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“Me interesa mostrar lo que a simple vista es desagradable”

Leomarys Ñañe

"Volver a la pintura fue como un desafío propio, tengo que poder resolver cuestiones con color".

 

“Desde los 14 años que me puse dibujar y no paré nunca jamás” dice con certeza Manuela Sosa, quien encontró en el mundo de las artes plásticas un modo de expresión para comunicar lo que muchos nos se atreven: el lado oscuro. Con poco tiempo en la Comarca decidió mostrarse, armando una muestra llamada “Mostra” en Patagones, juego de palabras para nada casual en su recorrido. 

 

En esta edición de Musas nos adentramos al mundo de una artista que con una técnica muy particular interpela a quien está frente a su obra, reencuadrando los estándares de belleza y el uso del color.

 

- Manuela Sosa ¿Qué muestra “Mostra”?

- El juego fue un poco entre mostra, de monstruo, y mostra, de mostrar, de exposición,de muestra. Para mí lo importante de este título es ¿qué es lo que muestran los monstruos que no muestra el lado luminoso del ser humano?. La mostra o el monstruo muestran para mí lo que se quiere ocultar en realidad, expone lo más oscuro, lo más escondido del ser humano y un poco mi trabajo con la figura humana es eso, exponer todo aquello que se quiere ocultar de alguna manera.

 

- ¿Qué motiva la forma de tu obra?

- Es el modo que yo tengo de trabajar, no me salen las personas lindas. Se ve que es algo que lo tengo muy internalizado, no es que no me sale, lo podría hacer pero me aburre un poco dibujar la realidad tal cual es, la realidad embelesada. Me interesa mostrar lo que a simple vista es desagradable. La idea de retratar lo desagradable (que para mí claramente no lo es) es como una forma provocar, tratar de encontrarle la belleza a eso que popularmente o culturalmente es feo y enaltecer la belleza de lo monstruoso. Mucha gente me hizo el comentario de “éste es re tierno”, en definitiva es un reflejo de cada uno, entonces algunos ven ternura, otros ven oscuridad, pero habla más de ellos que de mí, me parece. 

 

 

-¿Cómo llegaste a ese trazo de dibujo que se construye a partir de una línea muy delgada ?

-Con los dibujos a tinta, bueno mucha manija (risas). Realmente en un momento me copé muchísimo con  las clásicas rotring de arquitectura y empecé como explorar el material y me daba cuenta de todo el efecto, del trazo, gestualidades, de lo delicado, eso a mí me llamó la atención y me fascinó,  entonces estuve explorando esas posibilidades que me daba la herramienta durante mucho tiempo.

 

 

Del mate al calado

Al ver la obra de Manu, es posible ver algunos dibujos  intervenidos por medio del calado y nos confiesa “ con esos dibujos, y esto fue por accidente lo tengo que confesar, se me cayó mate arriba de un dibujo y dije ¿qué hago? porque me encantaba el dibujo, esto sucedió hace 3 ó 4 años. Entonces lo empecé a calar y empecé a ver que también la posibilidad del calado me daba un efecto que me interesa mucho, que tenía como un sentido semántico, que estaba bueno esto de los agujeros dentro de los cuerpos, entonces empecé a calar todos los dibujos”.

 

 

-¿Qué le aporta el calado a tu obra?

-Es un poco tratar de trabajar las distintas posibilidades de profundidad dentro de una figura humana, que también tiene un poco que ver con esto de ir más allá de la superficie, de ir más allá de la primer vista de algo, como atravesar ese primer plano, es un poco el tema de esto de superponer las hojas o dejar huecos, tiene que ver con eso también. 

 

“Mi historia con el color es un vínculo conflictivo”

 

 

En su búsqueda estética que estuvo concentrada al trazo , la línea y la forma, no necesitaba más que el blanco y negro porque estaba detrás de la imagen contrastante. Manu afirma que “volver a la pintura fue como un desafío propio, tengo que poder resolver cuestiones con color, me daba cuenta que empezaba con color y lo iba tocando y tocando y volvía al blanco y negro. La alternativa fue reducir la paleta de colores a  opuesto y complementario, me quedé ahí. Empecé tratando de tomar dos colores y trabajar con eso, porque sino me complejizaba. La línea negra no la puedo sacar de mi, como que tengo el color y arriba le tengo que meter línea negra porque si no funciona”.

 

-¿Con qué te gustaría experimentar?

-Tengo pendiente el grabado, es algo que lo voy a abordar en un momento, el agua fuerte más que nada. Esto de los trazos finitos que vos decís, de las tintas, llevarlo al grabado. Lo he visto por ejemplo en los grabados de Goya y de ahí en infinidad de grabadores que trabajan en esta cosa de lo minucioso, de los chiquitito,  pero a la vez expresivo. Así que el grabado para mí es mi próxima disciplina. 

 

 

La pregunta con respuesta “gris” en vida de la artista que ama el “blanco y negro” 

Hay cuestiones en la vida que sus respuestas son definitivas, sí o no, incluso ¿cuántas veces no decimos “ blanco ó negro”?. Charlando en su atelier sobre los dibujos con trazo particular, en los que logra delinear con sutileza formas extrañas, salta la pregunta “¿Manu, sos zurda?. La expresión de sorpresa en su rostro, la risa nerviosa y la re pregunta automática del “ ¿por qué lo decís?, era un claro indicio de que había algo más por descubrir. Retoma la pregunta y aclara “ a medias, soy zurda biológica”. Explica que hace un tiempo le dio por hacer una terapia de biodecodificación y dentro de los ejercicios le piden aplaudir grande, y al golpear las manos lo hacía como las personas zurdas, a eso le siguieron otros ejercicios asociados con el movimiento:  girar y ver con qué pie caía, taparse un ojo por vez para hacer foco a una imagen y todo indica que biológicamente es zurda. Al consultar a su familia, sus padres afirmaron no acordarse si en su niñez tenía mayor destreza con la mano izquierda. Después de hacer esa terapia, la pregunta salta por todos lados y en acciones cotidianas de movimiento, siente su inclinación natural hacia el lado izquierdo.



El recorrido de una línea que no se detiene

Manuela Sosa es de Mar del Plata, y expresa con orgullo y seguridad “desde los 14 años que me puse dibujar y no paré nunca jamás” A los 18 años se mudó a La Plata para cursar la carrera Artes Plásticas con orientación en Pintura en la Facultad Bellas Artes, paralelamente estudió varios años con el maestro Christian Mazzuca, a quien le agradece muchos aportes en su formación y sobre todo contribuir destrabar procesos relacionados con la técnica, ya que la búsqueda expresiva que vemos en su obra es una exploración personal. 

 

 

Mirar para adentro

Su llegada a la Comarca, le aportó otro elemento a su obra “el invierno patagónico te tira para adentro, entonces ese tirarte para dentro como que si no cultivás un poco tu interior,  te volvés un poco loco, pero también sucede en Mar del Plata, ahí hace mucho frío también. Creo que eso de mirarse para dentro es un ejercicio para mí necesario y natural del artista que se toma las cosas así, porque hay otros que sin desmerecerlos están es un plan más comercial, buscando la venta o la exposición constante o esta cosa de mostrar su parte más luminosa y no al monstruo. A mí siempre me interesó esto de mirar para adentro y la Patagonia un poco me ayudó en eso definitivamente”.


 

Para conocer más de su obra, podés seguirla en Instagram como @manuelasosa.arte

 

Por: Leomarys Ñañe

Fotos: Vanesa Schwemmler

Agradecimiento: Damian Joelson




 

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“Me interesa mostrar lo que a simple vista es desagradable”

"Volver a la pintura fue como un desafío propio, tengo que poder resolver cuestiones con color".

 

“Desde los 14 años que me puse dibujar y no paré nunca jamás” dice con certeza Manuela Sosa, quien encontró en el mundo de las artes plásticas un modo de expresión para comunicar lo que muchos nos se atreven: el lado oscuro. Con poco tiempo en la Comarca decidió mostrarse, armando una muestra llamada “Mostra” en Patagones, juego de palabras para nada casual en su recorrido. 

 

En esta edición de Musas nos adentramos al mundo de una artista que con una técnica muy particular interpela a quien está frente a su obra, reencuadrando los estándares de belleza y el uso del color.

 

- Manuela Sosa ¿Qué muestra “Mostra”?

- El juego fue un poco entre mostra, de monstruo, y mostra, de mostrar, de exposición,de muestra. Para mí lo importante de este título es ¿qué es lo que muestran los monstruos que no muestra el lado luminoso del ser humano?. La mostra o el monstruo muestran para mí lo que se quiere ocultar en realidad, expone lo más oscuro, lo más escondido del ser humano y un poco mi trabajo con la figura humana es eso, exponer todo aquello que se quiere ocultar de alguna manera.

 

- ¿Qué motiva la forma de tu obra?

- Es el modo que yo tengo de trabajar, no me salen las personas lindas. Se ve que es algo que lo tengo muy internalizado, no es que no me sale, lo podría hacer pero me aburre un poco dibujar la realidad tal cual es, la realidad embelesada. Me interesa mostrar lo que a simple vista es desagradable. La idea de retratar lo desagradable (que para mí claramente no lo es) es como una forma provocar, tratar de encontrarle la belleza a eso que popularmente o culturalmente es feo y enaltecer la belleza de lo monstruoso. Mucha gente me hizo el comentario de “éste es re tierno”, en definitiva es un reflejo de cada uno, entonces algunos ven ternura, otros ven oscuridad, pero habla más de ellos que de mí, me parece. 

 

 

-¿Cómo llegaste a ese trazo de dibujo que se construye a partir de una línea muy delgada ?

-Con los dibujos a tinta, bueno mucha manija (risas). Realmente en un momento me copé muchísimo con  las clásicas rotring de arquitectura y empecé como explorar el material y me daba cuenta de todo el efecto, del trazo, gestualidades, de lo delicado, eso a mí me llamó la atención y me fascinó,  entonces estuve explorando esas posibilidades que me daba la herramienta durante mucho tiempo.

 

 

Del mate al calado

Al ver la obra de Manu, es posible ver algunos dibujos  intervenidos por medio del calado y nos confiesa “ con esos dibujos, y esto fue por accidente lo tengo que confesar, se me cayó mate arriba de un dibujo y dije ¿qué hago? porque me encantaba el dibujo, esto sucedió hace 3 ó 4 años. Entonces lo empecé a calar y empecé a ver que también la posibilidad del calado me daba un efecto que me interesa mucho, que tenía como un sentido semántico, que estaba bueno esto de los agujeros dentro de los cuerpos, entonces empecé a calar todos los dibujos”.

 

 

-¿Qué le aporta el calado a tu obra?

-Es un poco tratar de trabajar las distintas posibilidades de profundidad dentro de una figura humana, que también tiene un poco que ver con esto de ir más allá de la superficie, de ir más allá de la primer vista de algo, como atravesar ese primer plano, es un poco el tema de esto de superponer las hojas o dejar huecos, tiene que ver con eso también. 

 

“Mi historia con el color es un vínculo conflictivo”

 

 

En su búsqueda estética que estuvo concentrada al trazo , la línea y la forma, no necesitaba más que el blanco y negro porque estaba detrás de la imagen contrastante. Manu afirma que “volver a la pintura fue como un desafío propio, tengo que poder resolver cuestiones con color, me daba cuenta que empezaba con color y lo iba tocando y tocando y volvía al blanco y negro. La alternativa fue reducir la paleta de colores a  opuesto y complementario, me quedé ahí. Empecé tratando de tomar dos colores y trabajar con eso, porque sino me complejizaba. La línea negra no la puedo sacar de mi, como que tengo el color y arriba le tengo que meter línea negra porque si no funciona”.

 

-¿Con qué te gustaría experimentar?

-Tengo pendiente el grabado, es algo que lo voy a abordar en un momento, el agua fuerte más que nada. Esto de los trazos finitos que vos decís, de las tintas, llevarlo al grabado. Lo he visto por ejemplo en los grabados de Goya y de ahí en infinidad de grabadores que trabajan en esta cosa de lo minucioso, de los chiquitito,  pero a la vez expresivo. Así que el grabado para mí es mi próxima disciplina. 

 

 

La pregunta con respuesta “gris” en vida de la artista que ama el “blanco y negro” 

Hay cuestiones en la vida que sus respuestas son definitivas, sí o no, incluso ¿cuántas veces no decimos “ blanco ó negro”?. Charlando en su atelier sobre los dibujos con trazo particular, en los que logra delinear con sutileza formas extrañas, salta la pregunta “¿Manu, sos zurda?. La expresión de sorpresa en su rostro, la risa nerviosa y la re pregunta automática del “ ¿por qué lo decís?, era un claro indicio de que había algo más por descubrir. Retoma la pregunta y aclara “ a medias, soy zurda biológica”. Explica que hace un tiempo le dio por hacer una terapia de biodecodificación y dentro de los ejercicios le piden aplaudir grande, y al golpear las manos lo hacía como las personas zurdas, a eso le siguieron otros ejercicios asociados con el movimiento:  girar y ver con qué pie caía, taparse un ojo por vez para hacer foco a una imagen y todo indica que biológicamente es zurda. Al consultar a su familia, sus padres afirmaron no acordarse si en su niñez tenía mayor destreza con la mano izquierda. Después de hacer esa terapia, la pregunta salta por todos lados y en acciones cotidianas de movimiento, siente su inclinación natural hacia el lado izquierdo.



El recorrido de una línea que no se detiene

Manuela Sosa es de Mar del Plata, y expresa con orgullo y seguridad “desde los 14 años que me puse dibujar y no paré nunca jamás” A los 18 años se mudó a La Plata para cursar la carrera Artes Plásticas con orientación en Pintura en la Facultad Bellas Artes, paralelamente estudió varios años con el maestro Christian Mazzuca, a quien le agradece muchos aportes en su formación y sobre todo contribuir destrabar procesos relacionados con la técnica, ya que la búsqueda expresiva que vemos en su obra es una exploración personal. 

 

 

Mirar para adentro

Su llegada a la Comarca, le aportó otro elemento a su obra “el invierno patagónico te tira para adentro, entonces ese tirarte para dentro como que si no cultivás un poco tu interior,  te volvés un poco loco, pero también sucede en Mar del Plata, ahí hace mucho frío también. Creo que eso de mirarse para dentro es un ejercicio para mí necesario y natural del artista que se toma las cosas así, porque hay otros que sin desmerecerlos están es un plan más comercial, buscando la venta o la exposición constante o esta cosa de mostrar su parte más luminosa y no al monstruo. A mí siempre me interesó esto de mirar para adentro y la Patagonia un poco me ayudó en eso definitivamente”.


 

Para conocer más de su obra, podés seguirla en Instagram como @manuelasosa.arte

 

Por: Leomarys Ñañe

Fotos: Vanesa Schwemmler

Agradecimiento: Damian Joelson




 

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