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05 JUN 2020

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Un equipo de madres e hijos en el básquet local

Vía Básquet Lavalle, comenzó a gestarse hace varios años y esta temporada tenía previsto participar en formativas y en primera del femenino.

Previo a la suspensión de todas sus competencias, por la pandemia de Coronavirus, la Asociación de Básquet del Valle inferior proyectaba darle al básquet femenino la categorización que se merece.

Si bien aún no se había confirmado los participantes y formato del próximo torneo de primera división, se sabía que habría nuevos equipos. Uno de ellos era Vía Basket Lavalle, que además también comenzaría a participar en formativas.

Edgardo Sesma, quién propone el básquet como una alternativa en uno de los barrios más populosos de la capital, dialogó con En el Ángulo sobre cómo fue creciendo la disciplina en la junta vecinal hasta llegar a tener equipos en categorías escuelita, pre-mini, U13 y femenino.

“El básquet se inició hace dos años en la junta vecinal del barrio Lavalle. Presentamos un proyecto a la junta, se aceptó, nos dieron un horario tres días a la semana”, narró.

“Iniciamos con los chicos, tuvo mucha aceptación. Gustó mucho porque se les daba otra opción dentro de los deportes que se estaban ofreciendo. Al gustar tanto la disciplina, nos dieron un horario más, a la noche. Ahí empezaron a participar las madres de los niños”, agregó.

“Las chicas empezaron con el mismo entusiasmo de los minis. Estas mujeres, que empezaron, en su mayoría tenían sus familias, sus hijos, sus obligaciones y encontraron un lugar recreativo. Se hizo un hermoso grupo, muy trabajador, sobre todo, y se dio para adelante”, continuó.

El equipo femenino, que comenzó con las mamás que iban a ver jugar a sus hijos, ya es un plantel completo de alrededor de 22 jugadoras.

Esta temporada, tanto la ABVI como la Federación Rionegrina de Básquet, habían visto con buenos ojos comenzar a integrarlos a la competencia.

“A principio del año me junte con Alejandro Lucero (presidente ABVI) y le platee la idea de, no sé si competir a nivel campeonato con los chicos, pero si estar presentes y llevarlos a puedan participar junto a los diferentes clubes de la Comarca. También se planteó en la federación, vamos a tener su apoyo y vamos a hacer lo posible por incluir y jugar. Tuvo una gran aceptación y nos acomodaron el día para que juegue el mini básquet y poder darle una competencia, que es lo que ellos piden”, contó.

“Si bien a todos les gusta ir tres veces por semana a entrenar también les gusta competir y medirse con otros niños. Entrenamos todo un año, hicimos amistosos, viajamos a Río Colorado, jugamos con el municipio, jugamos con San Martín. Eso nos motivó a seguir adelante”, siguió.

“También es un incentivo a otros chicos para que participen y jueguen, porque lo ven de otra forma con más competencia”, resaltó.

Por último, fue consultado, sobre las sensaciones que le genera este proyecto de llevar el básquet al barrio Lavalle.

“Estoy muy contento y me siento muy orgulloso de pertenecer a este deporte. Me hace bien poder enseñarlo y desde otro lugar, con inclusión, compañerismo y compartir. Ver cómo crecen los chicos en estos años de laburo te pone muy bien y te dan muchas ganas de seguir”, concluyó.

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Un equipo de madres e hijos en el básquet local

Vía Básquet Lavalle, comenzó a gestarse hace varios años y esta temporada tenía previsto participar en formativas y en primera del femenino.

Previo a la suspensión de todas sus competencias, por la pandemia de Coronavirus, la Asociación de Básquet del Valle inferior proyectaba darle al básquet femenino la categorización que se merece.

Si bien aún no se había confirmado los participantes y formato del próximo torneo de primera división, se sabía que habría nuevos equipos. Uno de ellos era Vía Basket Lavalle, que además también comenzaría a participar en formativas.

Edgardo Sesma, quién propone el básquet como una alternativa en uno de los barrios más populosos de la capital, dialogó con En el Ángulo sobre cómo fue creciendo la disciplina en la junta vecinal hasta llegar a tener equipos en categorías escuelita, pre-mini, U13 y femenino.

“El básquet se inició hace dos años en la junta vecinal del barrio Lavalle. Presentamos un proyecto a la junta, se aceptó, nos dieron un horario tres días a la semana”, narró.

“Iniciamos con los chicos, tuvo mucha aceptación. Gustó mucho porque se les daba otra opción dentro de los deportes que se estaban ofreciendo. Al gustar tanto la disciplina, nos dieron un horario más, a la noche. Ahí empezaron a participar las madres de los niños”, agregó.

“Las chicas empezaron con el mismo entusiasmo de los minis. Estas mujeres, que empezaron, en su mayoría tenían sus familias, sus hijos, sus obligaciones y encontraron un lugar recreativo. Se hizo un hermoso grupo, muy trabajador, sobre todo, y se dio para adelante”, continuó.

El equipo femenino, que comenzó con las mamás que iban a ver jugar a sus hijos, ya es un plantel completo de alrededor de 22 jugadoras.

Esta temporada, tanto la ABVI como la Federación Rionegrina de Básquet, habían visto con buenos ojos comenzar a integrarlos a la competencia.

“A principio del año me junte con Alejandro Lucero (presidente ABVI) y le platee la idea de, no sé si competir a nivel campeonato con los chicos, pero si estar presentes y llevarlos a puedan participar junto a los diferentes clubes de la Comarca. También se planteó en la federación, vamos a tener su apoyo y vamos a hacer lo posible por incluir y jugar. Tuvo una gran aceptación y nos acomodaron el día para que juegue el mini básquet y poder darle una competencia, que es lo que ellos piden”, contó.

“Si bien a todos les gusta ir tres veces por semana a entrenar también les gusta competir y medirse con otros niños. Entrenamos todo un año, hicimos amistosos, viajamos a Río Colorado, jugamos con el municipio, jugamos con San Martín. Eso nos motivó a seguir adelante”, siguió.

“También es un incentivo a otros chicos para que participen y jueguen, porque lo ven de otra forma con más competencia”, resaltó.

Por último, fue consultado, sobre las sensaciones que le genera este proyecto de llevar el básquet al barrio Lavalle.

“Estoy muy contento y me siento muy orgulloso de pertenecer a este deporte. Me hace bien poder enseñarlo y desde otro lugar, con inclusión, compañerismo y compartir. Ver cómo crecen los chicos en estos años de laburo te pone muy bien y te dan muchas ganas de seguir”, concluyó.

Un equipo de madres e hijos en el básquet local

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