciones de los requerimientos previsionales e impositivos, en tiempo y forma para que luego no sean pasibles de multas e intereses, o lo que es peor: pérdida de “beneficios” impositivos o previsionales.

Asimismo se ha acompañado en todas las presentaciones de los clientes ante entidades bancarias para posibilitar a los mismos el pago de salarios de sus empleados; se han debido realizar capacitaciones sobre toda la normativa nueva, la cual tiene una complejidad inmensamente mayor a la que se resume en diarios, portales y noticieros, para poder trasladarla a los clientes; se ha tenido que explicar en “nombre del estado” el denegamiento irrazonable de beneficios anunciados a clientes que no cumplen con parámetros mal diseñados.

El sector profesional y específicamente el de los Contadores Públicos, ha tenido y tiene que desarrollar sus tareas profesionales en un contexto absolutamente cambiante, no solo porque han tenido que trasladar e implementar sus mecanismos para trabajar en sus lugares de residencia, sino también por la  profusa, compleja y diversa emanación de normas legales y reglamentarias, sancionadas un día y dejadas sin efecto al otro, reformadas a la semana siguiente, en fin, un sinnúmero de situaciones que llevaría varias páginas describir, pero que sólo han generado inquietud y gran confusión en los sectores comerciales y empresariales, derivadas en consultas permanentes a sus asesores contables, impositivos y laborales y un inusitado cúmulo de trabajo que ha tenido que enfrentar la profesión en general, en situación de total precariedad laboral,  con el agravante de no saber cómo ni cuándo podrá cobrar sus honorarios.

Por otro parte, los distintos niveles del Estado provincial y nacional y sus organismos fiscales (AFIP, ART de Rio Negro y Municipalidades) han otorgado mezquinas prórrogas para la presentación y pago de la enorme cantidad de impuestos, tasas y contribuciones del  sistema impositivo y laboral, desconociendo la problemática de quienes trabajan para realizar dichas presentaciones y peor aún de quienes deben abonarlas. A lo mencionado se sumará un enorme cúmulo de vencimientos de presentación de impuestos anuales, cierres de estados contables y otras actividades profesionales sobre las cuales han desoído las solicitudes de prórroga presentadas por los organismos profesionales de representación nacional. Esta situación expone a los profesionales ante sus clientes, que esperan que sus trabajos  sean realizados en tiempo y forma, en un contexto donde ello no es posible.

Desde distintas instituciones que nuclean a los profesionales en Ciencias Económicas, hemos solicitado a nivel provincial y nacional que se prorroguen los vencimientos impositivos, que la normativa que otorga “beneficios” a los contribuyentes sean claras, precisas y de fácil acceso para los beneficiarios, etc. Sin embargo las respuestas han sido siempre negativas o simplemente no hubo respuestas, aun cuando en ciertos estamentos y organismos del Estado y con poder de decisión y análisis de las situaciones descriptas, se desempeñan funcionarios que también ostentan el título de Contador Público y que conocen acabadamente que nuestro trabajo contribuye a una mejor administración y mayor recaudación tributaria.

Por lo expuesto, reiteramos nuestro reconocimiento y apoyo a las contadoras y contadores que han llevado y llevan a cabo su trabajo día a día, con absoluto profesionalismo y vocación, pero también queremos poner de manifiesto y hacer público  y notorio nuestro malestar y repudio por la total falta de consideración y respeto para con los profesionales en Ciencias Económicas por parte de los Estados Provinciales y Nacional.

Por el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas Zona Atlántica.

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Contadores públicos: una profesión vapuleada en época de pandemia

El Colegio de Graduados en Ciencias Económicas Zona Atlántica, quiere poner de manifiesto ante la comunidad toda, el reconocimiento a la labor que han llevado y llevan a cabo día a día las contadoras y contadores públicos de la Comarca y zona de influencia desde que se ha decretado el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Nuestra institución nuclea a la mayoría de los profesionales en Ciencias Económicas que ejercen su profesión en nuestra jurisdicción que, como es de público conocimiento, la actividad que desarrollan es de asesoramiento y acompañamiento a sus respectivos clientes que se desempeñan en la industria, el comercio, transportes, turismo, asociaciones civiles, fundaciones, monotributistas, etc. en materias contable, impositiva y laboral, entre otras.

En ese marco el profesional debe trabajar para que su cliente cumpla con todas las normativas vigentes, fundamentalmente en materia impositiva y laboral, haciendo las liquidaciones y presentaciones de Declaraciones Juradas y toda otra documentación que requieren los organismos recaudadores y de contralor a nivel municipal, provincial y nacional.

Y es aquí donde ponemos el acento y hacemos este reconocimiento a nuestros colegas, porque en época de cuarentena han tenido que llevar a cabo sus trabajos en condiciones absolutamente desfavorables, durante jornadas laborales de horarios indefinidos teniendo que esperar hasta altas horas de la noche, o trabajar los fines de semana y/o feriados, quitando horas a su merecido descanso y a la atención de su familia,  para poder ingresar a las páginas web de los organismos recaudadores  que, por lo general, están saturadas ya que todos los profesionales del país, al mismo momento, tratamos de cumplir con nuestros clientes haciendo las presentaciones de los requerimientos previsionales e impositivos, en tiempo y forma para que luego no sean pasibles de multas e intereses, o lo que es peor: pérdida de “beneficios” impositivos o previsionales.

Asimismo se ha acompañado en todas las presentaciones de los clientes ante entidades bancarias para posibilitar a los mismos el pago de salarios de sus empleados; se han debido realizar capacitaciones sobre toda la normativa nueva, la cual tiene una complejidad inmensamente mayor a la que se resume en diarios, portales y noticieros, para poder trasladarla a los clientes; se ha tenido que explicar en “nombre del estado” el denegamiento irrazonable de beneficios anunciados a clientes que no cumplen con parámetros mal diseñados.

El sector profesional y específicamente el de los Contadores Públicos, ha tenido y tiene que desarrollar sus tareas profesionales en un contexto absolutamente cambiante, no solo porque han tenido que trasladar e implementar sus mecanismos para trabajar en sus lugares de residencia, sino también por la  profusa, compleja y diversa emanación de normas legales y reglamentarias, sancionadas un día y dejadas sin efecto al otro, reformadas a la semana siguiente, en fin, un sinnúmero de situaciones que llevaría varias páginas describir, pero que sólo han generado inquietud y gran confusión en los sectores comerciales y empresariales, derivadas en consultas permanentes a sus asesores contables, impositivos y laborales y un inusitado cúmulo de trabajo que ha tenido que enfrentar la profesión en general, en situación de total precariedad laboral,  con el agravante de no saber cómo ni cuándo podrá cobrar sus honorarios.

Por otro parte, los distintos niveles del Estado provincial y nacional y sus organismos fiscales (AFIP, ART de Rio Negro y Municipalidades) han otorgado mezquinas prórrogas para la presentación y pago de la enorme cantidad de impuestos, tasas y contribuciones del  sistema impositivo y laboral, desconociendo la problemática de quienes trabajan para realizar dichas presentaciones y peor aún de quienes deben abonarlas. A lo mencionado se sumará un enorme cúmulo de vencimientos de presentación de impuestos anuales, cierres de estados contables y otras actividades profesionales sobre las cuales han desoído las solicitudes de prórroga presentadas por los organismos profesionales de representación nacional. Esta situación expone a los profesionales ante sus clientes, que esperan que sus trabajos  sean realizados en tiempo y forma, en un contexto donde ello no es posible.

Desde distintas instituciones que nuclean a los profesionales en Ciencias Económicas, hemos solicitado a nivel provincial y nacional que se prorroguen los vencimientos impositivos, que la normativa que otorga “beneficios” a los contribuyentes sean claras, precisas y de fácil acceso para los beneficiarios, etc. Sin embargo las respuestas han sido siempre negativas o simplemente no hubo respuestas, aun cuando en ciertos estamentos y organismos del Estado y con poder de decisión y análisis de las situaciones descriptas, se desempeñan funcionarios que también ostentan el título de Contador Público y que conocen acabadamente que nuestro trabajo contribuye a una mejor administración y mayor recaudación tributaria.

Por lo expuesto, reiteramos nuestro reconocimiento y apoyo a las contadoras y contadores que han llevado y llevan a cabo su trabajo día a día, con absoluto profesionalismo y vocación, pero también queremos poner de manifiesto y hacer público  y notorio nuestro malestar y repudio por la total falta de consideración y respeto para con los profesionales en Ciencias Económicas por parte de los Estados Provinciales y Nacional.

Por el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas Zona Atlántica.

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