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La economía y su correlato para abril

 

La Argentina sigue en un estadio difícil de caracterizar. Por un lado, grandes correcciones que debieran redundar en resultados. Por otro, ausencia de los mismos, que podrían complicar la continuidad de las correcciones, que debieran estar generándolos. Parece un trabalenguas. Pero es la realidad, no se sabe cuándo termina este valle de lágrimas.

 

Y el gobierno, ansioso por demostrar que vamos por el buen camino, comete el error de apresurarse en el anuncio de efectos positivos de las reformas que todavía no existen.
El financiamiento al Tesoro Nacional pasó de representar 4,3% del PBI en 2015 a 0,2% en 2018. Muy buena noticia. Sería una aún mejor que se prohibiera por ley. El final del financiamiento a través de la emisión monetaria de los déficits estatales es el primer paso de cualquier plan que pretenda hacer descender la inflación de forma sostenida. Ahora, todo el dinero que se emitió hasta 2018 existe, siendo una de las principales causas de nuestros problemas actuales.


Toda esa plata que apareció de la nada en su momento para fondear al tesoro tendrá su correlato en precios necesariamente, tarde o temprano. Si bien el Central podrá contenerlo ofreciendo cada vez más incentivos para contener el crecimiento del circulante de dinero, nadie puede tomar a tasa los pesos por una ventanilla mientras los emite por otra. Inviable en el tiempo. Carente de toda lógica. Pero aquí estamos.


El dato negro de la semana: la inflación. Totalmente relacionado con lo que estamos elaborando. La medición del INDEC para el mes de Enero fue de 3%. Es la de un año de un país normal. Siendo optimista, Enero estacionalmente tiene siempre mayor inflación, hubo suba de tarifas y hay una inercia importante de inflación mayorista que se está lentamente trasladando a precios. A la minorista. La de todos los días. En otros domingos hemos hablado del descalce que hay todavía entre la inflación que estamos experimentando y la explosión de la inflación mayorista post-devaluacion.


Con el precio del dólar estable, comprimiendo agregados monetarios, tasas altas, recesión, con la emisión de dinero cayendo en términos reales, las recetas parecen agotarse. No hay mucho más para hacer. Parece lo más lógico que esto sea inercia. Lo que hay que ver es cuánto se aguanta y cómo le va al gobierno con un plan tan restrictivo sin resultados palpables. La actividad sigue hasta ahora sin repuntar y los efectos del plan contractivo se notan. Y mucho. Será tarea de Macri llegar a Marzo con resto político.


Es probable que la etapa de baja de tasas por parte del Central haya llegado a su fin. Que quede por encima de los 40 puntos. Hoy la estimación de 29% para 2019 parece lejana, con los números que se vienen dando podría estar más cercana al 35%. Es vital para el Central incentivar el ahorro en pesos para recomponer nuestra moneda. Para esto, la tasa tiene que seguir positiva. Ganarle a la inflación.


Con todo, se antoja que la sola baja de tasas no alcanzará para que retorne el financiamiento. Tendrán que mejorar algunas variables macro como para que los bancos trasladen a sus tasas activas la baja que el Central convalida en las licitaciones de Leliq semana a semana. Parece un círculo vicioso de malas noticias. Lo único que es cierto es que de esto se sale de a poco y siendo consecuente.


Podría además sumarse al esquema un manejo de la variable dólar más férreo aun y previsible. Un ancla cambiaria. Todo para contener una inflación que no da tregua. Venimos compartiendo, Domingo a Domingo, que este no será un estadio en el que la Argentina esté ni uno, ni dos años. Falta mucho. Hay que focalizarse en lo consistente del programa y no tanto en los plazos. Aunque sea difícil.


Por otro lado, no nos olvidemos que este es un año electoral. Un incentivo para que el Ejecutivo controle con ahínco esta variable. En los años impares, mágicamente, el dólar permanece más bien planchado. En este caso pareciera conducente con el plan económico. En otros años, con este gobierno o con otros, se debe meramente a un populismo monetario, por decirlo de alguna manera. Meramente electoralista.


Esto tendrá un correlato necesariamente en nuestra provincia. Con las elecciones en Abril, los rionegrinos votaremos en un clima donde la recuperación será lejana. Con una inflación acumulada de 8% como mínimo, un escenario nacional todavía no polarizado y con la cosecha gruesa, nuestra eterna salvadora, recién empezando. La recuperación no tendrá un correlato electoral todavía.


Este escenario parecería muy bueno para el gobernador y muy malo para los cambiemitas. Y ellos lo saben. Es que, siendo poco probable que el magro macrismo rionegrino migre hacia Soria, Weretilneck sería el acreedor de los desencantados con el gobierno nacional. Como muestra de esto, alcanza ver cómo dentro de Cambiemos interpretaban en la negociación como lugares seguros al primero y el segundo de los legisladores por representación poblacional. La tan criticada lista sábana.


Pero todo puede pasar en dos meses. Esta semana hemos tenido a disponibles los nombres de quienes integrarán todas las listas. En breve, esperemos, podremos analizar las propuestas de cada partido de cara a las acciones del próximo Abril. Es que, si bien engorroso, votar tres veces nos permitirá a los viedmenses concentrarnos en cada elección analizando los proyectos de ciudad, de provincia y de país que tiene cada partido. O que no tiene.
 

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La economía y su correlato para abril

Créditos: WEB

 

La Argentina sigue en un estadio difícil de caracterizar. Por un lado, grandes correcciones que debieran redundar en resultados. Por otro, ausencia de los mismos, que podrían complicar la continuidad de las correcciones, que debieran estar generándolos. Parece un trabalenguas. Pero es la realidad, no se sabe cuándo termina este valle de lágrimas.

 

Y el gobierno, ansioso por demostrar que vamos por el buen camino, comete el error de apresurarse en el anuncio de efectos positivos de las reformas que todavía no existen.
El financiamiento al Tesoro Nacional pasó de representar 4,3% del PBI en 2015 a 0,2% en 2018. Muy buena noticia. Sería una aún mejor que se prohibiera por ley. El final del financiamiento a través de la emisión monetaria de los déficits estatales es el primer paso de cualquier plan que pretenda hacer descender la inflación de forma sostenida. Ahora, todo el dinero que se emitió hasta 2018 existe, siendo una de las principales causas de nuestros problemas actuales.


Toda esa plata que apareció de la nada en su momento para fondear al tesoro tendrá su correlato en precios necesariamente, tarde o temprano. Si bien el Central podrá contenerlo ofreciendo cada vez más incentivos para contener el crecimiento del circulante de dinero, nadie puede tomar a tasa los pesos por una ventanilla mientras los emite por otra. Inviable en el tiempo. Carente de toda lógica. Pero aquí estamos.


El dato negro de la semana: la inflación. Totalmente relacionado con lo que estamos elaborando. La medición del INDEC para el mes de Enero fue de 3%. Es la de un año de un país normal. Siendo optimista, Enero estacionalmente tiene siempre mayor inflación, hubo suba de tarifas y hay una inercia importante de inflación mayorista que se está lentamente trasladando a precios. A la minorista. La de todos los días. En otros domingos hemos hablado del descalce que hay todavía entre la inflación que estamos experimentando y la explosión de la inflación mayorista post-devaluacion.


Con el precio del dólar estable, comprimiendo agregados monetarios, tasas altas, recesión, con la emisión de dinero cayendo en términos reales, las recetas parecen agotarse. No hay mucho más para hacer. Parece lo más lógico que esto sea inercia. Lo que hay que ver es cuánto se aguanta y cómo le va al gobierno con un plan tan restrictivo sin resultados palpables. La actividad sigue hasta ahora sin repuntar y los efectos del plan contractivo se notan. Y mucho. Será tarea de Macri llegar a Marzo con resto político.


Es probable que la etapa de baja de tasas por parte del Central haya llegado a su fin. Que quede por encima de los 40 puntos. Hoy la estimación de 29% para 2019 parece lejana, con los números que se vienen dando podría estar más cercana al 35%. Es vital para el Central incentivar el ahorro en pesos para recomponer nuestra moneda. Para esto, la tasa tiene que seguir positiva. Ganarle a la inflación.


Con todo, se antoja que la sola baja de tasas no alcanzará para que retorne el financiamiento. Tendrán que mejorar algunas variables macro como para que los bancos trasladen a sus tasas activas la baja que el Central convalida en las licitaciones de Leliq semana a semana. Parece un círculo vicioso de malas noticias. Lo único que es cierto es que de esto se sale de a poco y siendo consecuente.


Podría además sumarse al esquema un manejo de la variable dólar más férreo aun y previsible. Un ancla cambiaria. Todo para contener una inflación que no da tregua. Venimos compartiendo, Domingo a Domingo, que este no será un estadio en el que la Argentina esté ni uno, ni dos años. Falta mucho. Hay que focalizarse en lo consistente del programa y no tanto en los plazos. Aunque sea difícil.


Por otro lado, no nos olvidemos que este es un año electoral. Un incentivo para que el Ejecutivo controle con ahínco esta variable. En los años impares, mágicamente, el dólar permanece más bien planchado. En este caso pareciera conducente con el plan económico. En otros años, con este gobierno o con otros, se debe meramente a un populismo monetario, por decirlo de alguna manera. Meramente electoralista.


Esto tendrá un correlato necesariamente en nuestra provincia. Con las elecciones en Abril, los rionegrinos votaremos en un clima donde la recuperación será lejana. Con una inflación acumulada de 8% como mínimo, un escenario nacional todavía no polarizado y con la cosecha gruesa, nuestra eterna salvadora, recién empezando. La recuperación no tendrá un correlato electoral todavía.


Este escenario parecería muy bueno para el gobernador y muy malo para los cambiemitas. Y ellos lo saben. Es que, siendo poco probable que el magro macrismo rionegrino migre hacia Soria, Weretilneck sería el acreedor de los desencantados con el gobierno nacional. Como muestra de esto, alcanza ver cómo dentro de Cambiemos interpretaban en la negociación como lugares seguros al primero y el segundo de los legisladores por representación poblacional. La tan criticada lista sábana.


Pero todo puede pasar en dos meses. Esta semana hemos tenido a disponibles los nombres de quienes integrarán todas las listas. En breve, esperemos, podremos analizar las propuestas de cada partido de cara a las acciones del próximo Abril. Es que, si bien engorroso, votar tres veces nos permitirá a los viedmenses concentrarnos en cada elección analizando los proyectos de ciudad, de provincia y de país que tiene cada partido. O que no tiene.
 

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