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La hipertensión es una enfermedad subestimada y puede ser mortal

Fernando Manrique

Más del 30 por ciento de la población sufre esta patología, la mitad no lo sabe y el 50 por ciento de los que sí tienen conocimiento de ella se tratan mal.

Por Fernando Manrique

fmanrique@noticiasnet.net

Generalmente nos tomamos la presión sólo cuando nos duele la cabeza o tenemos un problema agudo, pero en el mientras tanto no somos conscientes de los riesgos que puede traer la hipertensión.

Puede ser causante, entre otras cosas, de un accidente cerebrovascular (ACV), un infarto, insuficiencia cardíaca o insuficiencia renal.

La enfermedad es subestimada por un grueso de la población, ya que más del 30 por ciento la padece y apenas la mitad lo sabe.

El porcentaje en Argentina de la hipertensión arterial, como en gran parte del mundo, está estimado en el 36 por ciento de la población adulta de 18 años en adelante. Y si nos enfocamos en los mayores de 50 años allí el número de hipertensos es del 50 por ciento.

Lo preocupante es que se cumple lo que se llama la regla de las mitades: la mitad de los hipertensos reales no saben que lo son, de los hipertensos que saben que lo son el 50 por ciento está recibiendo medicación y el otro 50 por ciento no y de los que son hipertensos, ya lo saben y reciben tratamiento la mitad está bien controlado y la otra mitad no.

Nada de sal

Dialogamos con Pablo Bertón, cardiólogo del Hospital Artémides Zatti que vino de Córdoba hace ocho años y en su consultorio siete de cada diez pacientes se tratan por hipertensión arterial.

Consultado sobre cuáles son las medidas preventivas, expresó: “Es más correcto decir que se puede retrasar o disminuir el impacto de la enfermedad, porque no se puede asegurar que haciendo las medidas recomendadas uno se va a salvar de ser hipertenso, en algunos casos sí y en otros casos solo se puede retrasar. Pero ese retraso es muy importante porque que se manifieste a los 45 y que se retrase, por buenas medidas, a los 65 es una muy buena noticia porque el impacto va a ser menor y se van a ganar años de buena calidad de vida”.

El no consumo de sal es la acción más importante y la que demanda más esfuerzos: “En Argentina somos una sociedad de alto consumo de sal, tenemos una tendencia innata a consumir mucha sal. Una cosa que no se divulga tanto es que el pan es una de las principales fuentes de ingreso de sodio extra, tanto así que las sociedades de hipertensión y cardiología tuvieron que hablar con las cámaras de panaderos para que disminuyan el contenido de sal de la harina”.

La otra medida es hacer actividad física, pues según dijo el experto “el sedentarismo genera una tendencia a tener menos capacidad de regular la presión. Los que hacen actividad física en forma regular y sostenida tienden a regular la presión en forma más eficiente. Se recomiendan 30 minutos de actividad física, preferentemente aeróbica, cuatro veces a la semana”.

Un tercer factor que atenta contra la hipertensión es el alto consumo de antiinflamatorios como diclofenac o ibuprofeno, “cosas que se toman muchas veces por las propagandas y por cualquier cosa. Los antiinflamatorios tienen una tendencia a hacer subir la presión, aparte de generar agresividad en la mucosa gástrica. No está prohibido tomarlos pero hay que tratar de tomarlos por prescripción y en tiempo prudencial que corresponde a la indicación, no hay que tomarlos a cada rato como si fueran caramelos”.

Como cuarto ítem, citó a dos vicios difíciles de extirpar: el tabaco y el exceso de bebidas alcohólicas. “El tabaco definitivamente afecta, no porque el tabaco se haya demostrado que sea un causante de hipertensión, pero sube la presión arterial en los 30 minutos posteriores a su consumo. Lo que tiene el cigarrillo es que es tan dañino para las arterias que se suma a todo el sufrimiento vascular y triplica o cuadruplica la probabilidad de que tengas un infarto o un ACV”, mientras que las bebidas alcohólicas en un consumo excesivo “favorecen el desarrollo de la hipertensión y dificulta su manejo en el caso de que ya seas hipertenso. Ahora, dos vasos de vino en el día no, incluso en algunos estudios se han demostrado un cierto efecto beneficioso contra infartos de miocardio”.

Un quinto factor puede ser el estrés, aunque aquí es nocivo no sólo porque genera problemas cardiovasculares sino también por otros sinfines de problemas que genera esta adulteración, que son hasta incluso metabólicos.

Cómo se toma la presión

El automonitoreo de presión arterial puede tener distintos motivos, a veces puede ser por una indicación médica u otras veces una persona tiene ganas de tomarse la presión simplemente por curiosidad o porque se siente mal ¿Pero cómo es la forma correcta para medirse la presión?

Bertón de forma muy clara explicó: “La presión tiene que tomarse sentado, con el brazo que se elige para tomarla paralelo a una superficie; es decir, ponés una silla al lado de la mesa y no al frente de la mesa como si fueras a comer, apoyas tus pies en el suelo y no cruzados, apoyas tu espalda en el espaldar y el brazo tiene que estar con una vestimenta manga corta o desnudo y no con un rodete de ropa arremangado para que el brazalete se pueda colocar bien”.

Agregó asimismo: “El brazalete tiene que ser adecuado al brazo, todos los brazaletes de equipos serios dicen cuánto centímetros cubren, que en una medida estándar es de 22 a 32 pero hay brazos que son más obesos y tienen mayor diámetro. Todo brazalete tiene una marca donde dice acá abajo pone la arteria y la arteria está casi a la mitad de donde nos sacan sangre y uno la identifica fácilmente apoyando la mano, se va a sentir la zona de máxima pulsión. Una vez identificado todo eso hay que ceñirlo bien al brazo, todo eso se hace con la palma hacia arriba porque eso es lo que permite que se coloque bien y una vez colocado la palma se pone para abajo, se apoya sobre la superficie que en este caso es la mesa. Luego hay que esperar un rato en esa posición, sin hablar, tratando de relajar todos los músculos idealmente tres minutos, es un montón de tiempo sobre todo si uno viene con la ansiedad de tomarse la presión. Pero si querés que el número tenga valor hay que cumplir con ese ritual, sino tiene menos valor, no es que no sirve. Recién después de los tres minutos hay que hacer la toma”.

Los números normales son entre 8 y 14,9, si el número es superior estamos hablando de un valor alto, aunque “ahora que seas o no hipertenso es un diagnóstico que se tiene que hacer en un consultorio, que vos te tomes la presión y tengas más de 14,9 no es sí o sí un diagnóstico de que vos seas hipertenso ni tampoco es una emergencia”.

El doctor indicó en ese marco: “En general la hipertensión es subestimada por sus aspectos técnicos y es sobreestimada en los números, todo el mundo se alarma por los números pero no se fija tanto en cómo se ha tomado la presión, con qué se tomó, de qué forma, todas las circunstancias en las que se tomó ese número. Otra cosa importante es no basarse en una sola toma, a los tres minutos de la primera toma hay que volver a tomarse la presión que en general hay una tendencia a que el segundo valor es bastante menor”.

Remarcó en ese orden otro punto a tener en cuenta: el horario. “Es necesario tomarse la presión lejos de los estímulos; es decir, media hora de distancia a cualquier actividad física o de haber comido. Se puede obtener un buen valor a la mañana cuando uno se levanta, después de haber orinado y antes de desayunar o tomar cualquier medicamento. A la noche si uno se la quiere volver a tomar hay que hacerlo antes de cenar y con la vejiga vacía nuevamente”.

La gran lucha: cambiar los malos hábitos

La enorme pelea en cuanto a la hipertensión es que estamos acostumbrados a comer con el salero al lado.

Para Bertón “ahí es donde debe intervenir un buen nutricionista, aunque debe intervenir la voluntad que no es fácil. El limón, el ajo, los picantes, son cosas que ayudan a resaltar el sabor que se está perdiendo por la falta de sal y para la presión no hay inconvenientes con todo eso”.

Añadió así: “El hábito no es fácil de cambiar, por lo que se está enfocando en los jardines con los niños directamente y se les va explicando para bajar esta tendencia. A un chico que tiene una familia que consume mucha sal es difícil después sacársela, por eso nos enfocamos en los chicos además de los adultos”.

Una de las alternativas más potables es que a las comidas se les agregue picantes, que si bien son nocivos para quienes tienen problemas gástricos, no está comprobado que lo sean para la presión alta.

El tiempo prudencial para mejorar los números, es de unos tres meses haciendo las tareas, aunque no hay que esperar estar arriba de una camilla para empezar una vida saludable. “El ACV y el infarto de miocardio son los eventos agudos más implicados en este problema, pero el marketing siempre pasa en lo agudo. Yo personalmente creo que no hay que perder de vista que aunque no te internen con un infarto hay que chequearse la presión”.

“Está bueno recalcar que lo principal es que las personas se realicen chequeos o controles médicos periódicos después de los 40 todos los años y antes cada dos o tres años a lo sumo si está todo bien y que mantengan una dieta baja en sal y alta en frutas, ejercicio físico regular y no tabaco y alcohol moderado no más de 450 mililitros de vino”, cerró.

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La hipertensión es una enfermedad subestimada y puede ser mortal

Más del 30 por ciento de la población sufre esta patología, la mitad no lo sabe y el 50 por ciento de los que sí tienen conocimiento de ella se tratan mal.

Por Fernando Manrique

fmanrique@noticiasnet.net

Generalmente nos tomamos la presión sólo cuando nos duele la cabeza o tenemos un problema agudo, pero en el mientras tanto no somos conscientes de los riesgos que puede traer la hipertensión.

Puede ser causante, entre otras cosas, de un accidente cerebrovascular (ACV), un infarto, insuficiencia cardíaca o insuficiencia renal.

La enfermedad es subestimada por un grueso de la población, ya que más del 30 por ciento la padece y apenas la mitad lo sabe.

El porcentaje en Argentina de la hipertensión arterial, como en gran parte del mundo, está estimado en el 36 por ciento de la población adulta de 18 años en adelante. Y si nos enfocamos en los mayores de 50 años allí el número de hipertensos es del 50 por ciento.

Lo preocupante es que se cumple lo que se llama la regla de las mitades: la mitad de los hipertensos reales no saben que lo son, de los hipertensos que saben que lo son el 50 por ciento está recibiendo medicación y el otro 50 por ciento no y de los que son hipertensos, ya lo saben y reciben tratamiento la mitad está bien controlado y la otra mitad no.

Nada de sal

Dialogamos con Pablo Bertón, cardiólogo del Hospital Artémides Zatti que vino de Córdoba hace ocho años y en su consultorio siete de cada diez pacientes se tratan por hipertensión arterial.

Consultado sobre cuáles son las medidas preventivas, expresó: “Es más correcto decir que se puede retrasar o disminuir el impacto de la enfermedad, porque no se puede asegurar que haciendo las medidas recomendadas uno se va a salvar de ser hipertenso, en algunos casos sí y en otros casos solo se puede retrasar. Pero ese retraso es muy importante porque que se manifieste a los 45 y que se retrase, por buenas medidas, a los 65 es una muy buena noticia porque el impacto va a ser menor y se van a ganar años de buena calidad de vida”.

El no consumo de sal es la acción más importante y la que demanda más esfuerzos: “En Argentina somos una sociedad de alto consumo de sal, tenemos una tendencia innata a consumir mucha sal. Una cosa que no se divulga tanto es que el pan es una de las principales fuentes de ingreso de sodio extra, tanto así que las sociedades de hipertensión y cardiología tuvieron que hablar con las cámaras de panaderos para que disminuyan el contenido de sal de la harina”.

La otra medida es hacer actividad física, pues según dijo el experto “el sedentarismo genera una tendencia a tener menos capacidad de regular la presión. Los que hacen actividad física en forma regular y sostenida tienden a regular la presión en forma más eficiente. Se recomiendan 30 minutos de actividad física, preferentemente aeróbica, cuatro veces a la semana”.

Un tercer factor que atenta contra la hipertensión es el alto consumo de antiinflamatorios como diclofenac o ibuprofeno, “cosas que se toman muchas veces por las propagandas y por cualquier cosa. Los antiinflamatorios tienen una tendencia a hacer subir la presión, aparte de generar agresividad en la mucosa gástrica. No está prohibido tomarlos pero hay que tratar de tomarlos por prescripción y en tiempo prudencial que corresponde a la indicación, no hay que tomarlos a cada rato como si fueran caramelos”.

Como cuarto ítem, citó a dos vicios difíciles de extirpar: el tabaco y el exceso de bebidas alcohólicas. “El tabaco definitivamente afecta, no porque el tabaco se haya demostrado que sea un causante de hipertensión, pero sube la presión arterial en los 30 minutos posteriores a su consumo. Lo que tiene el cigarrillo es que es tan dañino para las arterias que se suma a todo el sufrimiento vascular y triplica o cuadruplica la probabilidad de que tengas un infarto o un ACV”, mientras que las bebidas alcohólicas en un consumo excesivo “favorecen el desarrollo de la hipertensión y dificulta su manejo en el caso de que ya seas hipertenso. Ahora, dos vasos de vino en el día no, incluso en algunos estudios se han demostrado un cierto efecto beneficioso contra infartos de miocardio”.

Un quinto factor puede ser el estrés, aunque aquí es nocivo no sólo porque genera problemas cardiovasculares sino también por otros sinfines de problemas que genera esta adulteración, que son hasta incluso metabólicos.

Cómo se toma la presión

El automonitoreo de presión arterial puede tener distintos motivos, a veces puede ser por una indicación médica u otras veces una persona tiene ganas de tomarse la presión simplemente por curiosidad o porque se siente mal ¿Pero cómo es la forma correcta para medirse la presión?

Bertón de forma muy clara explicó: “La presión tiene que tomarse sentado, con el brazo que se elige para tomarla paralelo a una superficie; es decir, ponés una silla al lado de la mesa y no al frente de la mesa como si fueras a comer, apoyas tus pies en el suelo y no cruzados, apoyas tu espalda en el espaldar y el brazo tiene que estar con una vestimenta manga corta o desnudo y no con un rodete de ropa arremangado para que el brazalete se pueda colocar bien”.

Agregó asimismo: “El brazalete tiene que ser adecuado al brazo, todos los brazaletes de equipos serios dicen cuánto centímetros cubren, que en una medida estándar es de 22 a 32 pero hay brazos que son más obesos y tienen mayor diámetro. Todo brazalete tiene una marca donde dice acá abajo pone la arteria y la arteria está casi a la mitad de donde nos sacan sangre y uno la identifica fácilmente apoyando la mano, se va a sentir la zona de máxima pulsión. Una vez identificado todo eso hay que ceñirlo bien al brazo, todo eso se hace con la palma hacia arriba porque eso es lo que permite que se coloque bien y una vez colocado la palma se pone para abajo, se apoya sobre la superficie que en este caso es la mesa. Luego hay que esperar un rato en esa posición, sin hablar, tratando de relajar todos los músculos idealmente tres minutos, es un montón de tiempo sobre todo si uno viene con la ansiedad de tomarse la presión. Pero si querés que el número tenga valor hay que cumplir con ese ritual, sino tiene menos valor, no es que no sirve. Recién después de los tres minutos hay que hacer la toma”.

Los números normales son entre 8 y 14,9, si el número es superior estamos hablando de un valor alto, aunque “ahora que seas o no hipertenso es un diagnóstico que se tiene que hacer en un consultorio, que vos te tomes la presión y tengas más de 14,9 no es sí o sí un diagnóstico de que vos seas hipertenso ni tampoco es una emergencia”.

El doctor indicó en ese marco: “En general la hipertensión es subestimada por sus aspectos técnicos y es sobreestimada en los números, todo el mundo se alarma por los números pero no se fija tanto en cómo se ha tomado la presión, con qué se tomó, de qué forma, todas las circunstancias en las que se tomó ese número. Otra cosa importante es no basarse en una sola toma, a los tres minutos de la primera toma hay que volver a tomarse la presión que en general hay una tendencia a que el segundo valor es bastante menor”.

Remarcó en ese orden otro punto a tener en cuenta: el horario. “Es necesario tomarse la presión lejos de los estímulos; es decir, media hora de distancia a cualquier actividad física o de haber comido. Se puede obtener un buen valor a la mañana cuando uno se levanta, después de haber orinado y antes de desayunar o tomar cualquier medicamento. A la noche si uno se la quiere volver a tomar hay que hacerlo antes de cenar y con la vejiga vacía nuevamente”.

La gran lucha: cambiar los malos hábitos

La enorme pelea en cuanto a la hipertensión es que estamos acostumbrados a comer con el salero al lado.

Para Bertón “ahí es donde debe intervenir un buen nutricionista, aunque debe intervenir la voluntad que no es fácil. El limón, el ajo, los picantes, son cosas que ayudan a resaltar el sabor que se está perdiendo por la falta de sal y para la presión no hay inconvenientes con todo eso”.

Añadió así: “El hábito no es fácil de cambiar, por lo que se está enfocando en los jardines con los niños directamente y se les va explicando para bajar esta tendencia. A un chico que tiene una familia que consume mucha sal es difícil después sacársela, por eso nos enfocamos en los chicos además de los adultos”.

Una de las alternativas más potables es que a las comidas se les agregue picantes, que si bien son nocivos para quienes tienen problemas gástricos, no está comprobado que lo sean para la presión alta.

El tiempo prudencial para mejorar los números, es de unos tres meses haciendo las tareas, aunque no hay que esperar estar arriba de una camilla para empezar una vida saludable. “El ACV y el infarto de miocardio son los eventos agudos más implicados en este problema, pero el marketing siempre pasa en lo agudo. Yo personalmente creo que no hay que perder de vista que aunque no te internen con un infarto hay que chequearse la presión”.

“Está bueno recalcar que lo principal es que las personas se realicen chequeos o controles médicos periódicos después de los 40 todos los años y antes cada dos o tres años a lo sumo si está todo bien y que mantengan una dieta baja en sal y alta en frutas, ejercicio físico regular y no tabaco y alcohol moderado no más de 450 mililitros de vino”, cerró.

La hipertensión es una enfermedad subestimada y puede ser mortal

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