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Custodios de 5 millones de hectáreas

Dialogamos con el jefe del SPLIF con sede en Conesa, Jorge Chiriotti, quien remarcó que tanto los ciudadanos de a pie como los propietarios de campos y el clima son factores cruciales en la prevención de incendios.

Hay un horizonte más infinito y el paisaje contrasta. Montes y pastizales, ganado y fauna salvaje. Nos hace acordar que ya comienza la Patagonia. No tan agreste como mas al sur. Pero sí inmensa.

Nos dijeron que el trabajo comenzaba a partir de esa línea imaginaria de la isobara 250 que se dibujaba sinuosa entre Las Grutas y Chimpay hacia el este, llegando al mar.

Jorge Chiriotti, jefe del Servicio de Lucha Contra Incendios Forestales (SPLIF), es optimista y reitera el trabajo de concientización que se ha logrado en todos los actores, para que el fuego este verano no haga estragos.

Sabe que al igual que todas las temporadas incendios va a haber. Por la inconciencia de algunos o por las tormentas eléctricas que descargan sus rayos.

Este año, la región tuvo una gran recuperación en montes y pastizales por las lluvias que se produjeron desde mayo y que aun, en forma esporádica, aparecen en esta temporada. Ahora lo hacen en forma de tormenta eléctrica como se le suele decir.

Esto hace que haya gran cantidad de pasto y monte recuperado muy susceptible al fuego.

El titular del SPLIF, que tiene su sede en General Conesa, contó: “Si bien no se ha incorporado personal, contamos con la misma dotación del año pasado y con el mismo equipamiento. Hemos comprado indumentaria específica para el combate de incendios de esta magnitud. Los móviles han sido equipados con cubiertas especiales para este tipo de tareas a campo”.

Ya estamos en tiempo de alerta. Hay protocolos de manejo y un equipo interinstituciconal que trabaja para minimizar los riesgos.

En este sentido, acotó que en el trabajo multidisciplinario participan Protección Civil, Bomberos, Policía, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, La Dirección de  Aeronáutica, y organismos como la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas y el Servicio Meteorológico Nacional. Se suman los municipios, Vialidad, Sociedades Rurales y productores, cada uno con sus funciones específicas en un trabajo coordinado

“Seguimos fundamentalmente en la prevención y en la concientización de los propietarios de campos de la región para evitar quemas o fuegos que puedan dispararse de su control y provoquen un incendio de magnitud arrasando miles de hectáreas como ha sucedido” informó.

Cabe recordar  aquellos grandes focos que arrasaron más de 1.600.000 hectáreas hacia fines del 2016 con la consiguiente pérdida de ganado,  flora y fauna autóctona e infraestructuras de campos como alambrados, casas, molinos, corrales, etc. El cielo entre negro y anaranjado por el humo y el resplandor del fuego, viento arremolinado, rutas cerradas, ganado disparando sin rumbo pintaron un panorama desolador hasta el agotamiento. El manto de cenizas caía en los pueblos.

Hay un esquema de alerta temprana que comienza con el pronóstico climático y el aviso diario del nivel de riesgo que existe en función de las condiciones de calor, viento y otros factores climáticos. “Sostenemos a la prevención como el primer factor fundamental y los protocolos de alerta para la actuación rápida del personal más cercano al hecho” sostuvo Chiriotti, agregando que se contará este año con la  colaboración de un avión de la Dirección de Aeronáutica que recorrerá la región para un panorama más acabado del mapa.

En algunos campos todavía hay trabajos por hacer como apertura y limpieza de picadas, para frenar o minimizar la propalación del fuego y permitir a la vez el ingreso de los equipos necesarios.

Frenar los incendios no es tarea fácil. Requiere de todos. Tanto del que transita la ruta y se detiene en una banquina,  como del productor y de que el factor climático no juegue una mala pasada.

La pérdida del monte natural en áreas como la de la Patagonia requiere un mayor esfuerzo para su recuperación. Hay procesos de desertificación y la consecuente baja de productiva o muchas veces el abandono. Hay pérdida de flora y fauna y de infraestructura. Nada por cierto deseado

Hoy todos nos convertimos en custodios de mas de 5 millones de hectáreas.

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Custodios de 5 millones de hectáreas

Dialogamos con el jefe del SPLIF con sede en Conesa, Jorge Chiriotti, quien remarcó que tanto los ciudadanos de a pie como los propietarios de campos y el clima son factores cruciales en la prevención de incendios.

Hay un horizonte más infinito y el paisaje contrasta. Montes y pastizales, ganado y fauna salvaje. Nos hace acordar que ya comienza la Patagonia. No tan agreste como mas al sur. Pero sí inmensa.

Nos dijeron que el trabajo comenzaba a partir de esa línea imaginaria de la isobara 250 que se dibujaba sinuosa entre Las Grutas y Chimpay hacia el este, llegando al mar.

Jorge Chiriotti, jefe del Servicio de Lucha Contra Incendios Forestales (SPLIF), es optimista y reitera el trabajo de concientización que se ha logrado en todos los actores, para que el fuego este verano no haga estragos.

Sabe que al igual que todas las temporadas incendios va a haber. Por la inconciencia de algunos o por las tormentas eléctricas que descargan sus rayos.

Este año, la región tuvo una gran recuperación en montes y pastizales por las lluvias que se produjeron desde mayo y que aun, en forma esporádica, aparecen en esta temporada. Ahora lo hacen en forma de tormenta eléctrica como se le suele decir.

Esto hace que haya gran cantidad de pasto y monte recuperado muy susceptible al fuego.

El titular del SPLIF, que tiene su sede en General Conesa, contó: “Si bien no se ha incorporado personal, contamos con la misma dotación del año pasado y con el mismo equipamiento. Hemos comprado indumentaria específica para el combate de incendios de esta magnitud. Los móviles han sido equipados con cubiertas especiales para este tipo de tareas a campo”.

Ya estamos en tiempo de alerta. Hay protocolos de manejo y un equipo interinstituciconal que trabaja para minimizar los riesgos.

En este sentido, acotó que en el trabajo multidisciplinario participan Protección Civil, Bomberos, Policía, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, La Dirección de  Aeronáutica, y organismos como la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas y el Servicio Meteorológico Nacional. Se suman los municipios, Vialidad, Sociedades Rurales y productores, cada uno con sus funciones específicas en un trabajo coordinado

“Seguimos fundamentalmente en la prevención y en la concientización de los propietarios de campos de la región para evitar quemas o fuegos que puedan dispararse de su control y provoquen un incendio de magnitud arrasando miles de hectáreas como ha sucedido” informó.

Cabe recordar  aquellos grandes focos que arrasaron más de 1.600.000 hectáreas hacia fines del 2016 con la consiguiente pérdida de ganado,  flora y fauna autóctona e infraestructuras de campos como alambrados, casas, molinos, corrales, etc. El cielo entre negro y anaranjado por el humo y el resplandor del fuego, viento arremolinado, rutas cerradas, ganado disparando sin rumbo pintaron un panorama desolador hasta el agotamiento. El manto de cenizas caía en los pueblos.

Hay un esquema de alerta temprana que comienza con el pronóstico climático y el aviso diario del nivel de riesgo que existe en función de las condiciones de calor, viento y otros factores climáticos. “Sostenemos a la prevención como el primer factor fundamental y los protocolos de alerta para la actuación rápida del personal más cercano al hecho” sostuvo Chiriotti, agregando que se contará este año con la  colaboración de un avión de la Dirección de Aeronáutica que recorrerá la región para un panorama más acabado del mapa.

En algunos campos todavía hay trabajos por hacer como apertura y limpieza de picadas, para frenar o minimizar la propalación del fuego y permitir a la vez el ingreso de los equipos necesarios.

Frenar los incendios no es tarea fácil. Requiere de todos. Tanto del que transita la ruta y se detiene en una banquina,  como del productor y de que el factor climático no juegue una mala pasada.

La pérdida del monte natural en áreas como la de la Patagonia requiere un mayor esfuerzo para su recuperación. Hay procesos de desertificación y la consecuente baja de productiva o muchas veces el abandono. Hay pérdida de flora y fauna y de infraestructura. Nada por cierto deseado

Hoy todos nos convertimos en custodios de mas de 5 millones de hectáreas.

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