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Agustín Vidal y la decisión que lo llevó a jugar al ascenso del handball español

El viedmense dialogó con el diario Sur de Málaga y contó que su elección de jugar en el Trops fue para estar más cerca de su hijo Iker, que reside en Rincón de la Victoria.

A continuación, el artículo publicado por el portal digital español:

Ya lo decían sus paisanos de América Latina, Los Panchos, en aquel bolero: "Si tú me dices ven, lo dejo todo". El jugador argentino de balonmano Agustín Vidal ya no soportaba más la situación y el amor por su hijo le pedía estar más cerca de él, le pedía dejarlo todo. Era la temporada 2017-18, jugaba en las filas del Guadalajara y competía en la Liga Asobal. "Me encontraba en muy buen momento en el club, pero me faltaba el día a día con mi hijo y sabía que eso no lo iba a poder recuperar", recuerda.

Desde muy pequeño ya sabía lo que era ser internacional con su país. Hasta ahora, que con 33 años lleva a sus espaldas más de 200 partidos con la selección absoluta de Argentina. A los 14 años ya arrancó su andadura en el combinado internacional y a raíz de ahí disputó cuadro mundiales de balonmano (2009, 2011, 2013 y 2015) y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Había llegado al 'top' con el que cualquier deportista sueña en su carrera.

En 2018 el cuerpo le pedía un cambio por amor. Entre descansos de partidos y entrenamientos viajaba desde Guadalajara hasta Málaga aunque solo fuese un día o dos para ver a su hijo, Iker, de 5 años y residente en Rincón de la Victoria. Buscó ayuda en el malagueño Antonio Carlos Ortega, gran figura del balonmano español y actualmente entrenador del Hannover en la Bundesliga. "Le pregunté si conocía algún club de la zona y, a partir de ahí, fuimos avanzando en las negociaciones, porque también tuve otras ofertas y mi club me quería renovar", explica el argentino.
 

 

"Me llevaron a Pedregalejo y me convencieron", comenta entre risas el jugador. Ya hablando en serio, asegura que su primera campaña en Málaga, la 2018-19, cuando el equipo malagueño jugaba en Primera Nacional, estuvo "en un tira y afloja". "Bajar dos escalones no es sólo bajar en lo deportivo, sino en otros aspectos. Ahora tenía que compaginar mi vida laboral con los entrenamientos", asevera Agustín Vidal. El entonces GAES Málaga, había conformado un gran equipo para lograr el ascenso a División de Honor Plata y el argentino era una de las grandes apuestas para ello. Y así fue, llegó a la segunda categoría del balonmano nacional y se han mantenido en ella una temporada más, en la que el Trops Málaga se encuentra inmerso, con cuatro jornadas disputadas.

Ahora, el argentino cumple su tercer año jugando en primera línea en tierras malagueñas y ya está más que asentado en la capital. En lo deportivo confiesa que sigue con esa 'espinita' de volver a competir en la Asobal: "No hemos empezado como queríamos, pero estamos a tiempo de cambiar las cosas y mejorar. Ascender, no sé, pero tenemos que competir y ya la liga nos pondrá donde nos toque", reflexiona Vidal. Y dejando lo deportivo, el motivo que le trajo hasta Málaga, es lo que más le llena en su estancia aquí. "Cuando me venía abajo en mis primeros momentos aquí me iba un fin de semana con él y se me olvidaba todo. A día de hoy, más allá de lo deportivo estoy seguro de que esto ha sido una buena decisión", confiesa el jugador. Además, Iker sigue los pasos de su padre y arranca esta temporada, con 8 años, su andadura en el mundo deportivo. "Se apuntó hace un mes al balonmano", apunta el jugador del Trops Málaga.

 

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Agustín Vidal y la decisión que lo llevó a jugar al ascenso del handball español

El viedmense dialogó con el diario Sur de Málaga y contó que su elección de jugar en el Trops fue para estar más cerca de su hijo Iker, que reside en Rincón de la Victoria.

A continuación, el artículo publicado por el portal digital español:

Ya lo decían sus paisanos de América Latina, Los Panchos, en aquel bolero: "Si tú me dices ven, lo dejo todo". El jugador argentino de balonmano Agustín Vidal ya no soportaba más la situación y el amor por su hijo le pedía estar más cerca de él, le pedía dejarlo todo. Era la temporada 2017-18, jugaba en las filas del Guadalajara y competía en la Liga Asobal. "Me encontraba en muy buen momento en el club, pero me faltaba el día a día con mi hijo y sabía que eso no lo iba a poder recuperar", recuerda.

Desde muy pequeño ya sabía lo que era ser internacional con su país. Hasta ahora, que con 33 años lleva a sus espaldas más de 200 partidos con la selección absoluta de Argentina. A los 14 años ya arrancó su andadura en el combinado internacional y a raíz de ahí disputó cuadro mundiales de balonmano (2009, 2011, 2013 y 2015) y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Había llegado al 'top' con el que cualquier deportista sueña en su carrera.

En 2018 el cuerpo le pedía un cambio por amor. Entre descansos de partidos y entrenamientos viajaba desde Guadalajara hasta Málaga aunque solo fuese un día o dos para ver a su hijo, Iker, de 5 años y residente en Rincón de la Victoria. Buscó ayuda en el malagueño Antonio Carlos Ortega, gran figura del balonmano español y actualmente entrenador del Hannover en la Bundesliga. "Le pregunté si conocía algún club de la zona y, a partir de ahí, fuimos avanzando en las negociaciones, porque también tuve otras ofertas y mi club me quería renovar", explica el argentino.
 

 

"Me llevaron a Pedregalejo y me convencieron", comenta entre risas el jugador. Ya hablando en serio, asegura que su primera campaña en Málaga, la 2018-19, cuando el equipo malagueño jugaba en Primera Nacional, estuvo "en un tira y afloja". "Bajar dos escalones no es sólo bajar en lo deportivo, sino en otros aspectos. Ahora tenía que compaginar mi vida laboral con los entrenamientos", asevera Agustín Vidal. El entonces GAES Málaga, había conformado un gran equipo para lograr el ascenso a División de Honor Plata y el argentino era una de las grandes apuestas para ello. Y así fue, llegó a la segunda categoría del balonmano nacional y se han mantenido en ella una temporada más, en la que el Trops Málaga se encuentra inmerso, con cuatro jornadas disputadas.

Ahora, el argentino cumple su tercer año jugando en primera línea en tierras malagueñas y ya está más que asentado en la capital. En lo deportivo confiesa que sigue con esa 'espinita' de volver a competir en la Asobal: "No hemos empezado como queríamos, pero estamos a tiempo de cambiar las cosas y mejorar. Ascender, no sé, pero tenemos que competir y ya la liga nos pondrá donde nos toque", reflexiona Vidal. Y dejando lo deportivo, el motivo que le trajo hasta Málaga, es lo que más le llena en su estancia aquí. "Cuando me venía abajo en mis primeros momentos aquí me iba un fin de semana con él y se me olvidaba todo. A día de hoy, más allá de lo deportivo estoy seguro de que esto ha sido una buena decisión", confiesa el jugador. Además, Iker sigue los pasos de su padre y arranca esta temporada, con 8 años, su andadura en el mundo deportivo. "Se apuntó hace un mes al balonmano", apunta el jugador del Trops Málaga.

 

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