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Crece el reciclaje en la Comarca

Fernando Manrique

Ya sea para fomentar fuentes laborales a través de una cooperativa o para preservar el medioambiente desde colegios secundarios y extenderle una mano a quienes lo necesitan.

Por Fernando Manrique

fmanrique@noticiasnet.net

La cuestión de la preservación del medioambiente es un tema que está en boga en la actualidad a nivel mundial y desde la Comarca se están haciendo muchas acciones en pos de ello.

El reciclaje de basura para transformarla en cosas útiles es una de las cuestiones a destacar, la cual comenzó con pequeños grupos y cada vez se van extendiendo más.

De la basura a estanterías de comercios

Cotranvi es una cooperativa que nació en 2016 y se dedica al reciclaje de residuos que luego pasan a ser bolsones u otros artículos que se comercializan en negocios locales.

José Paredes, presidente de Cotranvi, contó en diálogo con Noticias; “Decidimos encarar campañas de concientización y la colocación de puntos verdes que era importante para empezar a primerear el tema de la basura. Hoy por hoy estamos firmes con las charlas en las escuelas donde van compañeras promotoras ambientales, damos algunas charlas, después se convierten en puntos verdes y esos puntos verdes vienen a parar a la cooperativa. Son bolsones que nosotros colocamos en distintos lugares y la gente lleva sus materiales. Se pueden llevar cartones, papeles, diarios, revistas, folleterías, griferías, baterías de autos, aerosoles, desodorantes, plásticos, llaves, botellas de vidrios, sachets de leche con las que las compañeras de la textil hacen las ecobolsas y también se pueden llevar los rollos de papel higiénico y de toallitas higiénicas que son usadas por las compañeras para hacer ecobolsas”.

Sobre la modalidad de trabajo, contó: “Nosotros tenemos la cooperativa en condiciones, en regla, y tenemos un pequeño convenio con el municipio que es para la limpieza de la calle 30. Esto está costando un montón porque la gente sigue tirando su basura, vienen camionetas y autos que no son de la zona, vienen de distintos barrios y del centro. Tienen todo su equipo con luces y todo en regla pero a la hora de tirar la basura la tira a la orilla de los caminos y la calle 30 es una de las calles que está comprometida con estos basurales clandestinos, al igual que la calle 2. Después nos autosustentamos con lo reciclado, antes laburábamos en el prebasural y ahora ya no tenemos para reciclar, pero sí tenemos los puntos verdes”.

Relató además que van contra la corriente de lo que pasa en la cotidianidad, pues “cuesta un montón que la gente no tire basura en cualquier lado. Nosotros tenemos en la calle 30 un espacio de contención que lo llamamos punto verde pero no es un punto verde porque nos traen mucha basura domiciliaria. Son tres contenedores que están en la calle 30 y se puede ver muy claramente que a veces estamos haciendo la limpieza en los contenedores, para que no se desborden, y vienen camionetas y te tiran la basura a 100 o 200 metros de los contenedores, a la orilla de la calle, teniendo los contenedores tan cerquita. Cuesta mucho la concientización pero de a poco se va logrando, son esenciales las charlas en los colegios porque los chicos lo toman con buena onda y lo están propagando, se está divulgando, el boca a boca está funcionando porque los puntos verdes juntan cada vez más materiales reciclables”.

Guardianes ambientales

Del comentario de José pasamos a una acción concreta que nació desde la Escuela Secundaria 3 de Patagones: el movimiento de los guardianes ambientales.

Soledad Navarro, coordinadora del proyecto, indicó que arrancó en 2015 y sigue hasta hoy con dos o tres representantes de cada uno de los 16 cursos de la institución.

Explicó: “Uno de los objetivos principales es concientizar a la gente, no sólo a los alumnos de la escuela, sino también a integrantes de la comunidad de que el ambiente está en peligro y que hay que cuidarlo. Para ello, realizamos diferentes tipos de actividades, nosotros hemos hecho ya el Segundo Foro Ambiental Educativo, hemos pintado las rejas de la escuela y hacemos bancos con materiales reciclables”.

Justamente, una de las iniciativas puntales, es la de Ecoladrillos con plástico: “Nuestra idea es hacer un paredón relativamente pequeño en el frente de alguna vivienda, que no sea un paredón alto, como para probar cómo va a quedar la construcción, que quede segura. Pensamos hacerlo en la casa de una familia que no tenga para construir. Estos ladrillos se hacen con materiales como plástico, papeles de caramelos, papel brillante, todo lo que no es reciclable pero que sea de plástico. Todo eso se va presionando para que quede bien compacto, nosotros le ponemos en la base bandejas de comidas en trozos pequeños y después presionamos con bolsas de plástico. Después las uniríamos con cemento”.

En cuanto a lo que pasa a diario con la conciencia ambiental, dijo: “Nosotros somos optimistas con los cambios, porque si vos vas a nuestra escuela un día que hay paro de porteros casi no ves papeles tirados en el piso, sin que haya nadie que limpie. Ahí te das cuenta de que si el chico cuida la escuela también cuida su casa. Los chicos están bastante comprometidos”.

Mantas solidarias

Por otro lado, se está gestando un interesante proyecto en la Escuela Agraria Spegazzini de Patagones para quienes más lo necesitan. Se tratan de crear mantas con materiales reciclables para personas en situación de calle.

Marianela Bezic, profesora que encabeza la idea, puntualizó: “El proyecto lo estamos armando con los chicos de quinto año y surge a través de una página que se llama La Sachetera de Buenos Aires, que es una página donde pedían juntar sachets de leche y de yogurt. Empecé a investigar cómo era el tema y ellos hacen ponchos y bolsas de dormir. Yo les propuse a los chicos que en vez de hacer eso decidamos hacer mantas para probar cómo sale el proyecto y empezar a trabajarlo. Pudimos recolectar varios sachets, tanto de yogurt como de leche, y empezamos a trabajar”.

Respecto a la mecánica para llegar al producto final, detalló: “Primero lo íbamos a hacer con una máquina de coser y después vimos que se podía hacer con termofusión, que es con el planchado de los sachets y eso es lo que empezamos a trabajar. Queremos ver si para el año que viene, porque este año nos agarró medio de imprevistos y no alcanzamos a hacer mucho, hacer varias mantas. En un momento queríamos agregarle que los cuadraditos de tejidos a crochet para que sean más calentitas pero está todo en planificación”.

Al igual que en la Secundaria 3, los chicos de la Spegazzini también tomaron el proyecto de ecoladrillos pero para hacer bancos. “Se llenan botellas de plásticos con plástico seco, limpio, que haya tenido un solo uso, puede ser de paquetes de fideos, de arroz, de galletitas. Pero eso en realidad se envía a una procesadora que no existe acá en la zona donde después se muele todo el plástico y se transforman en lingotes, como de madera, pero de plástico. Se usan para construir juguetes y demás, pero como eso no existe acá nosotros decidimos llenar las botellas con todo el plástico para que no esté volando, yendo al río o a un descampado y vamos a usar banquitos tipo puff para que se pueda utilizar en la misma escuela”.

Y ante la pregunta de la preocupación ambiental de la comunidad, Bezic marcó: “Cuesta concientizar pero de a poquito se va logrando, por lo menos con los chicos ya ellos al haber iniciado esto, los chicos de segundo se toman el trabajo de en vez de tirar los papeles de golosinas al tacho los tiran en las botellas. Un curso reaccionó bien y eso lo llevan a sus casas. Yo por ejemplo en mi casa separo toda la basura y llevo plástico en botellas, separo lo que es cartón y demás. Nuestra idea es continuar el proyecto más allá del curso y poder ayudar a una, a dos o a las familias que sean, que haya una ayuda y que haya una conciencia más general”.

Sin dudas, cuidar el planeta es algo que nos incumbe a la sociedad en su conjunto, pues es la casa de todos. Los grandes cambios comienzan con pequeñas acciones y lo que parece pequeño se puede volver grande. Algo así está sucediendo con el reciclaje en nuestra comarca.

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Crece el reciclaje en la Comarca

Ya sea para fomentar fuentes laborales a través de una cooperativa o para preservar el medioambiente desde colegios secundarios y extenderle una mano a quienes lo necesitan.

Por Fernando Manrique

fmanrique@noticiasnet.net

La cuestión de la preservación del medioambiente es un tema que está en boga en la actualidad a nivel mundial y desde la Comarca se están haciendo muchas acciones en pos de ello.

El reciclaje de basura para transformarla en cosas útiles es una de las cuestiones a destacar, la cual comenzó con pequeños grupos y cada vez se van extendiendo más.

De la basura a estanterías de comercios

Cotranvi es una cooperativa que nació en 2016 y se dedica al reciclaje de residuos que luego pasan a ser bolsones u otros artículos que se comercializan en negocios locales.

José Paredes, presidente de Cotranvi, contó en diálogo con Noticias; “Decidimos encarar campañas de concientización y la colocación de puntos verdes que era importante para empezar a primerear el tema de la basura. Hoy por hoy estamos firmes con las charlas en las escuelas donde van compañeras promotoras ambientales, damos algunas charlas, después se convierten en puntos verdes y esos puntos verdes vienen a parar a la cooperativa. Son bolsones que nosotros colocamos en distintos lugares y la gente lleva sus materiales. Se pueden llevar cartones, papeles, diarios, revistas, folleterías, griferías, baterías de autos, aerosoles, desodorantes, plásticos, llaves, botellas de vidrios, sachets de leche con las que las compañeras de la textil hacen las ecobolsas y también se pueden llevar los rollos de papel higiénico y de toallitas higiénicas que son usadas por las compañeras para hacer ecobolsas”.

Sobre la modalidad de trabajo, contó: “Nosotros tenemos la cooperativa en condiciones, en regla, y tenemos un pequeño convenio con el municipio que es para la limpieza de la calle 30. Esto está costando un montón porque la gente sigue tirando su basura, vienen camionetas y autos que no son de la zona, vienen de distintos barrios y del centro. Tienen todo su equipo con luces y todo en regla pero a la hora de tirar la basura la tira a la orilla de los caminos y la calle 30 es una de las calles que está comprometida con estos basurales clandestinos, al igual que la calle 2. Después nos autosustentamos con lo reciclado, antes laburábamos en el prebasural y ahora ya no tenemos para reciclar, pero sí tenemos los puntos verdes”.

Relató además que van contra la corriente de lo que pasa en la cotidianidad, pues “cuesta un montón que la gente no tire basura en cualquier lado. Nosotros tenemos en la calle 30 un espacio de contención que lo llamamos punto verde pero no es un punto verde porque nos traen mucha basura domiciliaria. Son tres contenedores que están en la calle 30 y se puede ver muy claramente que a veces estamos haciendo la limpieza en los contenedores, para que no se desborden, y vienen camionetas y te tiran la basura a 100 o 200 metros de los contenedores, a la orilla de la calle, teniendo los contenedores tan cerquita. Cuesta mucho la concientización pero de a poco se va logrando, son esenciales las charlas en los colegios porque los chicos lo toman con buena onda y lo están propagando, se está divulgando, el boca a boca está funcionando porque los puntos verdes juntan cada vez más materiales reciclables”.

Guardianes ambientales

Del comentario de José pasamos a una acción concreta que nació desde la Escuela Secundaria 3 de Patagones: el movimiento de los guardianes ambientales.

Soledad Navarro, coordinadora del proyecto, indicó que arrancó en 2015 y sigue hasta hoy con dos o tres representantes de cada uno de los 16 cursos de la institución.

Explicó: “Uno de los objetivos principales es concientizar a la gente, no sólo a los alumnos de la escuela, sino también a integrantes de la comunidad de que el ambiente está en peligro y que hay que cuidarlo. Para ello, realizamos diferentes tipos de actividades, nosotros hemos hecho ya el Segundo Foro Ambiental Educativo, hemos pintado las rejas de la escuela y hacemos bancos con materiales reciclables”.

Justamente, una de las iniciativas puntales, es la de Ecoladrillos con plástico: “Nuestra idea es hacer un paredón relativamente pequeño en el frente de alguna vivienda, que no sea un paredón alto, como para probar cómo va a quedar la construcción, que quede segura. Pensamos hacerlo en la casa de una familia que no tenga para construir. Estos ladrillos se hacen con materiales como plástico, papeles de caramelos, papel brillante, todo lo que no es reciclable pero que sea de plástico. Todo eso se va presionando para que quede bien compacto, nosotros le ponemos en la base bandejas de comidas en trozos pequeños y después presionamos con bolsas de plástico. Después las uniríamos con cemento”.

En cuanto a lo que pasa a diario con la conciencia ambiental, dijo: “Nosotros somos optimistas con los cambios, porque si vos vas a nuestra escuela un día que hay paro de porteros casi no ves papeles tirados en el piso, sin que haya nadie que limpie. Ahí te das cuenta de que si el chico cuida la escuela también cuida su casa. Los chicos están bastante comprometidos”.

Mantas solidarias

Por otro lado, se está gestando un interesante proyecto en la Escuela Agraria Spegazzini de Patagones para quienes más lo necesitan. Se tratan de crear mantas con materiales reciclables para personas en situación de calle.

Marianela Bezic, profesora que encabeza la idea, puntualizó: “El proyecto lo estamos armando con los chicos de quinto año y surge a través de una página que se llama La Sachetera de Buenos Aires, que es una página donde pedían juntar sachets de leche y de yogurt. Empecé a investigar cómo era el tema y ellos hacen ponchos y bolsas de dormir. Yo les propuse a los chicos que en vez de hacer eso decidamos hacer mantas para probar cómo sale el proyecto y empezar a trabajarlo. Pudimos recolectar varios sachets, tanto de yogurt como de leche, y empezamos a trabajar”.

Respecto a la mecánica para llegar al producto final, detalló: “Primero lo íbamos a hacer con una máquina de coser y después vimos que se podía hacer con termofusión, que es con el planchado de los sachets y eso es lo que empezamos a trabajar. Queremos ver si para el año que viene, porque este año nos agarró medio de imprevistos y no alcanzamos a hacer mucho, hacer varias mantas. En un momento queríamos agregarle que los cuadraditos de tejidos a crochet para que sean más calentitas pero está todo en planificación”.

Al igual que en la Secundaria 3, los chicos de la Spegazzini también tomaron el proyecto de ecoladrillos pero para hacer bancos. “Se llenan botellas de plásticos con plástico seco, limpio, que haya tenido un solo uso, puede ser de paquetes de fideos, de arroz, de galletitas. Pero eso en realidad se envía a una procesadora que no existe acá en la zona donde después se muele todo el plástico y se transforman en lingotes, como de madera, pero de plástico. Se usan para construir juguetes y demás, pero como eso no existe acá nosotros decidimos llenar las botellas con todo el plástico para que no esté volando, yendo al río o a un descampado y vamos a usar banquitos tipo puff para que se pueda utilizar en la misma escuela”.

Y ante la pregunta de la preocupación ambiental de la comunidad, Bezic marcó: “Cuesta concientizar pero de a poquito se va logrando, por lo menos con los chicos ya ellos al haber iniciado esto, los chicos de segundo se toman el trabajo de en vez de tirar los papeles de golosinas al tacho los tiran en las botellas. Un curso reaccionó bien y eso lo llevan a sus casas. Yo por ejemplo en mi casa separo toda la basura y llevo plástico en botellas, separo lo que es cartón y demás. Nuestra idea es continuar el proyecto más allá del curso y poder ayudar a una, a dos o a las familias que sean, que haya una ayuda y que haya una conciencia más general”.

Sin dudas, cuidar el planeta es algo que nos incumbe a la sociedad en su conjunto, pues es la casa de todos. Los grandes cambios comienzan con pequeñas acciones y lo que parece pequeño se puede volver grande. Algo así está sucediendo con el reciclaje en nuestra comarca.

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